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DEJARNOS CONDUCIR POR EL ESPÍRITU DE DIOS PIDE EL CARDENAL TERRAZAS

El Cardenal aseguró que los linchamientos, la presencia de menores en pandillas y la droga, son hechos que faltan el respeto a la dignidad humana. Así lo indicó en su homilía de este Domingo, Solemnidad de Pentecostés y día de las madres. Por eso lamentó que la alegría del día de las madres y de Pentecostés se vea oscurecida por estos hechos sociales y pidió que nos dejemos conducir por el Espíritu Santo “tiene que levantarse la voz del espíritu para recordarnos que hay que doblegar nuestra mente al amor de Dios” indicó.

Con relación al linchamiento del sargento David Guarachi el pasado viernes en la ciudad de El Alto, dijo que estos son hechos que “…a veces nos producen miedo y es lo que pasa cuando se lincha a una persona, volvemos a sentir esto como si fuera un valor de alguna comunidad el tomar la justicia por sus manos, quitar la vida al otro y peor todavía si después dicen que fue por una equivocación”. Con el sargento Guarachi, suman dos policías linchados en lo que va del año.

“Nos duele que se multipliquen las pandillas” dijo el Cardenal a tiempo de recordar que “Este es un fenómeno que hace tiempo ya tendría que haber sido respondido con claridad por quienes tienen la responsabilidad con la sociedad”. El Cardenal enfatizó que “más que contar el número de pandillas lo  que tiene que acongojarnos es que en esos grupos hay menores de edad, hay niñas de 11 y 12 años”.

Frente a estos hechos de la realidad social de nuestro país,  el Cardenal dijo que “Hay un olvido total de lo que es la vida, de lo que hay que hacer como personas humanas” y aseguró que “cuando se falta el respeto a la dignidad humana tiene que levantarse la voz del espíritu para recordarnos que hay que doblegar nuestra mente al amor de Dios, que hay que  dejar que el espíritu nos purifique, nos renueve y saque del estancamiento en que nos encontramos”.

“Fuerza, vida, alegría, todo eso que nos da el espíritu a todos los creyentes, deseamos que se derrame en abundancia sobre las mamás, ellas que tienen conciencia de su vocación de cooperación con Dios; se derrame sobre las familias para que no entre en dudas ni se pretenda igualar otro tipo de uniones a las que Dios ha dado una finalidad concreta” expresó el Cardenal Julio en la celebración y enfatizó que la alegría de celebrar a las madres “debe ser una alegría que se expresa a lo largo de todo el año y no se reduce a una pequeña serenata en el día de las madres”.

También se refirió al Encuentro Mundial de las Familias con el Papa que tendrá lugar en Milán y donde cuatro parejas de esposos junto a Monseñor Fernando Bascopé, participarán en representación de Bolivia “Esas familias nos van a recordar con el Santo Padre a partir del sábado, que la familia es un proyecto de Dios y no fruto de algún sueño o delirio, es el proyecto de Dios que sea la familia, el centro, el germen, la célula donde se pueda encontrar los valores que necesita en la persona humana para vivir con dignidad” aseguró.

El Cardenal celebró en compañía de Monseñor Fernando Bascopé, Obispo Auxiliar de El Alto y el P. Ezequiel Pérez, nuevo Vicario General de Santa Cruz, además del rector de la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir, el P. Hugo Ara.

Dijo que Cristo derramó el Espíritu Santo sobre la Iglesia para que seamos sus testigos y descubramos el espíritu de la verdad y la vida plena que es Cristo resucitado. Así mismo aseguró que “El espíritu no  es alguien que esta revoloteando, es alguien que está para que nosotros construyamos todo esto que le interesa Nuestro Padre (…) el Espíritu es algo  nuevo –por eso- hay que saber pensar de forma distinta, hay que saber amar de forma distinta, hay que saber salir con ímpetu para defender la verdad y la vida”.

Dijo que “Si vivimos animados por el Espíritu dejémonos conducir por El (…) Dejemos que este Espíritu de vida entre en la vida de nuestro pueblo para que sea una vida que no está amenazada y no puede ser quitada a merced del primer postor”. Finalizó.

Oficina de prensa del Arzobispado de Santa Cruz