Análisis

Donaciones voluntarias “para Evo”

Mis amigos pertenecientes a la Confederación Nacional Pro Presidencia Vitalicia de Evo Morales han invitado a mi pariente espiritual señora Margarita viuda de Racacha a un baile para recaudar fondos con destino a la campaña electoral del próximo año. Algo fastidiado por no haber sido incluido en la invitación, dije a mi comadre que asistiera sola si le daba la gana, que yo no había sido invitado y de esa parte yo soy muy delicado, como suele decir el cholaje paceño, al cual me honro en pertenecer pese a ser un caballero.

Ella me dijo que no estaría bien visto el que ella asistiera a un baile sin acompañante porque se consideraba una cholita muy “decente” y que yo debería acompañarla, a lo que me negué, aduciendo que no tenía plata y la fiesta era para recaudar fondos para la campaña de Evo, viéndose obligada Macacha a ofrecerme 10 mil bolivianos que podría donarlos a mi nombre.

Acepté la fórmula del acuerdo y con la plata en mi bolsillo acepté ir con ella al baile que se realizó el sábado pasado en las instalaciones del Naiclú “Malena” situadas en la ciudad de El Alto, a la vueltita del motel “Devórame otra vez”.

Nuestra presencia fue saludada con alegría no sólo por mis amigos yatiris sino por muchísimos empleados del Estado Plurinacional, Multicolor y Folklórico que habían acudido para demostrar su adhesión a la Presidencia Vitalicia de Evo, sino también para reiterar su unidad al caudillo, o como yo diría su “llunquerío”, pues ya les habían descontado de sus sueldos gran parte de sus dobles aguinaldos, tal cual ellos habían donado “voluntariamente”, cual reiteran los principales políticos oficialistas.

Cuando el baile se detuvo a media fiesta y comenzaron a recibirse las donaciones voluntarias de los invitados danzantes, el receptor de los fondos dijo en voz alta mi nombre: “¡¡¡Paulino Huanca, antiguo periodista, depositará ahora su donación “voluntaria” para la campaña presidencial de nuestro hermano Evo!!!”, acercándome entre aplausos hasta la enorme caja, en la cual metí mis dineros anunciando: –¡cinco mil bolivianos!!!– aplaudiendo la multitud menos mi comadre Macacha que me había entregado 10 mil para la campaña de Evo y sólo había entregado la mitad, o sea, 5 mil.

Cuando volví a nuestra mesa, mi comadre de Quillacollo me dio un pellizco en la pierna derecha que hasta ahora me duele y me dijo en la oreja para que nadie se enterara: “Yo le di 10 mil, compadre, y usted sólo entregó como donación 5 mil, o sea, la mitad… Yo no respondí a su reclamo y sólo sonreí, como si no hubiera comprendido su reclamo, sacándola a bailar “El mambo de Machaguay” que la orquesta interpretaba en ese momento.

Recién hoy le expliqué mi actuación en aquel momento, diciéndole: “No se sorprenda, comadritay, si yo me quedé con la mitad del dinero que usted me dio, los recolectores de fondos para la campaña presidencial de Evo harán lo mismo”.

Con el dinero que guardé para mí, el domingo la invité a comer en “El Palacio del Sillpancho” en Cochabamba.