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CARDENAL DENUNCIA LA MULTIPLICACIÓN DEL NARCOTRÁFICO EN NUESTRO PAÍS

Durante su homilía dominical el Cardenal Julio Terrazas, denunció la multiplicación del narcotráfico en nuestro país “…Nuestros terrenos, tropiezan con las piedras del narcotráfico, como puede producir la palabra fruto allí donde ese pedregal que se ha multiplicado y se sigue multiplicando en nuestro ambiente no permite que florezca la palabra de vida”, dijo.

Además resaltó que la droga no es el espacio para liberarnos, “…es el espacio para embrutecernos, y endurecer el corazón, pero hay más todavía, y tenemos que ser claros en esto, tantos crímenes, tantas muertes violentas, tantos asaltos”, señaló.

También dijo que el crimen organizado va llegando a nuestro ambiente “…esas son piedras, esas son las espinas que impiden que la verdad y la vida triunfen por encima de la muerte y la mentira” señaló refiriéndose al tema.

“Tantas cosas que se inventan para distraer, para crear diversiones que solamente nos alejan de la verdad y se inventan toda serie de acontecimientos ilusorios, pasajeros o acontecimientos que nos hacen pasar de la euforia a la melancolía y a la tristeza. Y nuestros jóvenes tienen que vivir allí, allí tiene que forman su espíritu, allí tienen que dejar que la Palabra los envuelva, y los haga capaces de producir los frutos que estamos esperando, ese es el mensaje de hoy mis queridos hermanos. Salió el sembrador hoy a sembrar, la semilla que nos ha traído ¿es eficaz? Tiene que ser eficaz, no puede volverse vacía hacia el Padre, hacia aquel que pronunció esta palabra de vida, tiene que convertirse en pan de vida como decía Isaías en la primera lectura. La buena semilla produce, germina, se saca de ahí el grano y se saca el trigo para el pan, para la vida”, explicó.

El Prelado también cuestionó la desaparición del  hambre de justicia, respeto y libertad “ Quizás se habla con mucho optimismo de que el hambre en Bolivia ha retrocedido y puede ser verdad, en parte por lo menos, pero ¿Y el hambre de Dios? ¿El hambre de justicia verdadera auténtica? ¿El hambre del compartir? ¿El hambre de ser respetado como persona humana? El hambre que es buscar la libertad y que no se sienta perseguido por sus propias ideas o por pequeños errores que ha cometido en su vida, pequeños o grandes porque al fin y al cabo nuestro Dios es el que perdona, no el que toma la batuta de aquellos que condenan sin tener fundamentos seguros y destruyendo constantemente la dignidad de la persona humana”, puntualizó.

“… Nos toca abrir la conciencia y el corazón a esta dimensión de Dios, que ha querido poner en medio de nosotros su reino, no para que hablemos de Él, sino para que vivamos con Él construyéndolo constantemente con nuestros compromisos”, finalizó.