Análisis

Víctor Codina: Toribio, un cardenal que huele a oveja y a mina

“Este nombramiento que rompe la imagen tradicional de cardenales príncipes de la Iglesia”

El Papa Francisco, el día de Pentecostés nombró 14 nuevos cardenales, muchos de ellos de lugares periféricos. Entre ellos a Toribio Ticona, un obispo boliviano emérito de una jurisdicción campesina y pobre, que antes de ser obispo fue campesino, lustrabotas, minero, albañil y vendedor de periódicos.

Muchos seguramente habrán quedado sorprendidos con este nombramiento que rompe la imagen tradicional de cardenales príncipes de la Iglesia, miembros de familias nobles y obispos de grandes capitales mundiales. Toribio responde a otra imagen, la del pastor pobre y sencillo, siempre cercano al pueblo campesino y minero.

Varias veces he coincidido con él y recuerdo especialmente una ocasión en la que me invitó a un encuentro de Comunidades Eclesiales de Base en el distrito minero de Siglo XX. Toribio era el que servía a mesa.

Este nombramiento no es casual, responde a la inquietud de Francisco de reformar la Iglesia, de volver a una Iglesia pobre y de los pobres, una Iglesia que salga a las periferias y sea un hospital de campaña, donde los pastores no sean capataces ni señores feudales, sino servidores que huelan a oveja, que rompan el clericalismo recalcitrante y edifiquen una Iglesia Pueblo de Dios.

Esta designación es también una crítica a una sociedad que construye muros para defenderse de los migrantes pobres y en la que el representante del país más poderoso llamó “animales” a los migrantes extranjeros, un mundo, en el que se valora la riqueza, el consumo, el prestigio y el poder, y que se evade con el “pan y circo” de bodas principescas y campeonatos deportivos espectaculares.

Frente a este mundo falso e injusto, el nombramiento de Toribio significa que hay otros valores más importantes en la vida, como la honradez, el trabajo, la sencillez, la justicia y la solidaridad con los pobres.

En última instancia, este nombramiento nos recuerda el evangelio de Jesús, que vino no a ser servido sino a servir, lavó los pies a sus discípulos y dijo que los más importantes en el Reino de Dios son los pequeños y los pobres.