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Quillacollo. 60 perritos están a punto de quedarse sin “hogar”. Sacerdote busca apoyo

Buscan refugio para 60 mascotas apadrinadas por el padre Antonio

Alrededor de 60 mascotas están a punto de quedarse sin “hogar” y desamparadas del cariño del párroco Gil Antonio Aguilera Caballero. La labor social del creador de la Fundación Defensores de Animales “San Roque” está en riesgo por el anuncio de su cambio de destino.

El sacerdote lleva 10 años trabajando para dar cobijo a cientos de cachorros abandonados en las calles. Ahora, se desconoce el lugar al que será designado el sacerdote de 75 años.

Visiblemente afectado por la noticia de su traslado, el sacerdote contó que su vocación por ayudar a los perritos surgió en su niñez. Afirmó que cada uno de los canes que ingresa a los dos refugios que habilitó en Quillacollo tiene una historia.

“Algunas personas son indiferentes, me denuncian en vez de colaborar. No bajo la cabeza, no respondo, sólo sigo mi camino”, comentó.

En una visita a los albergues, ubicados en la calle Chuquisaca y Rieles, se verificó que las mascotas esperan con ansias la llegada del cura. Él se encarga de preparar varios tachos de comida a base de arrocillo y pollo para alimentarlas cada día.

El primer ambiente construido por el padre Antonio y algunos voluntarios alberga aproximadamente a 30 perros adultos. La mayoría de ellos fueron abandonados en condiciones deplorables que sólo pudieron ser superadas con cuidados y amor.

Este fue el caso de “Osito”, un perro criollo que fue recogido con apoyo del personal del Comando Regional de la Policía. Estaba a pasos del albergue y tenía la mitad del rostro desfigurado.

“La parte derecha estaba dañada y agusanada. Lo llevamos a una veterinaria, luego se lo trasladó a un alojamiento canino. La curación duró como ocho meses”, mencionó.

En la infraestructura todas las mascotas cuentan con vacunas y están esterilizadas. Una puerta y barreras metálicas impiden el contacto con los vecinos.

El segundo albergue está ubicado a metros del primero. La infraestructura cobija a otros 30 cachorros y sus madres. Frenar la salida de las mascotas es todo un desafío, debido a que la estructura es antigua.

En los ambientes improvisados vive “María Antonieta”, una perrita rescatada que fue entregada en adopción y nuevamente volvió al refugio un año después al ser reconocida por una voluntaria cuando deambulaba por las calles.

Con abrazos, lamidas y brincos de alegría, así reciben los “peluditos” al vicario. El rostro del cura se ilumina al ingresar a estos espacios mientras confiesa que el amor por los animales le permite superar las quejas y los insultos de algunos vecinos.

Mantener a más de medio centenar de mascotas no es una tarea fácil, según el padre Antonio. Esta labor requiere paciencia, dedicación y mucha responsabilidad. Es difícil encontrar un sitio seguro para los cachorros, debido a que algunas personas se quejan por los ladridos o intentan lastimarlos arrojando objetos. Ahora necesitan un hogar donde reciban mucho cariño.

APUNTE

Mantendrán legado de párroco

La vicepresidenta de la fundación, Estela Durán, señaló que los voluntarios que apoyan la destacada labor del sacerdote Antonio se movilizan para retrasar el traslado y buscan un lugar para reubicar el refugio, debido a que el predio que ocupan es en alquiler.

“Estamos enviando una carta de la Fuerza Nacional Animalista con 67 logos en la que pedimos que se reconsidere para que él se pueda quedar este año más en Quillacollo. En ningún momento abandonó sus funciones en la parroquia ni a los animalitos. ¿Qué va ser de las wawas si se va?, ¿quién los va a cuidar? Ellos no comen si no les visita el padre”, remarcó.

Recolectan firmas para evitar traslado y piden colaboración con el predio

Voluntarios de la Fundación Defensores de Animales “San Roque” recolectan firmas para postergar el traslado del padre Antonio Aguilera. También pretenden ayudarlo a concretar el proyecto de construir un refugio modelo.

El sacerdote indicó que la organización se fundó el 16 de agosto de 2009 y recordó que su labor se intensificó el 18 marzo de 2015 cuando rescató animales afectados por las inundaciones en el trópico de Cochabamba.

Me transfirieron de Villa Tunari a Quillacollo. Me traje a 11 perritos y nos instalamos el 21 de marzo en un refugio. El 30 de noviembre de 2018 recibimos, por parte de la Gobernación, la personería jurídica”, comentó.

El documento que reconoce legalmente la labor a favor de los canes fue puesto en conocimiento de autoridades de Quillacollo y Cochabamba

Sin embargo, a la fecha lo único que se pudo lograr es que la unidad de Unidad de Zoonosis de Alcaldía de Quillacollo colabore con vacunas. Las operaciones de esterilización y curación de heridas corren por cuenta del padre Antonio, quien lamentó que exista más gente que abandona a los animales que personas dispuestas a adoptar.

Los interesados en ayudar a esta causa pueden comunicarse con el 71771878-71488666 y 72770708.

Fuente:

Texto/fotos: Los Tiempos – Cristina Cotari