Internacional

Consuelo y ánimo brindó la Iglesia en el entierro de los héroes de Barracas

La Policía Federal despidió con honores los restos mortales de los seis bomberos que perdieron la vida al desplomarse la pared de un depósito de documentación empresarial, mientras intentaban apagar un incendio. Los familiares, amigos y compañeros de Leonardo Day, Maximiliano Martínez, Anahí Garnica, Damián Veliz, Juan Matías Monticelli y Eduardo Conesa recibieron el cercano afecto y consuelo del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mario Aurelio Poli, y del papa Francisco.

Monseñor Poli presidió el responso acompañado por los capellanes principales de la fuerza. Lo secundaron en la ceremonia los presbíteros Diego de Campos, Ricardo Canevari, Marcelo Herdeger, Juan Francisco Garheis y Federico Trapaglia, este último como capellán de la Policía Metropolitana. También se encontraban presentes la ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez; el secretario del área, Sergio Berni; el ministro de Seguridad de la ciudad de Buenos Aires, Guillermo Montenegro, y el jefe de la División central de alarmas de la Policía Federal, comisario Jorge Laurens, entre otras autoridades.

“Nos resulta difícil rezar en este momento, pero nosotros los cristianos creemos que la muerte no es la última palabra. Que el Señor Resucitado nos anime, nos dé fuerza y nos consuele en este momento de tristeza, de dolor y de partida de nuestros hermanos Leonardo, Anahí, Damián, Maximiliano, Eduardo Adrián y Juan Matías. Que el amor de Dios inunde nuestro corazón y permanezca siempre”, dijo en un primer momento el prelado porteño.

Enseguida, monseñor Poli proclamó un pasaje del libro del Apocalipsis, que invitó a meditar para encontrar en éste consuelo y esperanza: «Felices los que mueren en el Señor; de ahora en adelante ellos pueden descansar de sus fatigas, porque sus obras los acompañan».

Monseñor Poli elogió la “bendita vocación de servicio” de los caídos en cumplimiento del deber: “El Dios que les dio la vida y el aliento también les dio esta vocación para entregar la vida así. Tenemos dolor de la partida, pero los cristianos también tenemos la esperanza de encontrarnos definitivamente en el Cielo”.

El arzobispo porteño invitó a tener a los fallecidos como ejemplo en su vocación de servicio al prójimo. “El servicio público -agregó-, y esta forma de entregar la vida, es una exquisita forma de amar al prójimo. Por eso le pedimos el consuelo de la fe para sus familiares, amigos y para todos los que en este momento tenemos un gran dolor en el corazón”.

A pesar del difícil momento, Poli sostuvo que la fe “nos tiene que poner de pie” para tomar su ejemplo de “estos valientes”. Finalmente, invitó a encomendarlos al Padre Dios, “que conoce la entrega de sus vidas”.

Luego de las palabras del arzobispo, se leyó el mensaje enviado por el Santo Padre a raíz de la tragedia. En la misiva, Francisco confiesa estar “profundamente apenado” por las vidas perdidas y transmite su cercanía “con quienes sufren y están abatidos por tan lamentable suceso”. El pontífice también pide “que Dios otorgue consuelo y fortaleza a los afectados por tan trágica desgracia e inspire a todos sentimientos de solidaridad fraterna, para afrontar esta adversidad de la mejor forma posible”.

Tras la lectura de la carta pontificia, monseñor Poli impartió la bendición apostólica enviada por el Papa. Luego de entonarse la marcha fúnebre, el arzobispo se acercó a las familias de los caídos para ofrecer su cercanía y solidaridad. Así también lo hicieron las altas jerarquías de la fuerza, que agradecieron la presencia de la Iglesia, en la persona del arzobispo, por el acompañamiento y la contención que apenas conocida la tragedia se brindó a los seres queridos de Leonardo, Maximiliano, Anahí, Damián, Eduardo y Juan Matías.