Oruro

CEBs: 52 AÑOS DE CAMINO

El año 1969 empezaba una hermosa experiencia de Iglesia en Oruro con las Comunidades Cristianas de Base. Ya desde años anteriores, las Comunidades del Campo y Minas, vivían su fe en pequeños grupos que nos recordaban a las Primeras Comunidades que nos describen las Actas de los Apóstoles.

El año anterior (1968), en la localidad de Mohoza, hoy de la Prelatura de Coro Coro, congregaron por primera vez a aquellas Comunidades en un gran Encuentro; aquello motivó a que en Oruro los convocaran a reunirse en un Encuentro Diocesano en el “Antiguo Obispado”; el año siguiente, el escenario fue el Colegio La Salle de la ciudad de Oruro.

A partir de 1971, ya las Asambleas se llevarían a cabo en las mismas comunidades rurales. Paria, la más antigua población orureña fue el escenario del Tercer Encuentro de las Comunidades.

El año 1968, los Obispos latinoamericanos, reunidos en Medellín, decían de las “Comunidades Cristianas de Base”, como “Primero y fundamental núcleo eclesial, que debe, en su propio nivel, responsabilizarse de la riqueza y expansión de la fe, como también del culto que es su expresión…

Diez años más tarde, la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano reunido en Puebla, decía: “…Integra familias, adultos y jóvenes, en íntima relación interpersonal en la fe. Como eclesial, es comunidad de fe, esperanza y caridad; celebra la palabra de Dios en la vida, a través de la solidaridad y compromiso con el mandamiento nuevo del Señor y hace presente y actuante la misión eclesial y la comunión visible con los legítimos pastores, a través del servicio de coordinadores aprobados…

Los Encuentros Diocesanos, llamados “La Fiesta Grande”, es la culminación del caminar de nuestras Comunidades Eclesiales de Base (CEBs.) que inician con los Encuentros (Juntas) Parroquiales, para más tarde reunirse en Encuentros Zonales y, finalmente en torno a la Festividad de Cristo Rey, en el Encuentro Departamental.

Desde 1971 en que se llevó a cabo el Encuentro en la localidad de Paria, los siguientes alternaban en distintas Zonas Pastorales (hoy, Vicarías Pastorales) de la Diócesis.

La Comunidad “recibiente”, trabaja durante todo el año en la siembra de una parcela de terreno destinada al efecto. La población en pleno, se organiza para la “Fiesta Grande” preparando el alojamiento para el casi dos millares de participantes venidos del campo y minas de la Diócesis y delegaciones invitadas de otras jurisdicciones eclesiales.

En un terreno destinado para la alimentación, excavan largas zanjas sobre los que pondrán a cocer la comida para el alimento (usarán medios turriles para el efecto). Al lado de cada uno, pondrán un poste de señalización (con colores o números) que identifiquen dónde podrá cada participante recibir desde el desayuno y las comidas de día.

La noche del primer día, se iniciará con una Celebración organizada por alguna parroquia designada con anterioridad.

La primera media jornada, también iniciará con un momento de oración organizada y dirigida por otra parroquia designada, para luego desayunar e iniciar el tema de reflexión propuesta para el año.

Ya por la tarde, se inicia la “Presentación” de las comunidades que, por orden de llegada, lucirán sus mejores vestimentas autóctonas e interpretarán sus q’ochus (cantos religiosos compuestos para el Encuentro y muchas veces con alusión al tema propuesto del año).

El fin de jornada, culmina con la Eucaristía que la preparó otra parroquia. Los coordinadores junto a sus párrocos, luego tendrán su reunión de evaluación de la jornada.

En la madrugada del segundo día, al llamado de las campanas, al son de sus mandolinas y sus q’ochus en idioma nativo, iniciarán una peregrinación rumbo al Calvario del pueblo; allí tendrán una Celebración Penitencial y confesiones con sus sacerdotes; descalzos y de rodillas, darán tres vueltas en torno a la cruz invocando la protección de la Santísima Trinidad. Será también momento en que se reconcilien con la naturaleza.

Ya a media mañana, retornarán al pueblo para retomar el trabajo de reflexión con charlas y reflexión grupal; por la tarde, continuar con las presentaciones.

El último día, de clausura del Encuentro, se tendrá la Eucaristía presidida por el Obispo; concluida la misma, iniciarán la ceremonia del traspaso a los nuevos “Pasantes”: Entregarán el Estandarte a los Coordinadores y su Párroco; impondrán además el “pillu” un collar cuyas cuentas son frutos de la tierra, una cabeza de cordero (llama o res) -para que no olviden el compromiso asumido ese año; el brazuelo –con el deseo que tengan buenas manos para emprender las tareas de preparación y un trozo de costillar deseándoles la fortaleza en las espaldas para cargar con las dificultades. Recibirán además la “huataqallpa” dos enormes recipientes con la merienda para la comunidad.

Terminada la ceremonia, al son de zampoñas, tarqas, lechehuayos u otros instrumentos autóctonos propios del lugar, inician su baile encabezados por los pasantes a los que se unen los concurrentes del Encuentro rumbo al canchón que hace las veces de comedor, donde desayunarán y además recibirán una generosa ración seca como merienda para el camino.

El Encuentro número cincuenta, debía realizarse el año 2019 con el Obispo Diocesano de Oruro como su “Pasante”. Sabido es que el mes de noviembre de aquel año, estuvo signado por jornadas de violencia y convulsión social, por lo que se decidió posponerlo; al año siguiente, la pandemia que azotó al país, también imposibilitó aquella Celebración, por lo que el Encuentro se programó para este fin de semana.

No podemos olvidar con cariño al P. Lucas Chambi, uno de los entusiastas impulsores de la vida y los Encuentros de las Comunidades siendo Catequista de Andamarca. Años más tarde, tras quedar viudo, decidió entregar su vida en el Ministerio Sacerdotal como vocación tardía, para animar a sus Comunidades. Él, ilusionado esperaba su 50 Encuentro. Ya sabemos cómo fue para los bolivianos el año 2019; también y con amargura recordamos el año 2020 por el encierro por cuarentena y las restricciones. Éste año, la muerte lo sorprendió y no pudo ver a sus Comunidades en la “Fiesta Grande” número cincuenta.  Tantos sacerdotes y misioneros que con abnegación acompañaron estos Encuentros, ahora lo viven junto al Padre.

Este viernes 26, llegarán las delegaciones del campo y minas de la Diócesis de Oruro así como delegaciones invitadas; serán acogidos en las distintas parroquias de la ciudad de Oruro y, el sábado 27, al despuntar el día, desde las distintas parroquias partirán procesionalmente las delegaciones hacia el Cerro Santa Barbara donde está emplazada la sagrada imagen de la Virgen del Socavón; allí se tendrá la Celebración Penitencial presidida por Mons. Cristóbal Bialasik, Obispo de la Diócesis de Oruro y su presbiterio; terminada la misma, bajarán por el Santuario y la Plaza 10 de Febrero rumbo a la Parroquia San Pablo donde tendrán su jornada de reflexión y por la tarde, la “Presentación” de las Comunidades.

La noche del Sábado concluirá con las “luminarias” (pirotecnia), acullicu y fiesta al son de sus instrumentos nativos.

El domingo 28, se dirigirán hacia la Catedral Nuestra Señora de la Asunción para a las 08:30 participar en la Eucaristía de Clausura.