Estos días recordamos el primer año de la visita de Papa Francisco a nuestro país. A nivel de la Conferencia episcopal boliviana y en las distintas jurisdicciones, hacemos memoria de la grata visita del sembrador de esperanza. El lema que ha acompañado este gran acontecimiento fue “Con Francisco anunciamos la alegría del Evangelio”, esto para estar sintonía con la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium. La visita del vicario de Cristo sin duda alguna, fue un momento para redescubrir la fe y continuar la peregrinación hacía la Jerusalén celestial. Entre muchos gestos de cercanía al pueblo boliviano, recordamos la visita a las autoridades civiles en el palacio de gobierno. Pero, antes de llegar a la sede gobierno, se detuvo en el lugar donde Espinal fue acribillado y, refiriéndose a él afirmó, “el P. Luis Espinal predicó el Evangelio y ese Evangelio molestó, por eso lo eliminaron” (08 de julio 2015).
Anunciar el Evangelio, en cada tiempo siempre ha presentado dificultades y desafíos, por lo que, necesitamos estar convencidos que sin la ayuda del Señor nuestros esfuerzos se hacen inútiles y la Semina Verbi no produce frutos. En efecto, en la coyuntura política y social de nuestro país, anunciar el Evangelio presenta dificultades, ya que, supone llevar a Cristo en cada situación que atraviesa nuestro país. En otras palabras, anunciar el Evangelio supone llevar la verdad, y denunciar las injusticias que se cometen sobre todo con los más desfavorecidos. Como afirma el Papa, “la Iglesia debe hablar de la verdad y ser a la vez testimonio, es decir, testimoniar la pobreza. Si un creyente habla de la pobreza y lleva una vida de faraón, no es un buen testimonio” (Homilías de Papa Francisco 2015).
Todos los creyentes, desde el bautismo hemos recibido la triple misión: ser sacerdotes, profetas y reyes que a la vez es la participación en la misión de Cristo en el mundo de hoy. Como pueblo de Dios, alimentados de los sacramentos y en particular de la Eucaristía, estamos llamados a anunciar el Evangelio con nuestra propia vida y así ser testigos auténticos de la Palabra. Si bien, el 74% de la población boliviana se considera cristiano católico, necesitamos coherencia y autenticidad en las distintas esferas de la vida social, política, economica. En las instituciones civiles, donde también están los laicos, se debe buscar de ser testigos del Evangelio. Además, como recuerda la Constitución pastoral Gaudium et Spes, cada institución tiene la responsabilidad de buscar el bien común, entendida como “conjunto de condiciones de vida social que ayuda a las personas a alcanzar su plena realización” (n.26). En efecto, una autoridad política, no puede hablar de la justicia, cuando no practica o persigue a los que dicen la verdad.
Después de un año de la visita de Papa Francisco a nuestro país, hay todo un camino por recorrer. Caminos de reconciliación en donde brille la verdad, la justicia, la humildad y la coherencia con lo que se dice y con lo que se hace. Nuestras autoridades eclesiales y civiles, deben ser testigos de la verdad, de la justicia, de la humildad y ser coherentes para que todos podamos aprender de ellos y crear un ambiente fraterno, en donde, todos los sectores de la sociedad puedan tener los necesario para vivir. Solo la fuerza el Evangelio puede transformar las distintas situaciones de la vida. Por una parte, sabemos que el anuncio del Evangelio, no a todos les cae bien, sin embargo, la fe y el anuncio del Evangelio no puede estar al margen de lo que sucede con el hombre. Por otra parte, es evidente que la misión de la Iglesia es religiosa, pero esa misión la debe cumplir con valentía en el mundo. Seguimos a Jesús, él es nuestro Maestro que nos dio ejemplo para la construcción del reino de Dios. “Cada vez que coman este pan y beban este cáliz, anuncian la muerte del Señor hasta que vuelva” (1Cor 11:26).
En el encuentro de acogida (autoridades civiles), el Papa recordaba, que cada uno a su manera, comparte la vocación de trabajar por el bien común. Invitaba a la vez aunar esfuerzos para que haya mayor respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral, a la paz social, a la justicia social. Según el pontífice la política está al servicio del hombre, por ello no se debe hacer dominar por los intereses particulares (Cfr. 08 de julio 2015). Asimismo en la ceremonia de llegada, reconocía a Bolivia por los grandes pasos que ha dado en los últimos años para incluir a amplios sectores en la vida económica, social y política del país. Sin embargo todo esto requiere un espíritu de colaboración ciudadana, de dialogo y de participación en los individuos y los actores sociales en las cuestiones del bien común (Cfr. 07 de julio 2015). Dios nos ayude a seguir anunciando la alegría del Evangelio.
(P. Gonzalo Quisbert)


