Santa Cruz

Desesperación y llanto de nuestros hermanos de la Comunidad La Asunta

Las torrenciales lluvias caídas entre el 21 y 25 de noviembre en toda la región de tierras bajas y la falta de previsión en la construc-ción de canales por parte de las autoridades municipales unido a la irresponsabilidad de empresarios que canalizan sus desagües, ha afecta-do en extremo a la comunidad La Asunta, sobre todo a todas las fami-lias de la zona sur de la comunidad, donde el agua alcanzó hasta un metro de altura afectando a todos los muebles dejándolos inutilizables.

El número de familias “damnificadas” son alrededor de 49, de las cuales 20 han perdido toda su vivienda por derrumbe ya que su construcción es básicamente de adobe y madera. Y son 60 el número de familias a quienes el agua ha afectado también, pero en menor grado.

La desesperación y la impotencia de las familias damnificadas fue muy grande. A varias las obligó a salir y cobijarse en otras casas de sus vecinos de la zona norte y otras fueron cobijadas por las aulas del Colegio, al que llegaron con las pocas pertenencias que pudieron salvar.

De la misma manera, el Templo, la casa y el salón parroquial y la casa de las Hermanas ha sido afectada considerablemente obligando a nuestras her-manas y párroco a buscar acogida en otro lugar. Las labores educativas tam-bién se han visto perjudicadas obligando a Docentes y Alumnado a hacer peri-pecias para continuar con el desarrollo de los reforzamientos.
Frente a esta situación, la Iglesia fiel a sus principios de solidaridad se hizo presente con la presencia de nuestro Pastor Mons. Antonio, las Hnas. Reli-giosas, el Párroco y personal de Caritas quienes estuvieron en la zona recorrien-do a pie de un lugar a otro dando ánimos y ayudando a las familias desesperadas; posteriormente a través de Caritas Pastoral Social Ñuflo de Chávez en coordina-ción con Caritas Nacional se hizo gestión y se consiguió la ayuda de una dote de víveres para paliar las primeras necesidades de alimentación y que es prioritario para nuestros hermanos y hermanas.

Por su parte vecinos/as y autoridades se organizaron de manera eficiente en Comisiones para canalizar el desa-güe, la alimentación en olla común, el traslado de vecinos damnificados y el tomar contacto con las instituciones públi-cas hasta lograr que se declare zona de desastre, que permitió que llegue ayuda de las instituciones correspondientes (maquinarias, alimentos, carpas, y atención médica).

Pedimos al Señor que esta situación de desastre pase los más pronto posi-bles y vuelva la tranquilidad a las familias damnificadas y afectadas; y que esta expe-riencia nos ayude a pensar que nuestras seguridades personales y materiales no son tan seguras como creemos, y que también sea esta una oportunidad para expresar nuestra solidaridad para nuestros hermanos de La Asunta.

Ernesto Morales G. (Secretario Ejecutivo)
Cáritas Pastoral Social del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez