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Cotoca vivió su fiesta. El Cardenal Terrazas celebró la misa

(SANTA CRUZ) Esta madrugada (8 de diciembre) cientos de peregrinos llegaron hasta el santuario de Cotoca (Santa Cruz) para participar de la eucaristía de bienvenida a los peregrinos presidida por el Cardenal Julio Terrazas.

En su homilía animó a los peregrinos a ser verdaderos hijos de Maria que renuevan la fe en el Dios de la Vida: “alégrense  porque la libertad de los hijos de Dios hay que construirla con esperanza, con amor, llenos de sentimientos de paz y justicia para todos”.

La plaza principal de Cotoca y las calles aledañas no daban cabida a los peregrinos que llegaron desde tempranas horas vespertinas de este miercoles y la noche del jueves  al santuario, además de la lluvia torrencial que cayó esta madrugada en el lugar, esto  tampoco desanimó a los peregrinos que siguieron la misa de esta madrugada presidida por Monseñor Terrazas. 

En su mensaje Cardenal Julio refirió que el sentido de la peregrinación  es un encuentro con Jesús a través de su Madre Maria, sin embargo este encuentro no será dará si  falta la paz auténtica y verdadera: “cuando se construya esta paz se acabaran todas las amarguras que vierten sobre nosotros quienes no consiguen encontrarse con el Señor”.

Refiriendo la situaciones de inseguridad y violencia que se producen en las ciudades dijo que es la Palabra de Dios la que invita a cada uno a estar llenos de gracia para ser testigos autenticos en ambientes donde prevalecen los atracos, los crímenes, odios y actitudes que impide mirar al hermano.

“Iglesia de Santa Cruz y de Bolivia tú tienes que estar llena de gracia, llena de vida,  porque tu misión no es llegar al cementerio para terminarse,  tu misión es levantar aun a  los que están muertos para que vivan en abundancia”.

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TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA

Que lindo  pronunciar esta palabra cuando algo de  agua está llegando a los terrenos áridos y secos de  nuestros corazones y sociedad. Que sea una palabra que pueda echar raíces y que puedan esas plantas producir los frutos de alegría y esperanza que han llamado tanto la atención en nuestra Madre la Virgen Maria, la Mujer de la Esperanza, la mujer que confía en Dios, en su Palabra con una expresión que hoy también el Señor a través del Ángel repite  para nosotros.

Alégrate pueblo de Dios.
Alégrate Maria, alégrate pueblo de Dios que peregrina en Santa Cruz, alégrate sociedad que tienes grandes desafíos para hacer de tu devoción en honor a la Virgen no una costumbre que pasa sino una manera de vivir. 

Dejemos que aquellos que aman los sepulcros, que aquellos que no quieren vivir de la esperanza,  que aquellos que quieren amargarse por lo que han sufrido antes o por lo que piensan que se sufre hoy.  Dejemos que ellos digan el camino de las oscuridades.  A nosotros nos toca renovar nuestra fe en el Dios de la Vida, de la esperanza, de la alegría que nos va a contagiar y nos dará la fuerza para soportar aquello que puede ser un dolor, cruz o sufrimiento pero que nada ni nadie puede aplastar al verdadero creyente hijo de Maria.
Alégrate Santa Cruz, alégrate Cotoca, lugar y espacio en el que Nuestra Madre ha puesto su trono, pero alegrémonos de verdad porque empieza una era nueva, nos alegramos  porque se cumple la Palabra del Padre que iba a realizar esta salvación.

Nos alegramos porque es elegida alguien de nuestra raza que será aquella que va a acercarnos al Hijo de Dios.
Todo esto nos alegra.  No solo de aquellos que tienen alegrías pasajeras o carcajadas de payaso, nosotros queremos sentir en nuestro corazón y espíritu esa Palabra de aliento esa Palabra de Vida que realiza la voluntad de Dios.

Alégrense hijos e hijas de Santa Cruz y Bolivia que están presentes, alégrense  porque la libertad de los hijos de Dios hay que construirla con esperanza, con amor, llenos de sentimientos de paz y justicia para todos.

Hay que hablar en voz alta para que no se dejen aturdir tanto por los ruidos que se fabrican y multiplican para distraernos de nuestras propias responsabilidades.

El inicio de la salvación
Maria escuchó al Angel.  Así empieza la salvación con  signo de alegría y optimismo, con un sentimiento de verdadera entrega al Señor que hace que uno se estremezca hasta los tuétanos, se estremezca por saber que Dios ha elegido   a alguien tan humilde, tan nuestra tan cercana, a ella que se presta también para que se siga cumpliendo lo que ya los profetas decían: que pueblo tiene un dios tan cercano como El nuestro.

Maria es el  camino a Cristo
La Virgen nos trae a ese Dios que quiere estar cerca de nosotros, a ese Dios que camina con nosotros, que sabe de nuestras pesadumbres y alegrías que tenemos, de ese Dios que ha ido escuchando la plegaria de todos los grupos que han ido presentándose en el santuario por la salud de muchos, por la vida de muchos para que no les falta las fuentes que dignifican a la persona y que evitan que se dediquen en ociosidad al crimen y cualquier otro hecho que va en contra de la dignidad humana.

Lo hemos podido constatar escuchándolos a través de la radio y los medios de comunicación a los peregrinos, rezando por algo que falta, la paz auténtica y verdadera.  Cuando se construya esta paz se acabaran todas las amarguras que vierten sobre nosotros quienes no consiguen encontrarse con el Señor.

Maria, la llena de gracia
Este es el nuevo signo que le da el Angel a la Virgen,  la llena de gracia,  la llena de la vida de Dios la que supo ponerse a disposición del Señor la que tuvo un corazón listo para escuchar la Palabra y saber        que el Dios de la Vida le estaba comunicando su proyecto, su deseo de hacerse uno de nosotros para que ninguno de nosotros le tenga miedo.

En un ambiente donde la muerte prevalece, donde los atracos se multiplican donde los crímenes parecen ampliarse cada vez más, un ambiente donde el odio nos impide mirar al hermano.
En un ambiente donde el espíritu esta débil, enfermizo, en un ambiente así resuenan estas palabras que las recordamos esta noche como dirigida a nosotros.
Iglesia de Santa Cruz, tú tienes que estar llena de gracia, llena de vida porque tu misión no es llegar al cementerio para terminarse,  tu misión es levantar aun a  los que están muertos para que vivan en abundancia.

El Señor está contigo
Tu Maria la llena de alegría tú la llena de gracia, el Señor  te acompaña, el Señor quiere sentir estar contigo y El va a romper muchas de las leyes de la naturaleza para que tú ofrezcas tu vientre a fin de que el Hijo de Dios se haga uno de nosotros y pueda participar de nuestra vida.

Es el momento en que se une toda la fuerza de Dios con toda la dignidad humana para formar hombres y mujeres nuevos que no quieren comprometerse más con el recuerdo de un  pasado sino vivir la alegría pascual hacernos y convertirnos en hombres y mujeres nuevos capaces de seguir trabajando para que el cielo nuevo toque a la tierra y la tierra eleve también su misma vida a la altura de nuestro Dios.      

El Señor está contigo iglesia de Santa Cruz, iglesia de Bolivia, es el Señor que está, es el Señor que manda su espíritu para hacer de María nuestra Madre.
Es El Señor que inspira a Maria y le dice que no tenga miedo porque es obra de Dios. No tengas miedo porque este niño será grande porque será el Salvador el Mesías, el enviado de Dios para salvar a todos.

Estas tres palabras pueden resumir nuestra alegría,  nuestra convicción,  nuestros nuevos compromisos. Queremos ser como la Virgen María alguien que acude presurosa a servir a los demás,  que acompaña a su Hijo sabiendo que algunos no lo entienden y muchos traman algo  para eliminarlo.

Sabiendo que su Hijo ofrece su vida en la cruz para que nadie más sea sacrificado por injusticias y maldades humanas. Esa es nuestra Madre y ese es el orgullo que debemos tener,  de saber que la Palabra de Dios  en esta noche resuena de manera especial,  una Palabra que se hizo carne en Maria y que quiere hacer un espacio en nuestro corazón y nuestra vida.