Es miércoles, día de Corpus Christi en Santa Cruz de la Sierra. El cielo amaneció completamente encapotado y la tarde se acercaba con un viento frío y olor de lluvia que amenazaban con descargarse en cualquier momento. Desde las 13:00, familias enteras, sacerdotes, religiosas, parejas y grupos de jóvenes de diferentes parroquias llegaban al estadio Ramón Tahuichi Aguilera cubiertos de chompas, chamarras, chulos y chalinas.
Desde el césped del estadio, los ministerios de música animaban la fiesta y transmitían el calor humano con cánticos y palmas. Centenares de estudiantes de colegios católicos, con coreografías y mosaicos alusivos a la fiesta católica, le daban el colorido a la celebración del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.
Cuando el reloj marcó las 16:00, ingresaba en andas a la “Mamita” de Cotoca que lucía una corona y un vestido color rosado con vivos, que se imponía en medio de los monaguillos y jóvenes voluntarios que la precedían. Atrás de ella, vestido de una bata blanca con una casulla dorada, una mitra en la cabeza alta y apuntada y su báculo de Pastor, Monseñor Sergio Gualberti caminaba acompañado delnuncio apostólico de Su Santidad el Papa Francisco enBolivia, Mons. Giambattista Diquattro. Alrededor de ambas autoridades eclesiales, también iban en procesión los obispos, sacerdotes y diáconos, en medio de vítores de los y alabanzas de los feligreses.
Después del recorrido sobre la pista atlética del estadio, Monseñor Gualberti y sus obispos subieron al altar diseñado con el logo del ‘Año de la Misericordia’ queestaba al centro de toda la estructura con 8 símbolos en pantallas led que representaban las Obras de Misericordia; mientras que en el césped sobre unas sillas de plástico se sentaron los 160 sacerdotes que concelebraron la eucaristía
Antes de la liturgia de la Palabra, Monseñor Sergio destacó el legado del cardenal Julio Terrazas, su compromiso como pastor de la Iglesia y con el evangelio, desatando aplausos de los fieles que se dieron cita en el estadio.
Gualberti leyó parte de las palabras que expresó Terrazas en su última aparición en público durante Corpus Christi del 2015: “Perdonen si un minuto paso delante de ustedes como un profesor, como un maestro, creo que pasado mañana es su fiesta ¿No es cierto? A ver si me merezco que me metan también en ese grupo, porque el maestro es el que recuerda (aplausos). El maestro es el que recuerda, el maestro es el que enseña, el maestro es el que da su vida, el maestro es el que sabe que su existencia no tiene sentido si no es capaz de convertirla inteligenciad e sus alumnos, no en un receptáculo de mentiras y medias verdades sino una fuente de vida, para que esa vida a través de la profesión pueda llegar a todos los rincones del país, Por esa sencillez de nuestros maestros de todo el país, pero especialmente de todo los que viven y comparten con nosotros las alegrías y tristezas de esta tierra”.
Fueron los momentos más emotivos de la festividad porque era la primera celebración de Corpus Christi sin la presencia del cardenal, pues fue él quien instituyó que esta festividad sea celebrada en el estadio, permitiendo mayor cantidad de participación de fieles.
Acto seguido, durante la homilía, el arzobispo monseñor Sergio Gualberti, llamó a acabar con la confrontación y buscar el diálogo sincero y franco en el país.
“Este mensaje es luz y al mismo tiempo desafío en el país para luchar contra la cultura de la confrontación y del recurso de la violencia, que se va extendiendo; luchar en la lógica del más fuerte que se ha impuesto como medio común para las reivindicaciones, renunciando al diálogo y a la cordura, y ahondando así las divisiones, los rencores, los odios y los encrespamientos de ánimos”, dijo la autoridad eclesiástica en la homilía central.
Gualberti subrrayó que ‘el país necesita pasar de la lógica del enfrentamiento a la lógica del entendimiento, de la división a la reconciliación, de la desconfianza al diálogo franco y sincero, de la mentira a la verdad, en el respeto profundo del que piensa distinto. “Busquemos lo que nos une y no lo que nos divide en vista al bien común’, precisó.
Luego de la ceremonia, que duró dos horas, se llevó a cabo una procesión masiva hacia la catedral con los símbolos eucarísticos y la participación de 160 religiosos.


