Análisis

¿VOTO NULO?

Sabíamos que la elección de candidatos para ocupar los puestos en los tribunales de justicia iba a terminar con el predominio del partido de Gobierno.

Primaron los 2/3 que el MAS ostenta en votación parlamentaria y ante ello muy poco puede cuestionarse. Me explico. No sería serio poner en duda la legitimidad y legalidad del 66% o, lo que es lo mismo, los 2/3 que el MAS tiene en la Asamblea Plurinacional, cuando muchas veces se exige ese porcentaje para garantizar amplios consensos. Muchos ciudadanos hicimos causa común –incluso mediante la huelga de hambre– por la defensa y respeto de los 2/3 en la Constituyente, considerando que ese era un derecho y no una concesión.

En aspectos trascendentales que tienen que ver con la funcionalidad del Estado y con la adopción de políticas relacionadas con el bien común, no existe otro camino que asumir el voto de los 2/3 como referente innegociable de la democracia. En ese contexto, no cabe la simple mayoría o la mayoría absoluta, cabe un caudal de votación que acredite un nivel de consenso más allá del 51%. Y es que los 2/3 no solo cuentan cuando la fuerza política predilecta no los ostenta, también cuando la tiene la contraria. ¿Por qué los 2/3 del MAS no representan pluralismo alguno y por qué antes cuando el MAS no tenía el 66% sí se enarbolaba ese porcentaje?

Lo cierto es que de manera legítima y legal, gracias al voto de la gente y más allá de las dudas que persisten respecto a la existencia de irregularidades en el manejo de la votación por exfuncionarios de la Corte Nacional Electoral, el partido de Gobierno es poseedor de los 2/3 y ese es un hecho irrefutable. Recuérdese que el grado de legalidad de los 2/3 del MAS en la Asamblea tiene como responsable a los ciudadanos que optaron por esa sigla ejerciendo el derecho de elegir a su candidato. A la democracia hay que respetarla no solo cuando los vientos nos favorecen, también cuando fuertes brisas soplan en sentido contrario. Lo que anoto de ninguna manera pretende avalar la forma cómo se condujo el proceso de elección de precandidatos judiciales.

Siendo este tema vital para el futuro del país, lo menos que el caso aconsejaba era la celebración de un gran acuerdo nacional como el que dio vida al primer Tribunal Constitucional, cuyos integrantes gozaban de credibilidad y probado prestigio. Y si bien sería un despropósito afectar la dignidad de los elegidos, la forma cómo los escogieron generó cuestionamientos respecto a la existencia de lazos partidarios precisamente porque el que eligió fue el MAS gracias a sus 2/3. Por eso el Gobierno equivocó el camino a la hora de imponer su gran mayoría y por ello salen varios de sus interlocutores preocupados por la fuerza que va tomando el voto nulo, más allá de las advertencias de inicio de procesos.
En definitiva, nadie puede objetar la legalidad de los 2/3 del MAS en la Asamblea. Lo que sí se puede es lamentar que una vez más la justicia haya sido lo último a ser tomado en cuenta.