Análisis

Cuando el obispo gorjea

En el fondo también las jaculatorias son “oraciones-spot” de pocas sílabas o, si podemos definirlas así, “tweet ante litteram”; ¿por qué no hacer lo mismo con los comentarios a la Escritura, lanzando a la red mensajes de no más de 140 caracteres?, se preguntó Hervé Giraud, obispo de Soissons, una de las ciudades más antiguas de Picardía y presidente del Consejo para la comunicación de la Conferencia episcopal francesa.

En medio del gorjeo de los “social network”, sus “micromélie” han llamado la atención de la prensa; pero la noticia es menos rara de lo que puede parecer a primera vista: al fin y al cabo la tarea más urgente de un sacerdote es anunciar el Evangelio, “nada es más importante que esto”, subrayó el obispo de  Soissons Laon Saint-Quentin a “Le Monde”, que recientemente le ha dedicado un artículo en el número de Navidad del 24-26 de diciembre de 2011.

La Palabra de Dios debe ser divulgada “opportune et importune”, escribe Pablo; por ello saltar a la que Giraud –profesor de matemáticas antes de su ordenación sacerdotal– llama la “arène numérique” es un modo de tomar a la letra el consejo del Apóstol. El púlpito digital funciona: los mensajes enviados desde @mgrgiraud en Twitter (ya empleado como instrumento didáctico en muchas escuelas francesas) se leen y a la vez se reenvían por muchos otros internautas conectados –entre los seguidores se cuenta también el cardenal presidente del Consejo pontificio para la cultura (@CardRavasi)– en un pasapalabra incesante: es necesario permitir a Dios que nos sorprenda (“Jn 1, 46 Peut-il sortir de là quelque chose de bon? Dieu surprend mon attente en se laissant trouver là où je ne l’attends pas”) y mirar siempre lo esencial (“Il nous faut peu de mots pour exprimer l’essentiel, il nous faut tous les mots pour le rendre réel: la frase è tratta da Avenir de la poésie  di Paul Eluard”).

Sobre todo no hay que tener miedo de las preguntas de los fieles; responder forma parte de la vocación de un sacerdote y, con mayor razón, de un obispo: “Je trouve spirituel de la part de l’Église d’avoir donné à la crosse des évêques la forme d’un point d’interrogation”, escribe Édouard Herriot, citado en un mensaje enviado por monseñor Hervé Giraud, convencido de que una vida “renacida” (“Ressuscités avec le Christ” es su lema episcopal) debe necesariamente dejar huella en el presente.