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Danos hoy nuestro pan de cada día

El reloj marca las tres de la madrugada. Gonzalo sabe que es hora de despertar y salir a enfrentar el frío invernal de El Alto, en Bolivia. A 4.150 metros sobre el nivel del mar y con más de un millón de habitantes, esta es la metrópoli más alta del mundo. Su destino es la calle cinco de La Ceja, una de las zonas más peligrosas del país debido a sus altos índices de delincuencia. Va en busca de alimentos: verduras, frutas, carne de res y, sobre todo, el pollo que tanto le pidió su hija menor la noche anterior, cuando le dijo con nostalgia: “Y pensar que un día desperdicié ese pollito… ahora cómo me arrepiento, papá”.

Gonzalo ha escuchado decir que no hay que dar gusto a los especuladores que se están enriqueciendo con la crisis en Bolivia, que tiene cercada, hace ya 35 días, a La Paz y El Alto; pero piensa para sí: ¿qué culpa tienen los niños? Ellos no saben ni tienen por qué entender que se les prive del derecho a una buena alimentación. También piensa en doña Carmencita, su vecina, que es adulta mayor y el médico le ha pedido alimentarse con pollo, mismo que hace días no puede comprar porque el bono estatal hace tiempo se acabó. Ella se aflige porque no quiere ser una carga para su hija, que ya tiene suficiente con buscar la manera de vender sus artículos escolares y llevar el alimento a su hogar.

Gonzalo decide que también le llevará un pollito a ella. Después de todo, además de ser su vecina, la señora Carmencita asiste a su misma parroquia, y él aprendió desde niño que “el prójimo es el más próximo” y que es vital ayudarse mutuamente. Mientras sus pasos lo conducen a la calle cinco, se mentaliza en avanzar solo por los tramos más concurridos e iluminados, evitando a toda costa la calle dos, donde asaltan incluso a plena luz del día. A esa hora, ya se forman largas filas en los puestos improvisados que lograron esquivar los bloqueos para abastecer a la gente con los tan anhelados productos.

Aunque es cierto que “no solo de pan vive el hombre”, la petición de Jesús en el Padre Nuestro resuena hoy con urgencia: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Al caminar, Gonzalo recuerda sus años como catequista de Confirmación y aquella homilía del Papa Francisco en la Solemnidad del Corpus Christi del 2018: “Este pan debe compartirse, no acumularse ni desperdiciarse. Quien acumula el pan para sí mismo, olvida que el pan es de todos”. Sabe que ese es el camino: una actitud compartida entre los sectores en conflicto, el Gobierno y el pueblo boliviano. Solo a través de la unidad y la fraternidad, mirando al otro como a un verdadero hermano, se garantizará que ninguna familia carezca de alimento.

Nataly Carrasco
Nataly Carrasco
Nataly Carrasco Vaca, MSc. en Educación Superior, Lic. En Ciencias de la Comunicación Social, Docente Universitaria, Responsable de Comunicación de CEPROLAI, Responsable de Programación en Radio María Bolivia regional La Paz, Voluntaria de Voces Católicas Bolivia.
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