La Hna. Sandra Suárez, Animadora Provincial Bolivia–Chile de la Congregación del Buen Pastor, en su visita a la capital boliviana, Sucre, se refirió al proceso de regionalización que vive actualmente la congregación en América Latina, particularmente en el Cono Sur, destacando su significado histórico, espiritual y misionero.
En este contexto, recordó la larga trayectoria de la congregación en Bolivia, subrayando su aporte pastoral y social a lo largo de más de un siglo. “Es un don para la Congregación del Buen Pastor esta presencia de más de 100 años… donde el carisma y la espiritualidad han estado presentes contribuyendo a la misión de la Iglesia”, afirmó, señalando que muchas niñas, niños y familias han sido beneficiados integralmente durante este tiempo. Asimismo, expresó la voluntad de continuar acompañando a la Iglesia boliviana con esperanza y compromiso.
La religiosa explicó que, aunque América Latina se concibe como una gran comunidad, la congregación ha decidido reorganizarse en dos regiones: norte y sur. En esta nueva gobernanza, Bolivia y Chile formarán parte de la región sur junto a Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Perú, conformando un bloque de siete países que trabajarán de manera integrada.
Respecto a las expectativas, la Hna. Suárez indicó que varias provincias ya cuentan con experiencia en procesos de unificación, lo que permite proyectar la construcción de “una gran comunidad regional”. En ese sentido, destacó la riqueza de la diversidad cultural y pastoral de cada país, así como el aporte de los laicos comprometidos con la misión. “Cada una tiene su riqueza, su identidad, su cultura… y eso nos da mucha esperanza y alegría”, señaló, enfatizando que el objetivo es trabajar “integrados, conectados y siempre ofreciendo lo mejor… en la transformación de la vida de las personas”.
Sobre los desafíos del proceso, la Hna. Sandra Suárez explicó que la reestructuración responde a la necesidad de proyectar una misión sostenible y equilibrada de cara a los próximos años. En ese sentido, señaló que este tiempo previo a la regionalización será clave para definir el rumbo común: “De aquí hasta ese tiempo debemos diseñar cómo vamos a caminar, cómo vamos a ser sostenibles, buscando el equilibrio, buscando lo justo también para cada país y cada provincia.”
Asimismo, invitó a afrontar el proceso desde una mirada esperanzadora y no desde la carencia, destacando la fuerza de la unión regional: “No hablemos de escasez porque somos pocas hermanas… sino hablemos desde la abundancia, porque ya somos siete países, siete comunidades” manifestó, añadiendo que el camino hacia la regionalización está previsto para 2027.
En este contexto, destacó la importancia del compromiso laical como parte fundamental de la misión. La congregación —dijo— promueve el partenariado, es decir, un trabajo conjunto “de igual a igual” entre religiosas y laicos desde sus respectivas vocaciones, buscando que el carisma del Buen Pastor llegue también al corazón de las comunidades.
Finalmente, la Hna. Sandra Suárez compartió un mensaje de esperanza ante los desafíos actuales, especialmente para quienes viven situaciones de vulnerabilidad. Expresó su deseo de que este proceso contribuya a una transformación positiva y a una respuesta más adecuada a las necesidades del mundo de hoy, invitando a caminar con humildad, compromiso y fe.


