Santa Cruz

Arde la universidad pública de Santa Cruz tras denuncia de fraude

A Miguel Cadima y a los que lo votaron les dijeron, antes de las 18:00 de ayer, que se anulaban actas, que de un rato a otro no hubo tal batacazo y que Saúl Rosas y Alfredo Jaldín —otra vez— iban al balotaje de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. “¡Fraude, fraude, fraude!”, decía el estrépito de la sala de cómputo. En segundos llovieron trozos de loza sobre la Policía Militar.

“¡Autonomía, autonomía, autonomía!”, se oía. Bramaron los estudiantes. Y la chispa ardió en las calles; arrasó los despachos de una Corte Electoral puesta en duda; derivó en choques contra la Policía y la Policía Militar, que llegó a frenar y que se fue repelida; y terminó con la toma del campus, con barricadas en el segundo anillo, donde madera vieja y afiches de Rosas y Jaldín alimentaron las llamas de la rebelión.

No resistió la cuadrilla militar. Pedradas y botellazos. La Televisión Universitaria pasaba, una y otra vez, publicidad institucional o música de un concierto de Matamba. Pero a esa hora, Cadima y un delegado suyo salían a decir a los universitarios que se alteraron sus votos —cosa que el vocal Roberto Roja niega—, que Rosas, Jaldín, Waldo López y Carlos Martínez (secretario general de la universidad) estaban detrás de ello (aunque no ha probado nada en contra de ellos todavía, ni ninguno le ha respondido aún), que según él la Corte se vendió y que había llegado la hora de que los electores decidan si iban a hacer respetar su voto, que el Comité Cívico debía meterse. Que, para él, el viejo régimen gestó un fraude.

Eran las 21:30 y una tormenta de gases lacrimógenos y ladrillos arremolinaba el campus, mientras en el Salón Emperador de la avenida Alemania, a unos kilómetros de allí, el candidato a la reelección ofrecía una cena de gala para poco más de 100 docentes y alrededor de 50 estudiantes, con gaseosas y buen vino. “No, no es festejo”, insistió Rosas, el ganador de la votación de los dos estamentos universitarios, de acuerdo con la Corte Electoral.

Y aunque él no habló sobre lo que pasaba en la universidad, sí quiso hacerlo respecto a los datos de votación a su favor, sabía que ya no se sufragaría la segunda ronda el viernes, por lo que prometió anunciar las alianzas que logró el lunes.

El estallido
A las 2:00 de la madrugada de ayer, Cadima, el predicador sin casa de campaña, era una revelación. Su votación en las facultades de Ciencias Agrícolas y de Ciencias Económicas le permitía el milagro: rebasar los apoyos estudiantiles que lograron los exrectores que manejaron los mayores aparatos.

A esa hora, Cadima tenía el 27,79% del apoyo estudiantil frente al 27,63% de Rosas y al 23,16% de Jaldín, en el escrutinio parcial de la Corte Electoral, visible en la proyección de su sala de cómputo y divulgada por los distintos frentes.

Faltaba computar los votos de la Facultad Integral del Norte (Montero), donde ya el Comité Electoral Facultativo había confirmado que Cambio Real obtuvo el primer lugar de la votación estudiantil, con 44%, frente al segundo lugar de Jaldín (21%), en ese estamento. Ni más ni menos, era un batacazo.

De acuerdo con el artículo 34 del Estatuto Orgánico de la Gabriel, que es la Constitución de la universidad, “en caso de que ningún candidato (a rector) gane en los dos estamentos, se realizará una segunda votación en la que participarán solo los que ocuparon el primer lugar en cada estamento, bajo la modalidad del voto ponderado”. En hombros de estudiantes, Cadima daba paso a la sorpresa al meterse al balotaje con Rosas, postergado para el martes.

Ocho horas más tarde, a media mañana, los delegados de Unidos y el propio Cadima divulgaron resultados que consolidaban todavía más al fenómeno electoral de los indignados. El predicador del micrófono alcanzaba el 29,10% de la votación estudiantil y era el vencedor indiscutible de ese estamento, como consta a los delegados de los frentes a cargo de la revisión del escrutinio.

Rosas quedaba atrás con 26,98% y Jaldín tercero, con 22,98%. La campaña del centavo parecía derrotar en la cancha de los estudiantes a las maquinarias propagandísticas más grandes. Así se reflejaba en la proyección de la sala de cómputo de la Corte Electoral. Así lo divulgaron los frentes.

Pero a las 17:30, la historia cambió. La sesión de cómputo se reinstaló y al hacerlo, con 17 actas impugnadas en todo el proceso, lo que parecía una victoria indiscutible se convirtió en derrota. Rosas era primero en estudiantes con un 29,24% y Cadima, segundo, con 28,39%, con lo que se quedaba fuera del balotaje, pues Jaldín tenía mejor promedio. Entonces saltaron los estudiantes. Hubo siete detenidos y 15 heridos; dos de ellos, periodistas. Un estudiante en terapia