Análisis

ACOSTUMBRARSE A LA VIOLENCIA

¿Qué pasa cuando una sociedad se acostumbra a los hechos de violencia? No es fácil establecer un pronóstico pero lo más probable es que viva adormecida por la reproducción continua de tales hechos y su sensibilidad se cauterice ante el dolor de las víctimas.

Existen formas de violencia de todo tipo, unas nos indignan más que otras pero solemos quedarnos en el lamento por lo ocurrido o en la inercia de condenar el acto pero no atender a las causas que lo generan.

A nivel mundial fue noticia la violación que sufrió una joven india en un bus, por varios hombres y que falleció en diciembre pasado. Los hombres que realizaron tal abominación estaban ebrios. En muchos países suceden hechos similares. En nuestro país uno se anoticia, sea por la crónica roja o por medios más formales de información, sobre una cantidad increíble de violaciones, principalmente a mujeres y menores de edad, que deja perplejo de sólo imaginarlo.

Las noticias pasan, otros hechos se suceden –con mayor o menor brutalidad-, las protestas y el escándalo se reflejan por unos días y todo sigue como si nada hubiese pasado. El miércoles 18 de septiembre de 2013, los periódicos dan cuenta de un nuevo hecho contra una menor de siete meses. Las reacciones inmediatas fueron la violencia contra el agresor. Una noticia más que pasará, sólo las heridas quedan.

¡Cuán irresponsable es una sociedad cuando se acostumbra a estos hechos! Más aún, es cómplice de cuanto sucede si no trabaja decididamente para que no se sigan reproduciendo acciones de violencia. ¿Nos hemos preguntado en serio alguna vez por qué hay tantas violaciones? ¿Invertimos recursos humanos y económicos para atacar las causas estructurales de estos hechos?

Probablemente las causas son múltiples y muy complejas: consumo de bebidas alcohólicas, desórdenes mentales, consumo de drogas, desintegración familiar, reproducción de cuadros de víctimas de violencia, falta de educación y formación, hedonismo y erotización de las relaciones, sexualidad irresponsable, etc., etc. No podemos simplificar el problema. Sin embargo, lo peor sería no hacer nada, volvernos insensibles ante un solo hecho de esta naturaleza.

La indiferencia y la insensibilidad ante la violencia están matando personas.