Sucre

Arzobispo llama a vivir el año de la fe a católicos

EN SU HOMILÍA DE LA MISA POR NAVIDAD. 

En Santa Cruz, el Cardenal Julio Terrazas pidió al pueblo cristiano aceptar al “príncipe de la paz” y dejar lo material durante Navidad. 

En su homilía, el arzobispo de la Arquidiócesis de Sucre, monseñor Jesús Pérez, convocó a toda la comunidad a vivir el año de la fe, de manera más profunda. “Vivir en Dios que se acerca al hombre (…) un Dios que además quiere ser necesitado”, mencionó.

El Arzobispo, además, convocó a la comunidad de la Iglesia Católica en la misa celebrada en La Catedral, a reconocer a Dios como un gran líder y a vivir la alegría de la revelación del nacimiento de Jesús e invitó a recibir la fe como un regalo de Dios, que ayuda a comprender a Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre.

“El Señor nos habla de paz, la paz que sólo la puede dar el príncipe de la paz”, afirmó el Arzobispo al referirse a Jesús como el enviado de Dios para salvar al mundo de sus pecados. Además, el representante católico mencionó que el evangelio invita al pueblo a vivir la alegría profunda del nacimiento de Cristo, una alegría que no es histórica sino que se produce y se vive ahora en los hogares.

En Santa cruz, por su parte, el Cardenal Julio Terrazas en su homilía de la Noche Buena, al igual que monseñor Pérez, solicitó aceptar al “príncipe de la paz”. El Cardenal pidió a la población dejar de lado lo material durante las fiestas navideñas.

Desde el Vaticano, el Papa Benedicto XVI, mencionó que el nacimiento de Cristo es un “brote de vida nueva” para la humanidad; por eso, respecto a los conflictos armados en Siria, pidió que cese la violencia y que se facilite el apoyo a los refugiados.

Como cada año la máxima autoridad de la Iglesia Católica, expresó su mensaje de Navidad en la plaza de San Pedro ante miles de personas.

Apunte

El Arzobispo de Sucre pidió a los cristianos a reconocer a Dios como el gran líder y a vivir la alegría de la revelación del nacimiento de Jesús e invitó a recibir la fe como un regalo del Padre, que ayuda a comprender a Cristo como verdadero Dios.