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Cardenal Terrazas:Hay que gritar paz

“Hoy comienza la misión de la Iglesia. Los que estamos hoy aquí y los que escuchan este mensaje  tenemos la misión de escuchar al Señor que nos dice: La Paz hay que decirla, hay que gritarla aunque nos les guste a los que prefieren guerra, a los que prefieren confrontaciones,  a los que prefieren tener al pueblo persiguiéndose unos a otros”, de esta manera el Cardenal Julito Terrazas convocó a preservar la paz en nuestro país.

“Haber hagamos la prueba nosotros, vamos a nuestras casas, a nuestras calles y a nuestras plazas hoy, mañana y pasado, como lo hemos hecho estos quince días en que nadie quiere hablar de la paz y todos se preparan para la guerra. ¿Será que se puede celebrar la fiesta de Pentecostés con un Espíritu contrario a lo que le Señor nos enseña?”, dijo refiriéndose a la situación que se vive en el país.

Tenemos que seguir hablando de Paz, pero la paz tal como la quiere Dios, no la paz de los cementerios, no la paz de las cárceles donde no se deja hablar a muchos, donde no se permite que ni siquiera se los vea  como lo hemos podido constatar ayer al visitar nuestra cárcel de Palmasola. No es esa  la paz que quiere el Señor, resaltó.

Dicen que para terminar los conflictos hay que ampliar las cárceles y meter a todos los que no piensan como los que están de turno y esa no es solución, esa no es solución. Nuestro Dios tiene una manera de pensar tan grande y tan hermosa que dice: Vayan  y díganles que yo me olvido de sus pecados, que yo no los tengo en cuenta, que yo les perdono, pero ustedes  tiene que aprender a perdonar, ustedes no tienen que cansarse de perdonar como nos ha pedido el Papa Francisco, dijo.

Hoy nos  toca a nosotros hablar de la paz en un país donde no reina el deseo de vivir  en paz, hablar de la justicia  donde todavía tenemos miles de hermanos en las cárceles sin que  hayan sido juzgados, hablar de la solidaridad cuando estamos acostumbrando a nuestra gente a que pida  y no ponga de su parte aquello que es humano dar para poder hacer entre todos una pueblo, una ciudad mucho más hermana y participativa, puntualizó.