Internacional

Asesinan a sacerdote mexicano, Francisco Gutiérrez

El presbítero y encargado de la Parroquia de las Capuchinas, Francisco Javier Gutiérrez Díaz, fue encontrado muerto con un impacto de bala y abandonado, a un costado del camino que conduce de la comunidad de Ojo de Agua de Ballesteros a San Nicolás de la Condesa.

El sacerdote se encontraba en calidad de desaparecido desde el pasado 6 de abril, luego de que se dirigiera al municipio de Acámbaro, a fin de realizar una transacción por un terreno. De momento se encuentran abiertas todas las líneas de investigación.

Localizan cadáver

El jefe de Unidad de Tramitación Común en la Subprocuraduría de Justicia de la región C, Luis Alberto Hernández Rodríguez, informó que tomaron conocimiento del caso a eso de las 18:50 horas del martes pasado, luego de que a través de una llamada al sistema de emergencias 066 reportaran la existencia de un cadáver abandonado a un costado del camino que lleva de la comunidad de Ojo de Agua de Ballesteros, justo en los límites de los municipios de Tarimoro y Salvatierra.

En forma posterior, se especificó que la víctima se trataba de Francisco Javier Gutiérrez Díaz, presbítero y encargado de la Parroquia de las Capuchinas, ubicada en la zona centro de este municipio.

El presbítero fue visto por última vez a las 12:00 horas, sin embargo, hasta el momento se desconoce el tipo de unidad en la que se transportaba el occiso, así como el móvil del homicidio.

Al término de los trabajos, se ordenó el traslado del cadáver a las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo), y a la par de esta acción continuaron las indagatorias respectivas.

Antecedentes

El robo

El 18 noviembre de 2012, ladrones ingresaron a la Parroquia de las Capuchinas y se llevaron 37 mil pesos en efectivo, así como como objetos personales del presbítero Francisco Gutiérrez Díaz.

Otro caso

El 6 de julio de 2014, fue localizado el cadáver de Fernando Jesús Albañil León, ministro de culto de la Iglesia Bautista Bíblica de Celaya en Cortazar.

No sucedió en el municipio: 

El alcalde Rito Vargas Varela, al ser cuestionado sobre el temor generalizado que había provocado el homicidio del presbítero, dijo que “la seguridad está garantizada, se han bajado los índices de delincuencia en el municipio; este suceso, así como me lo reportó Seguridad Pública del municipio, fue en los límites entre Tarimoro y Salvatierra, por el lado de San Nicolás de la Condesa y Ballesteros”. “La información que tenemos es que el presbítero se desplazaba de Acámbaro en sentido hacia Tarimoro, y muy probablemente de Tarimoro a Salvatierra, desafortunadamente sucedió esto en esos límites, no precisamente aquí en el municipio”.

“Estamos seguros de que Dios no los perdonará”
Feligreses que asistían con regularidad a la parroquia de Las Capuchinas, se mostraron consternados tras hacerse de conocimiento el asesinato del presbítero Francisco Javier Gutiérrez Díaz. Manifestaron que “quienes perpetraron el crimen no tendrán perdón de Dios”.

Con un semblante de tristeza, y suma consternación, decenas de personas que se encontraban en las inmediaciones de la calle Hidalgo, donde se encuentra ubicada la Parroquia de Las Capuchinas, manifestaron que la muerte del padre Francisco Javier Gutiérrez Díaz, era un fiel reflejo de la descomposición del tejido social, ya que la falta de valores, ha fortalecido la violencia para consumar actos que enlutan hogares, como en el que se privó de la vida a “un hombre de Dios”.

“Nos acabamos de enterar de lo que pasó estamos consternados, muy enojados, con temor, veníamos a buscar al padre y nos enteramos de lo que le hicieron, son unos animales, porque no hay otro calificativo para lo que hicieron, no tienen perdón de Dios, ya que atentaron contra uno de sus siervos”, dijo una de las entrevistadas.

Otras personas que se encontraban en el sitio señalaron que “el padre era un hombre recto, fiel a sus principios, de valores, siempre trató bien a todas las personas, oficiaba dos misas diarias, a las 07:00 de la mañana y a las 08:00 de la noche, tenía sólo tres años de haber llegado en esta etapa, pero desde que estaba aquí siempre trabajó por la gente, por todos nosotros, por mejorar la parroquia, siempre estuvo apoyando con kermesses para poder tener dinerito para mejorar la iglesia, para ayudarnos, es imperdonable lo que le hicieron”.

Agregaron que “qué podían quitarle, qué podían quitarle como para matarlo, no hay nada que pudieran robarle como para acabar con su vida de esa forma, es aberrante lo que le hicieron, no es de humanos, estamos hablando de un hombre de Dios, estamos hablando de que mataron a un representantes de la Iglesia”.

“Siempre tuvo tiempo para atendernos o para darnos un consejo, siempre tuvo una palabra de aliento para nosotros y mira lo que le hicieron, mira cómo le pagaron por ser una persona buena y de fe”.

“Queremos que se haga justicia, que se castigue a las personas que acabaron con la vida del padre, que sean juzgados aquí, en vida, porque estamos seguros de que Dios no los perdonará”, concluyeron.

“Fue levantado y ejecutado”

Personas allegadas al sacerdote Francisco Javier Gutiérrez Díaz, desestimaron las primeras versiones aportadas por el Ministerio Público, en torno que éste había acudido al municipio de Acámbaro para realizar una transacción en horas previas a ser ultimado, e incluso, afirmaron que el representante del clero “fue levantado y ejecutado de manera deliberada, ya que sabía algo y temía por su vida”.

De la misma forma, revelaron que, en días anteriores al hallazgo, la víctima “ofreció una comida a modo de despedida para 30 sacerdotes”, además de que un compañero del occiso, quien también oficiaba misa en la Parroquia de las Capuchinas, permanece bajo resguardo de la Policía Ministerial del Estado (PME), tras haber sido objeto de amenazas similares a las que presumiblemente había recibido Gutiérrez Díaz.

Se había despedido

“Desde el domingo vieron al padre muy triste y pensativo, preocupado, nadie supo por qué, nadie le preguntó qué pasaba, nadie pensó que era tan grave; el lunes ofreció una comida, no sabemos si estaba amenazado desde antes, pero ofreció una comida para 30 sacerdotes allá en Capuchinas, esto a manera casi de despedida, porque fue la última vez que lo vieron y que todo estuvo bien”, señalaron los entrevistados, quienes prefirieron guardar en el anonimato su identidad.

“Mentiras”

Los declarantes afirmaron que “aquí se le conocía en broma como el padre Guadalajara, o el Padre Miguel Hidalgo; es mentira eso de que iba a comprar un terreno, eso no es cierto, a él lo levantaron tal cual, se lo llevaron, lo desaparecieron, lo ejecutaron y lo tiraron, él no tenía expectativas de comprar un terreno o algo, él nunca comentó nada, nadie sabía eso, menos que hubiera sido un asalto”.

Agregaron que “ya se habían metido a la iglesia y habían robado un Cristo de mucho valor hace algunos meses atrás, luego se metieron a su casa que está adentro de la iglesia y le robaron dinero, pero no sabemos si esto esté relacionado”.

Detallaron que “lo que sí sabemos es que el ‘Padre Chiquito’, (porque es un padre muy joven) es quien ofició la misa a falta del padre Javier Gutiérrez Díaz, y lo tiene custodiado la Policía Ministerial, porque él también está amenazado, por eso la iglesia está cerrada”.

“Fue un levantón, nos comentaron que de repente ya no encontraron al padre, llegó la hora de la misa y nadie sabía dónde estaba, pero suponemos que el ‘Padre Chiquito’ ya había dicho algo, porque les comentó a los que fueron a la iglesia que rezaran mucho por el padre, ya que no lo encontraban”. aseguran los declarantes.

Sirvió 35 años

Francisco Javier Gutiérrez Díaz, contaba con una trayectoria de 35 años al servicio de las personas y la Iglesia.

Nació en la ciudad de Arandas, Jalisco, el 10 de julio de 1954; y fue hijo de Rubén Gutiérrez y Elvira Díaz. En el año 1979, Ingresó al Seminario Mayor del Sagrado Corazón en Querétaro, Querétaro, y el 14 de julio de 1985, recibió el Diaconado en la Catedral de Toledo, de manos del cardenal D. Marcelo González Martín.

El 8 de enero de 1986, recibió el Sagrado Orden del Presbiterado de manos del obispo de Tacámbaro, D. Alberto Suárez Inda.

Para el 15 de mayo de 1989, fue nombrado párroco de San Isidro, en Querétaro; y el 12 de diciembre de 1989, recibió el nombramiento de ecónomo general.

El 13 de diciembre de 1994, recibió el título de Licenciado en Teología con especialización en Dogmática, por la Pontificia Universidad Gregoriana.

En 1996 rector del Seminario Mayor del Sagrado Corazón en Querétaro. El 24 de julio de 2002, fue nombrado subdirector general de la Confraternidad; y el 29 de enero de 2006, fue nombrado responsable de la construcción de la Casa General Pater Noster.

El 2 de agosto de 2007, fue nombrado procurador económico de la Casa Pater Noster y asesor de la Administración General de la Confraternidad; y el 20 de agosto de 2012, recibió el nombramiento de párroco de Nuestra Señora del Rosario (Capuchinas), en Salvatierra. Por muchos años fue profesor en el Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Guadalupe de la Diócesis de Querétaro.

Operarios del Reino de Cristo lamentan muerte de presbítero

En su portal de Internet, la Confraternidad Sacerdotal México-España, Operarios del Reino de Cristo, externaron su sentir, luego de que se hiciera de conocimiento el deceso del presbítero Francisco Javier Gutiérrez Díaz.

Aquí se presenta íntegro el texto:

LA MUERTE DEL AMIGO Y DEL HERMANO SACERDOTE, FRANCISCO JAVIER GUTIÉRREZ DÍAZ

Esperamos la muerte como un paso de este mundo al Padre, precedido por Cristo, quien por nosotros y por nuestra salvación murió y resucitó, como primicia de todos los vivientes, para no morir más. Cumplir con nuestra misión como proyecto de amor en el tiempo y en nuestra transformación progresiva en Cristo, según el plan de Dios; pero cuando este paso es obligado por la violencia, no sólo se infravalora la vida de quien es victimado, sino se evidencia el nivel del descenso de la humanidad en lo más abyecto. No encuentro palabras para expresar mi dolor por la muerte del amigo y del hermano, al cual le truncaron el mal y el odio, su vida. Es un desgarrón cruel que hiere el alma de su familia, de sus amigos, de una comunidad que valora y ama al sacerdote y de sus Hermanos Operarios del Reino de Cristo. Oremos por su alma y perdonemos desde el Corazón traspasado de nuestro Redentor, bajo la intercesión de María Santísima, Madre de los Dolores y Reina de los Mártires. La muerte no triunfará sobre ti, Padre Javier! Cristo murió y resucitó por ti!