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Pepe Cervantes: ¡El Evangelio es alegría! ¡Comienza el V Congreso Americano Misionero!

cruz del V Congreso Americano Misionero

El próximo martes, 10 de julio, comienza en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) el V Congreso Americano Misionero, que dura hasta el sábado, día 14. En la Iglesia de Bolivia todo está preparado para realizar este gran encuentro en el que participarán unos cuatro mil misioneros representantes de todos los países del continente americano. Con el lema “América en Misión: El Evangelio es alegría” se llevará a cabo dicha asamblea  extraordinaria en la que se espera fortalecer el sentido misionero de toda la Iglesia Católica y encontrar vías de renovación y de conversión misionera de la misma en América.

Las dos palabras del lema, la alegría y el Evangelio, constituyen los pilares del estudio y de la reflexión que actualmente se han realizado en toda la Iglesia en América con vistas a este V Congreso. La centralidad del Evangelio en la Misión de la Iglesia y la alegría del Evangelio y de la Evangelización constituyen también líneas fundamentales del pensamiento del Papa Francisco. Con el título “La dulce y confortadora alegría de evangelizar” empezaba el papa Francisco una sección introductoria de su exhortación Evangelii Gaudium (EG 9-13) y así asumía el mismo mensaje desarrollado por Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi (EN 90). De este modo el papa presentaba la misión evangelizadora de la Iglesia como la necesidad apremiante de reconocer al otro y comunicar el bien por antonomasia que es dar a conocer a Jesucristo, fuente de nuestra alegría. Ese mismo título es el que lleva la oración de este Congreso.

La realización del V CAM será un momento de gracia para la Iglesia en América y se valora ya como un nuevo Pentecostés eclesial, a través del cual se avivará la misionariedad de la comunidad católica para hacerse presente en todas las realidades del mundo presente con la fuerza transformadora y con la alegría del Evangelio, que nos impulsa a trabajar abriendo vías de comunión y de reconciliación en los ámbitos sociales y políticos, interreligiosos y eclesiales. Con sentido misionero y evangelizador y con audacia profética, este Congreso fomentará cambios en las actividades y en las estructuras eclesiales, de modo que esta Iglesia “en salida” responda con fidelidad a Dios en su misión abierta “Ad Gentes”, especialmente a los pobres y a los descartados, a los que no conocen ni a Cristo ni los valores que emanan del Evangelio de la Alegría.

Siguiendo la orientación marcada por el Concilio Vaticano II, desde la Gaudium et Spes y con el decreto Ad Gentes, la Iglesia se muestra esencialmente misionera cuando se abre a los desafíos del mundo contemporáneo para buscar las respuestas adecuadas desde el Evangelio y la Palabra de Dios. Somos conscientes de los grandes cambios rápidos y profundos que zarandean las culturas y las sociedades de esta época posmoderna, que, sometida y encandilada por las nuevas tecnologías, sigue sin resolver eficazmente problemas enquistados del hombre y del mundo. Entre estos retos nuestra Iglesia está preocupada especialmente por los siguientes grandes fenómenos de nuestro continente: La crisis de la familia con todos sus problemas derivados, el desprecio y la violencia contra la vida y la dignidad  humana, la vulneración de los derechos humanos, el dominio económico de unos pocos que genera desempleo y pobreza, el panorama de injusticia y de falta de solidaridad que deja tras de sí el ser humano en la época del secularismo, la necesidad de cuidar a la Hermana  Madre Tierra, la preocupante situación de desigualdad y de violencia a que está sometida la mujer, las migraciones, los aspectos sombríos de la misma Iglesia, golpeada sobre todo por los escándalos de la pederastia, el descenso de las vocaciones sacerdotales, la modernidad débil y relativista así como la negatividad y la inmoralidad inherentes a dicha modernidad.

La consideración de todos estos puntos con sus correspondientes orientaciones desde la fe cristiana han sido ampliamente tratados en las fases previas del Congreso, sobre todo, en los dos Simposios Internacionales, en Puerto Rico (2015) y en Uruguay (2016) respectivamente, así como en otros muchos Congresos nacionales misioneros en cada país o jurisdicción eclesiástica de todo el continente de América. De aquellos dos Simposios internacionales se han publicado sendos libros en torno a los ejes temáticos del Congreso, que han sido los siguientes: El Evangelio, la alegría, la comunión y la reconciliación, la misión y el profetismo. Con el desarrollo bíblico, teológico y pastoral de estos cuatro temas se ha realizado la iluminación cristiana de los problemas que preocupan al Pueblo de Dios en América.

A partir todos esos trabajos y publicaciones, la Conferencia Episcopal de Bolivia y las Obras Misionales Pontificias, a través de la Comisión Teológica del Congreso, elaboró el Instrumentum Laboris del V CAM que ha servido de base para los trabajos de las comunidades cristianas católicas que viven su sentido misionero en toda América. Se trata de un libro, accesible a todos en Internet[1], con todas las reflexiones, análisis y propuestas que se han ido debatiendo en los últimos meses en América, siguiendo la metodología habitual de la Iglesia: Ver, Juzgar y Actuar. En este amplio texto del Instrumentum Laboris se refleja el armazón de la conciencia  misionera de la Iglesia americana en el momento actual sobre los temas mencionados anteriormente. El sondeo llevado a cabo en América recoge las aportaciones de los miembros activos de las iglesias con una muestra representativa de casi diez mil encuestas, con la cual se ha desarrollado una metodología de participación activa y plural de toda la Iglesia en los países de América.

El Congreso abordará el impacto de todos estos fenómenos en las personas y comunidades y aportará nuevas luces en la reflexión misionera. Partiendo de los datos del sondeo de opinión y de los trabajos previos a este evento continental, el Congreso reunirá a todos los delegados de cada país. Una organización admirablemente eclesial dará acogida a todos ellos, que serán hospedados en familias de todas las parroquias de Santa Cruz. El Congreso será presidido por Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, y estará dirigido por Mons. Eugenio Scarpellini, coordinador del mismo. Enmarcados por dos celebraciones, solemnes y multitudinarias de la Eucaristía, de apertura y de clausura respectivamente, tres días intensos de actividades diversas ocuparán la atención de todos los participantes. Entre estos se encuentran el Cardenal Fernando Filoni, delegado especial del Papa Francisco para el V CAM, el flamante Cardenal boliviano Toribio Ticona, todas las delegaciones americanas de las Obras Misionales Pontificias, la Conferencia Episcopal de Bolivia en pleno, un gran número de Obispos de América, sacerdotes, personal religioso y laicos. Por la mañana habrá cinco magnas ponencias sobre los temas del Congreso, y cada por la tarde se celebrarán  doce talleres, cuatro conversatorios y seis subasambleas, en las que se seguirán debatiendo las cuestiones planteadas por la mañana.

Las conferencias previstas son las siguientes: La primera, “La alegría Apasionante del Evangelio”,  a cargo de Mons. Guido Charbonneau (Honduras), la segunda, “Anunciar el Evangelio al mundo de hoy” a cargo de Mons. Santiago Silva (Chile), la tercera, “Discípulos testigos de la comunión y de la reconciliación” a cargo del P. Sergio Montes, S.J. (Bolivia), la cuarta, “Misión Profética de la Iglesia hoy” a cargo de Mons. Luis A. Castro (Colombia), y la quinta, “Misión Ad gentes en América y desde América”, por Mons. Vittorino Girardi (Costa Rica).

Teniendo en cuenta todas estas orientaciones está previsto sacar adelante diversas medidas que abran nuevas vías y acciones transformadoras con una mayor conciencia misionera y evangelizadora de la Iglesia en América. Entre otras perspectivas, que surgen del análisis realista del mundo contemporáneo, destacamos tres propuestas emblemáticas y diversas líneas de acción. Las primeras son propuestas para que se pongan en marcha procesos de conversión misionera en orden a:

 1º) Solicitar la creación de un nuevo ministerio laical femenino, que puede llamarse “ginacolitado” [del griego: “gine” (mujer) y “acolutheo” (seguir)]. Sería un ministerio laical específico misionero y femenino que incluiría el carácter de Seguidoras del Crucificado Jesús  y Evangelizadoras del Resucitado. Sus funciones específicas serían la predicación del Evangelio y el ministerio de la consolación ante el vasto mundo del dolor.

2º) Crear la Koinonía Eucarística con los pobres. Se trata de una estructura eclesial de comunión de bienes que tiene su cumbre y su fuente en la Eucaristía. Tiene carácter intereclesial, local, nacional e internacional, con sentido misionero, mediante el cual se asume un criterio evangélico y evangelizador que posibilite compartir con los pobres la mitad de los recursos aportados en las colectas de todas las misas.

3º) Crear un Observatorio Eclesial Americano de los Derechos Humanos en el continente americano, de carácter nacional e internacional, que permita conocer y hacer informes de carácter profético acerca de las situaciones de exclusión, marginación, opresión, injusticia, corrupción y extorsión de los derechos humanos, sociales, políticos y económicos en todos los países de América.

Y entre las líneas de acción que se perfilan como sobresalientes figuran las siguientes: educar en la alegría del Resucitado y de las Bienaventuranzas, promover la formación y la consolidación de las Comunidades Eclesiales de Base y la Obra Social de Cáritas, la promoción de la reconciliación en todos los ámbitos de la vida, fomentar el conocimiento de la Biblia y de los Evangelios, crear espacios de atención a los que sufren, fomentar el sacramento del perdón, abrir espacios de diálogo y de alegría en nuestras comunidades, ir a las periferias del dolor y comunicar alegría, promover la reconciliación familiar, potenciar la catequesis misionera, fomentar la reconciliación ecológica en favor de la creación de Dios, salir al encuentro de los alejados de la fe y promover las vocaciones a la vida consagrada y el testimonio personal.

 

José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura