Internacional

Colombia: la Iglesia pide perseverancia en el proceso de paz

El arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, se ha mostrado optimista este martes frente al proceso de paz y ha invitado al pueblo colombiano a seguir apoyando los diálogos en La Habana.

En declaraciones a Blu Radio, recogidas por la página web de la CEC, el prelado ha reconocido que “es verdad que el proceso está lento pero es que son complicados los temas que se están tratando”.

Mons. Castro Quiroga ha señalado también que los secuestros de los integrantes de la fuerza pública no han afectado significativamente las conversaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Cuba.

Además, el presidente del episcopado ha asegurado que con la pronta liberación que se dio de los secuestrados en los departamentos de Chocó y Arauca, la guerrilla ha dado muestras de apreciar la paz.

Por último, el arzobispo de Tunja ha apuntado que confía en que el quinto grupo de víctimas pueda viajar a La Habana a mediados de diciembre.

La crisis que ha atravesado el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC aún no ha terminado del todo. El secuestro del general Rubén Darío Alzate fue el detonante para que el presidente Juan Manuel Santos suspendiera los diálogos.

En La Habana, tras la liberación del general Alzate y sus acompañantes, las dos delegaciones se reúnen desde el pasado lunes para hacer una evaluación de los avances que ha tenido el proceso a lo largo de estos dos años. El Gobierno y la guerrilla coinciden en que ha llegado el momento de pasar de la discusión a la acción.

Los próximos días serán decisivos para el futuro del proceso ya que las partes deberán precisar en la capital cubana cómo van a seguir negociando en medio de la guerra y definir una estrategia para desescalonar el conflicto sin un cese bilateral del fuego, algo a lo que el actual mandatario colombiano se niega con rotundidad.

Tras dos años de negociaciones se han logrado tres preacuerdos, el primero de ellos relacionado con el problema agrario, considerado el origen del conflicto armado en Colombia que comenzó hace 50 años.

También sobre la participación política de los guerrilleros tras un eventual acuerdo definitivo de paz y, por último, sobre narcotráfico y cultivos ilícitos de hoja de coca.

Cuando el Gobierno anunció la suspensión de las negociaciones, en la madrugada del 22 de noviembre, las partes trataban el siguiente punto de la agenda referido a cómo resarcir a las víctimas y adelantaban algo fundamental: la dejación de las armas por parte de la guerrilla.

El presidente Santos ha expresado su confianza en que el acuerdo final de paz se logre en 2015. Para ello cuenta con el apoyo de la comunidad internacional, pero deberá mostrar firmeza para no hacer creer a buena parte de la sociedad colombiana que se rinde ante la presión de las FARC.