Análisis

DÍA DE SAN PEDRO Y DE SAN PABLO

Hoy es un día de mucha significación para los católicos de todo el mundo, pues está dedicado a honrar a San Pedro, que fue el primer pontífice de la Iglesia, y a San Pablo, el genial converso que dio universalidad a la doctrina predicada por nuestro señor Jesucristo. Y los tres murieron crucificados, como enseña la historia de la Iglesia.

Cuando le hablé de Pietro et Paulus a mi comadre cochabambina, ella se mostró sorprendida y me preguntó si yo sé latín y si había un curita en mi lejana juventud, respondiéndole que ni lo uno ni lo otro, pues todo el latín que conozco es el que aprendí asistiendo a misa, que durante mi niñez se rezaba en esa lengua, que parecía universal y misteriosa, y que nunca fui curita ni en La Paz ni en Cochabamba.

Sin embargo, mi comadre Macacha continuó escuchando reverencialmente mis pocos conocimientos acerca de la fiesta de Pietro et Paulus.
Aprovechando de la humildad con que me escuchaba, le dije que hoy es también fiesta del Papado y del Estado Vaticano y que, por ese motivo, hoy izaríamos en mi pequeño jardín la bandera amarilla y blanca, que es el emblema internacional del Vaticano. Esta enseña la enarbolaremos junto a nuestra tricolor. Macacha me preguntó si no izaríamos también la wiphala, respondiéndole sin enfadarme que es muy colorinche y no me gusta, porque me han dicho que es un invento reciente de los socialistas kataristas.

Luego ingresamos en el living y colocamos en la mesilla central una fotografía del papa Benedicto XVI en lugar de la fotografía de Álvaro García Linera, que estaba allí para advertir a mis visitantes que se abstuvieran de expresiones racistas contra el Gobierno, tal como manda la ley.
Enviamos un ramo de flores al nuncio apostólico por ser el día de la Iglesia y del pontificado, y expresé a mi comadre Macacha: “Como eres cochabambina, ahora te haré conocer el barrio de San Pedro, donde hay fiesta y tengo muchos amigos, no solo en la cárcel, que lleva el simpático nombre de San Peter, sino también en otros lugares de imborrables recuerdos paceñistas”.

Mi transportadora oficial condujo mi motocicleta Harley Davidson hasta la plaza de San Pedro y nuestra primera visita fue al templo, donde luego de rezar al patrono del barrio conté a mi comadre que mis amigos monseñor Armando Gutiérrez Granier y monseñor Jorge Manrique regentaron la parroquia. Al salir le mostré dónde funcionaba la secretaría del Club Atlético La Paz, donde brillaron muchos futbolistas ‘sampedreños’, llevando luego a Macacha al sitio inolvidable en el que sorbí inolvidables helados de canela.

Luego la trasladé a la Cancha del Olimpic, donde también funcionó la plaza de toros, propiedad de la familia Palazuelos, contando a mi comadre las proezas deportivas de algunos de ellos, como el recordado ‘Paco’ Palazuelos.

El paseo se nos hizo corto y no pudimos ingresar en el panóptico, aunque desde la puerta Macacha envió un beso a nuestro amigo Guillermo Fortún.

Así fue el día de Pietro et Paulus, per sécula saeculorum. Amén.