Análisis Sucre

Editorial -Correo del Sur-: “Los caminos del Cardenal”

Cardenal Ticona

Nadie puede negar que el apostolado del cardenal Toribio Ticona comenzó de manera accidentada.

La evidente polarización política del país, motivada por la intención manifiesta del presidente Evo Morales de volver a postular a su cargo, determina, la más de las veces, que los periodistas pregunten a sus entrevistados lo que opinan sobre esa pretensión.

Ahora que se puede analizar las cosas con mayor frialdad, es fácil percibir que el Cardenal cayó en los juegos de palabras. Le preguntaron sobre temas políticos y él simplemente respondió con esa sinceridad casi ingenua que parece acompañarle donde va. Lo malo es que pocos fueron indulgentes en el momento de analizar sus respuestas. La mayoría, fundamentalmente aquellos que desarrollan un franco activismo en contra de la repostulación presidencial, esperaba una condena contundente del prelado pero ésta no llegó. Por ello, Ticona fue acusado de ser proclive al partido en función de gobierno.

Pero es suficiente estar unos minutos con él para darse cuenta de que el Cardenal es cualquier cosa menos manipulable. Estuvo en Potosí, antes, durante y después del 6 de Agosto, y recién ayer cerró su visita a la capital del Estado.

Durante su permanencia en ambas ciudades, Ticona demostró que sigue siendo aquel sacerdote sencillo que hizo pequeñas pero duraderas obras en los lugares donde desarrolló su apostolado. Pese a su edad, que es el detalle que la mayoría apunta como una debilidad, está lúcido y saludable.

Aunque una de sus manos tiembla ligeramente, él es capaz de apretar con energía aquellas que buscan estrecharle. Hace chistes pero no cae en la grosería. Comparte con todos los que se le acercan y accede a sacarse no una sino varias fotografías. Ese detalle le ayuda a soportar las caravanas que se le acercan en procura de una foto para presumirla en las redes sociales.

En Sucre, estuvo con los afiliados a la Federación de Trabajadores de la Prensa de Chuquisaca, con las carmelitas, adultos mayores, feligreses y se sacó fotos con todos. La gente demostró que ya ha olvidado la tibieza de sus primeras declaraciones y le expresó su cariño en todos los lugares que visitó.

Por todo lo visto, que siempre es mejor que aquello que uno simplemente escucha, se puede afirmar que el Cardenal ha tomado su propio camino y éste no va junto ni en paralelo al del Gobierno central, al que sin embargo no retacea su presencia.

El ayudante directo del Papa en Bolivia tiene muy clara cuál es su tarea en el país y la está desempeñando con solvencia. Y ha elegido que su labor no sea política sino, fundamentalmente, pastoral. Sabe que su mensaje tiene que ser de paz y unidad y así lo expresa en todos los escenarios donde se presenta.

Si la oposición fue la primera en percibir que no contaría con el Cardenal como un elemento más en su labor de ataque al Gobierno, el oficialismo es, ahora, el que debe comprender que Toribio Ticona no le servirá de instrumento de propaganda.

El Cardenal no está en el camino de la oposición pero tampoco en el del Gobierno, está haciendo sus propios caminos, a Dios gracias.

Si la oposición fue la primera en percibir que no contaría con el Cardenal como un elemento más en su labor de ataque al Gobierno, el oficialismo es, ahora, el que debe comprender que Toribio Ticona no le servirá de instrumento de propaganda. 

 

Fuente: Correo del Sur