Análisis

Altibajos tecnológicos

Frustrada nuestra marcha heroica sobre La Paz pidiendo al Gobierno la inclusión de los jubilados en el doble aguinaldo decretado por Evo Morales, mi pariente espiritual quiso levantar mi ánimo con estas palabras: “No se deprima, compadrituy, porque hoy los periódicos nos hacen saber de la inauguración de la Estación Terrena en Amachuma para operar el primer satélite Túpac Katari que tiene seis gigantes antenas satelitales, una que enviará comandos y recibirá la señal del satélite y cinco que monitorearán los canales de comunicación del aparato, demandando 2,5 millones de dólares…”

Las palabras de la cholita de Quillacollo me dejaron patidifuso por no decir “coxuater” que en mi lenguaje de cholo ilustrado sustituye a una palabra vulgar terminada en “udo”.

Mi comadre sabelotodo se burló de mi cara de opa que me acompaña desde que nací explicándome a su manera que el presidente Evo nos pondría a los bolivianos en órbita, pues los técnicos chinos construyen para nosotros un satélite artificial que lanzarán al espacio en pocos días, evento que contará con la presencia de Evo, del canciller yatiri David Choquehuanca, varios ministros y una nutrida comitiva de bolivianos felices que viajarán a China como los pobres viajamos a Oruro en carnavales.

Admirado ante los conocimientos tecnológicos de mi comadre, le pregunté dónde los había adquirido, respondiéndome que se los había transmitido un zapatero remendón que tiene su taller en las afueras de Quillacollo, conocido tecnócrata especializado en la colocación de medias suelas y chafallos para esa capital provincial y otras vecinas.

Para no quedarme atrás en nuestros adelantos tecnológicos, le conté a la cochabambina presumida que en La Paz hemos construido hermosos mercados para expender artículos alimenticios y otros productos, pero que los paceños orgullosos no ingresamos en ellos pues preferimos adquirir alimentos en plena calle, en pleno suelo.

Felizmente, ambos concluimos en que el satélite artificial que muy pronto funcionará nos permitirá cambiar automáticamente y podremos pedir el chuño que necesitamos mediante el satélite Túpac Katari.

La feliz cholita tecnológica me comunicó que en Punata y Quillacollo ya se está preparando un nuevo tipo de chicha que se llamará “Chicha Satelital, un brebaje delicioso y fuerte que luego de beberlo el paisanaje podrá lanzarse al espacio desde cualquier antena satelital construida en nuestro territorio por los chinos.

Espero –me dijo mi comadre– que los chinos no nos fallen en la construcción del Satélite Espacial (como fallaron en la construcción de alguno que les había sido encargado por otro país pobre que se daba ínfulas de rico, como ahora nos sucede en Bolivia). Menos mal que ya funciona la Agencia Boliviana Espacial manejada por expertos nacionales.

Macacha ya no será  una cholita especial, pues dentro de poco tiempo presumirá de ser una Chola Cochabambina Espacial.