Oruro

778 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LOS SIERVOS DE MARÍA

De Florencia en 1233 a Oruro de 2011

No es el objetivo de esta nota, hacer una narración cronológica de la fundación de ésta Orden religiosa. La meta es ir más allá, es adentrarse
en un análisis, aunque general, del significado de la celebración de este aniversario de los Siervos de María en una realidad concreta, en la realidad de Oruro. En otras palabras, ¿cómo se ve desde Oruro a los Siervos en estos 778 años de fundación? En la italiana Florencia, se
dio inicio a esta Familia con siete personas, siete varones con siete visiones de la realidad; visiones que pudieron ser distintas e incluso contradictorias pero, animados por un espíritu comunitario, un espíritu de fraternidad, para encarar los retos de una sociedad compleja, contradictoria (no tan diferente a lo que nos está sucediendo), una ciudad con el anhelo de grandes avances en lo científico, cultural
y político, pero también sujeta y limitada a la corona como también al poder eclesial.

Así, en nuestros pueblos, el sentido de fraternidad tiene gran importancia. El ayllu, constituye no sólo un espacio territorial, es la gran familia donde se comparte, se festeja y también se lucha por el “sumaj kausay”, para el beneficio no sólo del individuo, sino por el conjunto, buscando el beneficio de toda la comunidad.

Algo parecido a lo que Juan Pablo II decía: “La doctrina social de la Iglesia ha sido constante en defender que los bienes de la creación han sido destinados por Dios para servicio y utilidad de todos sus hijos. De ahí que nadie debe apropiarse, rehuyendo las exigencias superiores
del bien común”.

Los siete iniciadores de los Siervos, tenían una vida completamente laical (existen datos de que algunos incluso tenían familia) y lo único que quisieron es vivir una experiencia nueva, diferente a las ya existentes y que con el tiempo esa experiencia se matizó con lo consagrado. Pero
los Siervos fueron (y son) una Orden religiosa laical. Esto permite que el servicio ofrecido al pueblo, se haga más llevadero, con la actuación protagónica de los laicos.

Insertar a los laicos en la vida de la Orden y su servicio, ayudará a que muchos religiosos que son oriundos de estas tierras, conozcan, valoren y actúen acertadamente en una cultura. No se debe usar a los laicos como sector netamente “operativo”, es más bien hacerles parte incluso de decisiones.

Así muchas comunidades tendrán mucha más presencia, serán más sentidas y valoradas. El especial cariño a la Virgen, a la Sierva del Señor, a
la inspiradora de todo el accionar de los Siervos, la puerta del cielo para llegar a la luz del mundo, hace que se afiancen los lazos entre el carisma de la Orden con el pueblo orureño y boliviano, que es profundamente mariano.

La atención del Santuario y su constante crecimiento, no solo físico, responde con tino acertado al carisma de los Siervos. Impulsar fuertemente la devoción de la Candelaria, insistir que el motivo de la Obra Maestra es la Virgen, llevar el “Vía Matris” a los barrios, etc., significa pedir a ella y con ella, mejores días para el pueblo.

El problema de equidad, sobre todo de la mujer, el ecológico, lo intercultural e interreligioso, que no siempre es entendido
por la Iglesia; son grandes oportunidades de acción para los Siervos. Se han dado grandes avances y se intentan otros grandes pasos, de manera que logren hacer eficiente la labor como Iglesia y aporten sobre todo a problemáticas que requieren soluciones urgentes. Sin
embargo, los Siervos (laicos y religiosos) no pretenden ser voz oficial de la Iglesia, esa no es la labor.

Una iniciativa urgente es la de los medios de comunicación. Si algo no pasa por los medios, puede ser desconocido, incluso puede desaparecer muy rápidamente: es hora de ser propositivos, de ofrecer verdaderos contenidos, más humanos, más “de aquí”, porque aquí también
somos Iglesia.

Otro tema pendiente aún es el tema jóvenes. Todavía cuesta encarar un proyecto para ellos, para un grupo social, cada vez menos afectivo a la Iglesia.

¿Cómo hacer que los jóvenes se encuentren en un lugar más cálido, acogedor, más de ellos y menos “cuadrados”, exigentes, con muchos “yugos”. Va a costar a la Iglesia.

El área rural y periferia, debe tener también una iniciativa de “Siervos”; se está dando pasos, pero este contexto es especial, es un contexto donde no hay curas en las provincias, ni un referente espiritual en las zonas alejadas: también cuestiona a los Siervos La falta de vocaciones preocupa, no sólo religiosas, sino también laicales, de compromiso y responsabilidad. Vocaciones “bolivianas–orureñas”; más no exclusivistas; más atentas a los signos de los tiempos y menos alejadas, más abiertas al diálogo y menos cerradas en doctrinas.

Necesitamos pastores “de aquí” (no referidos a nacidos en estos lugares, sino parte de ellos) al igual que Luis Espinal. No abrir los ojos y hacerse al ciego en estos tiempos de cambio, puede ser una amenaza para todos; hará “impermeables” a los mensajes cristianos. Que
prime la lucha por la justicia, por la igualdad y oportunidad de todos, por acercarse más a la palabra de Dios y por tener un solo corazón y un solo espíritu.

Edson López Aquino