Análisis

EL BAILE SOLUCIONARÁ PROBLEMAS

En medio de horribles perspectivas para la presente semana con paro de transportes, paro de la Central Obrera Boliviana, huelgas de hambre en apoyo de la justa exigencia de los médicos y de posibles choques entre los marchistas del Tipnis y grupos gubernamentales, estuve a punto de llegar a la conclusión de que sólo me quedaban dos caminos: la prostitución o el destierro.

Al enterarse de mi dilema, mi comadre cochabambina me dijo: “No piense en la prostitución, compadre, porque usted ya está muy viejo y no piense en el destierro porque no le acompañaré en semejante aventura…”

Llegué, en mi amargura, a pensar hasta en el suicidio para ablandar el corazón de la prestamista cochabambina y derramando unos lagrimones la abracé confesándole: “Soy  un pobre fracasado que jamás pudo conseguir ser elegido dirigente sindical y así poder vivir sin trabajar y tampoco jamás pude lograr un cargo importante en la Aduana que me habría permitido ser rico para nunca más tener que trabajar…”

Mi comadre se condolió de mi triste suerte y me dijo: “¡Arriba ese ánimo, compadre! que ya llega Jesús del Gran Poder y obrará el milagro de salvar su pobre economía, siempre que bailemos juntos en la gran entrada que se avecina y que se realizará el próximo sábado 2 de junio con la participación de 25 mil bailarines”.

Miré a la cholita cochabambina y le dije sin muchas esperanzas que el desconsuelo no es solamente mío, sino que participan del mismo muchísimos paisanos nuestros que tampoco encuentran una salida para la trágica situación de nuestro país; no soy el único angustiado, somos muchos más que los 25 mil bailarines que danzarán en honor de Jesús del Gran Poder.

Mi inteligente comadre me manifestó: “Yo no puedo ayudar a todos los paisanos angustiados, pero me comprometo a ayudar a usted que es mi compadre. ¿Le parecería bien que le ayudara con 2 mil dólares para que recupere la esperanza y me acompañe a bailar durante las fiestas del Gran Poder?” Puse mis ojos tristes en la cholita platuda y le respondí: “2 mil dólares es muy poco, mi angustia es tan grande que necesitaría 5 mil dólares para disiparse”.

Ella aceptó prestarme la cantidad que yo le propuse y nos marchamos juntos a saludar al Preste Mayor de la fiesta, el señor Quispe. En el trayecto a la zona de Chijini, mi comadre me dijo: “Yo le aseguro, compadre, que la fiesta del Gran Poder, que dura alrededor de un mes, solucionará todos los problemas que hoy aquejan y preocupan a todos los bolivianos, mientras bailemos en honor al Jesús del Gran Poder todos los dirigentes y militantes de la COB estarán bailando. Los transportistas harán lo mismo olvidándose del precio de los pasajes y también es posible que gran parte de la clase gobernante bailará enmascarada y algunos lo harán sin máscara alguna, pues acuérdese que su comadre Macacha le dijo: ‘Sólo el baile salvará a Bolivia y sólo Jesús del Gran Poder hará el milagro por el cual los bolivianos se abrazarán y olvidarán sus diferencias políticas’”.