Análisis

Andrea Robles: Viendo las imágenes de la iglesia ardiendo, me pregunté…

(Santiago de Chile) Lo que voy a decir ahora es fruto de una reflexión muy larga, y bajo mi completa responsabilidad. Antes que nada, mi rechazo a TODO tipo de violencia:

Una de las cosas que me llamó muchísimo la atención en Panamá, fue el respeto que los panameños tienen a la Iglesia. Incluso en Colón, ciudad donde vi miseria (que es peor que la pobreza a la que estamos acostumbrados) los grupos narcos solo les perdonaban la vida a los chicos que renunciaban “al negocio” si iban a trabajar a la Iglesia. ¿A qué se debía?…a sus pastores, sacerdotes, obispos, arzobispos en medio de ellos, como uno más. Respeto de la gente por sus pastores, y respeto de los pastores por la dignidad de los más necesitados.

Ayer, viendo las imágenes de la iglesia ardiendo, me pregunté si en tiempos de “otros pastores” habríamos visto esto…pensé en Alvear, en Jarlan, en Silva Henríquez y en tantos otros y llegué a la conclusión de que hoy estamos como Iglesia pagando por décadas de silencios y cambios repentinos, de no estar ahí, de no ver a Cristo en los ojos de nuestros hermanos, de violaciones, tanto al cuerpo como a la dignidad del ser humano, de comodidad y relajo…de poder mal ejercido.

Y los laicos no lo hemos hecho mejor: “Pucha, yo no nací para esto, doy mi aporte y que otro lo haga, seguro lo harán mejor que yo”.
Y así se nos pasó el tiempo. Alberto Hurtado decía que “El hombre con sentido social no espera que se presenten ocasiones extraordinarias para actuar. Todas las situaciones son importantes para él, pues repercuten en sus hermanos”.

Y eso fue lo que vi y que aquí no hacemos caso.

Tal vez, si como Iglesia hubiésemos seguido la senda de aquellos pastores -y por lo tanto de Cristo-, y no nos hubiésemos dejado estar en la comodidad del título de cristianos, los mismos que hoy queman, estarían extinguiendo el fuego que bota iglesias y mata iglesias vivas.

Texto de Andrea Robles I. publicado en Facebook