Análisis

Eddie Cóndor Chuquiruna: “Criterio propio”

Criterio propio

Tener criterio propio debe ser un objetivo de todo ser humano, por ser una expresión incuestionable del grado de libertad que ha alcanzado.

La mayoría, hoy por hoy, pese al predominio de las redes sociales que generan cantidades navegables de información, se autolimita al papel de caja de resonancia de lo que ciertos intereses o grupos de poder expresan. Repiten y repiten, como disco rayado y sin darse cuenta del pernicioso juego al que han sido inducidos, lo que aquellos beneficiarios desean que se escuche, lea o vea.

Aclaro que una línea de opinión, que por su definición y objetivos en el marco del ejercicio de las libertades de opinión y expresión está llamada a sumar en la construcción de mejores sociedades, es otra cosa y que la promovemos, defendemos y respetamos.

Tener criterio propio es opinar de modo libre y sin miedo pero, sobre todo, informadamente.

Es expresar un punto de vista siguiendo un proceso que implica educar y desarrollar capacidad de examinar y organizar la realidad con pensamiento crítico individual. Depende, entre otros factores, de la capacidad de lectura, de leer mucho y de fuentes distintas y diversas, y de adoptar o apropiarse de temas de interés.

Es también abrirse a asuntos simples, como responder a preguntas sobre la vida o temas concretos cotidianos, y descartar cuestiones innecesarias. Es además alejarse de personas tóxicas, aquellas que invaden y avasallan y que, siempre abusiva y egoístamente, buscan dañar a los demás.

Es realizar una acción o emitir un juicio de valor con claridad sobre cuáles son las cosas que debería tomar en cuenta para ello, es decir, con ideas precisas de lo que decimos y su relación con lo que hacemos. Es fundamentalmente ser coherentes.

Cada opinión o punto de vista debe ser sometido a nuestro filtro, para asegurar criterio propio. Que la inmediatez y la rapidez con la que la información aparece en las redes y en los medios de comunicación no nos cautive, bloquee y engañe. Hay que contrastar siempre, cualquier información, para no hacer el papel de tonto útil.

La confianza y la seguridad con la que nos expresemos, que tiene mucho que ver con una buena autoestima, en la perspectiva de esta columna, depende del rigor y la profundidad del proceso cognitivo que conlleva todo pensamiento crítico.

En orden a la cantidad de población sin criterio propio, encontramos sociedades paralizadas que no cuestionan lo heredado y por eso no evolucionan. Por ejemplo, son presas de la corrupción y la impunidad y no tienen capacidad de reacción para despojarse de ella. Viven, porque son usados como forma de presión y manipulación, manteniendo una irrealidad social.

Construyamos cuestionamiento, padres y madres, a partir de las experiencias de enseñanza y aprendizaje. Nuestros valores y formas de vida son fácilmente transmisibles a los hijos. En el papel de agentes socializadores y ejemplos constructivos de vida no debemos declinar. Si nuestros hijos no nos escuchan opinar, reflexionar o debatir los asuntos de la realidad social, estamos dejando ese proceso en manos ajenas y negándoles su derecho a tener una ciudadanía efectiva y activa y endosándoles un civismo distorsionado.

Una vida sin cadenas ni ataduras adquiere verdadera vigencia cuando se expresa con criterio propio. Es simplemente pensar, es conciencia e identidad.

 

[Eddie Cóndor Chuquiruna]

[Fuente: Correo del Sur-Opinión]

[Imagen destacada: luisaretio.com]