Oruro

Comunicado de Mons. Cristóbal Bialasik respecto a la Ley de Identidad de Género

Mons. Cristóbal Bialasik, Obispo de la Diócesis de Oruro y Presidente de la Fundación de Vida y Familia, respecto a la reciente aprobación de la Ley de Identidad de Género, presentó un comunicado en el que manifiesta solidaridad con todo ser humano, preocupación y rechazo del contenido de la ley, por considerarla atentatoria contra la dignidad humana y el patrimonio de la familia en nuestra sociedad. 

A continuación el comunicado de Mons. Cristóbal Bialasik:

LEY Nº 095 DE IDENTIDAD DE GÉNERO

“Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo” es el mandamiento base de toda la enseñanza y actitud de la Iglesia”.

San Juan (1Jn 4, 20) nos enseña que “si alguien dice: Yo amo a Dios, y odia a su hermano, miente. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano a quien ve? Él mismo nos ordenó: El que ama a Dios, ame también a su hermano”.
La Iglesia vive con profundidad estas Palabras de la Sagrada Escritura, poniéndolas con mucho celo y responsabilidad en vida. Tiene que y debe velar por su cumplimiento. Por eso con respeto y cariño constantemente las recuerda. Impulsada por este amor a Dios y al Hombre: varón y mujer, creados a la Imagen y Semejanza de Dios, no puede callar abusos, insultos y ofensas que se dirige contra Dios y contra la única Imagen de Dios quien es el Ser Humano.

Por eso, la Iglesia, respeta y protege la vida de cada persona desde la concepción hasta su muerte natural. No discrimina. Protege su identidad, que posee cada Ser humano desde la concepción. Esta identidad nadie puede cambiar; pues desde la concepción sí o sí, queremos o no, somos varón o mujer y, por la Gracia de Dios así nacemos.
Quiero recordar las palabras del Mensaje de la Conferencia Episcopal de Nuestra Nación: “El cuerpo nos es dado por la naturaleza y como don de Dios que merece ser tratado con dignidad e impone una concreta identidad y orientación a la vida que no pueden ser manipuladas según las libres opciones de los individuos.

La ideología de género desconoce el principio de que la determinación sexual es constitutiva de la persona, de manera que sólo existe la persona-varón y la persona-mujer, y además que están hechos el uno para el otro. De esta manera esa ideología hace desaparecer la complementariedad natural de los sexos, la reduce a un factor cultural, niega que el ser humano es obra de Dios y de El recibe su identidad, reduciéndose a una antropología sin Dios.
El Papa Francisco ha puesto de relieve en su reciente Exhortación Apostólica, “Amoris Laetitia”: “Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don”.

El derecho al nombre (art. 9 Cód. Civil), que permite a la persona tener una identidad (art. 109 Cód. NNA), claramente definida, que lo identifica frente a los otros, es y debe ser indeleble “salvándose únicamente las correcciones que no afecten la identidad de la persona”.

La IDENTIDAD (art. 110 Cód.NNA) tiene además un valor especial en todo lo que se refiere a la FILIACIÓN que compromete otros derechos como el derecho a la familia, a la información familiar genética que se vincula a temas de salud e incluso derechos hereditarios. Razón por la cual es fundamental que se cuente con información inalterable respecto a la identidad de una persona.

La Ley 095 de Identidad de Género, plantea precisamente el ACCESO a un “CAMBIO REGISTRAL DE SEXO” y de “NOMBRE”, y con esto de la identidad de la persona, tanto por razones físico/biológicas, como sicológicas.

Esto no puede ser. No podemos cambiar la identidad que nos marcó la naturaleza desde la concepción. La modificación de los datos en el Registro Público, proveerá efectos de confusión personal y frente a los terceros, quienes tienen a su vez el derecho de saber con quién se está relacionando.

Hay que recordar, que el derecho a la identidad, adquirido desde el primer momento de vida, se encuentra debidamente protegido en nuestra legislación, por lo que no justifica la existencia de una ley especial, cuyo principal fundamento es la no discriminación, ya que justamente aprobando una norma específica para un reducido grupo de la población, genera un ámbito discriminatorio respecto al conjunto.

La normativa actual es absolutamente coherente con el bien jurídico protegido, que es el derecho de todo ser humano a ser reconocido y respetado, independiente del sexo que tenga registrado, pero sí permite que sea reconocido por los demás con el respaldo jurídico de un registro que es de carácter público y por tanto confiable.

Así mismo la identidad es un derecho fundamental que no puede estar sujeto a la “voluntad” o “simple elección de las personas”, porque esto relativiza completamente el derecho y propiciaría su vulneración.

Aparte de esto, la presente Ley de la Identidad del Género no fue consultada a la sociedad. Lamentablemente fue aprobada en forma de una carrera violenta, sin respeto a la población de un Estado Plurinacional formado por más que treinta naciones originarias que, por la gracia de Dios, vivían y viven según la Ley Natural y valores de Dios, respetando la vida, la familia, el matrimonio realizado entre una mujer y un varón, su identidad, su cuerpo y reconocimiento profundo en la naturaleza de chacha- warmi (sexo masculino y femenino).

¿Cómo podemos dejarnos llevar por una ideología ajena a nuestro pueblo, impulsada y promovida por organizaciones ajenas a nuestra Nación?

Esta Ley es realmente una ofensa a toda nuestra Nación boliviana. Es un atentado a su Identidad, sus Valores y la existencia de los Pueblos Originarios de la Nación.

+ Cristóbal Bialasik
Obispo de la Diócesis de Oruro
Presidente de la Fundación de Vida y Familia