Más familias son pobres, pero no aparecen en las cifras oficiales. Al aplicar una actualización basada en la inflación acumulada, tanto la pobreza extrema como la pobreza moderada aumentan de forma significativa.
Analizar la pobreza no es solo establecer el nivel de ingresos, sino lo que realmente cuesta vivir con dignidad, especialmente frente a la subida del costo de los alimentos. Entre 2021 y abril de 2025, los alimentos aumentaron 20,09%, pero el índice general de precios registra 15,01%.
- En el cálculo oficial de la línea de pobreza moderada urbana se establece el monto de Bs 939 por persona al mes (Bs 31,30 diarios). Con la actualización, debería ser de Bs 1.080,8; por tanto, una familia de cuatro miembros necesitaría Bs 4.323,4 al mes para superar este nivel.
- Y para medir la pobreza extrema urbana, que hoy se sitúa en Bs 468 por persona (Bs 15,6 por día), tendría que elevarse a Bs 579,7, de modo que una familia de cuatro miembros con ingresos menores a Bs 2.318,8, estaría en esta categoría.
- En las zonas rurales, el desfase también es evidente. La línea de pobreza extrema debería haberse incrementado de Bs 393 a Bs 486,9, y la moderada, de Bs 683,7 a Bs 786,6.
La diferencia va de 90 a 140 bolivianos por persona al mes. Para una familia de cuatro integrantes, eso representa entre 360 y 560 bolivianos mensuales, es decir, hasta una quinta parte del salario mínimo nacional (Bs 2.750). Y esa brecha puede ser decisiva para que una familia figure o no como pobre en los registros oficiales.
Líneas de pobreza vs precios
Durante varios años, los precios se mantuvieron relativamente estables. Sin embargo, según datos del INE, los alimentos subieron más de 20% entre 2024 y los primeros meses de 2025, tras incrementos acumulados de 6,6% en 2022 y 3,3% en 2023.
Más pobreza real
En porcentaje, la pobreza extrema y la pobreza moderada habrían aumentado entre 5 a 8 puntos porcentuales, respectivamente.
Para el promedio de Bolivia, la pobreza extrema registra 11,9%, según el dato oficial; pero si se proyecta con la inflación acumulada, la cifra real subiría a 17,5%. En las ciudades, de 5,9% subiría a 10,3%. En el área rural, de 52%, a 58,8%.
Respecto a la pobreza moderada, la cifra oficial nacional es de 36,5%; pero con la actualización alcanzaría a 44%. En el área urbana es de 30,2%; pero el dato actual debería aproximarse a 38%. En el área rural, de 26,5% subiría a 35%, si se actualiza el parámetro de medición al costo de vida real.
Con referencia a la pobreza rural, ésta sigue siendo alarmantemente alta. Si se aplicaran líneas de pobreza actualizadas, casi 6 de cada 10 personas en el área rural vivirían en situación de pobreza extrema.
Desafíos para reducir la pobreza
Reducir la pobreza en Bolivia exige reconocer sus múltiples dimensiones. No es solo un problema de ingresos, sino también social, territorial e institucional. Por eso, las soluciones no pueden limitarse a bonos o subsidios. Se necesita una política pública integral, sostenida y con enfoque de derechos.
Algunas medidas para afrontar la pobreza podrían basarse en cinco ejes estratégicos:
- Protección social y sistemas de cuidado: Se necesita reforzar la atención a quienes más lo necesitan: hogares liderados por mujeres, personas mayores, con discapacidad o en extrema pobreza.
- Reforzar la atención integral de necesidades sociales básicas: salud, alimentación, vivienda y otros.
- Reconocer y redistribuir el trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres.
- Empleo digno e inclusión productiva: La pobreza no se supera sin trabajo decente y transformación productiva.
- Impulsar la formalización laboral con incentivos fiscales, simplificación de trámites y acceso a servicios financieros.
- Fortalecer el sector productivo local a través de la diversificación económica e innovación.
- Mejorar el acceso al crédito y financiamiento para pequeñas y medianas empresas.
- Políticas con enfoque territorial: Las desigualdades no son iguales en todo el país: la política debe adaptarse al territorio.
- Priorizar zonas rurales y regiones rezagadas con infraestructura, conectividad y servicios.
- Focalizar recursos donde más se necesitan, con alianzas multisectoriales.
- Institucionalidad social y gobernanza local: Sin instituciones fuertes y confianza social, las políticas no llegan ni se sostienen.
- Fortalecer la articulación entre niveles de gobierno y sociedad civil, con mecanismos de corresponsabilidad.
- Impulsar pactos sociales inclusivos que promuevan cohesión, resiliencia y nuevas formas de relacionamiento entre Estado y ciudadanía.
- Educación como motor de movilidad social y motor del desarrollo socioeconómico: Romper el ciclo de la pobreza requiere educación de calidad desde la infancia.
- Mejorar la formación docente y modernizar la enseñanza.
- Ampliar conectividad y acceso a tecnología en zonas rurales.
- Prevenir el abandono escolar con becas y apoyo económico a jóvenes vulnerables.
Bolivia necesita dejar atrás el enfoque asistencialista y construir un modelo de desarrollo centrado en las personas, los territorios y la dignidad del trabajo.
Jubileo de la Esperanza
Fundación Jubileo advierte que cientos de miles de personas viven en pobreza real, pero están fuera del radar estadístico. Pasar por alto esta realidad implica una respuesta más débil desde la responsabilidad del Estado; por tanto menos recursos, menos programas, con menos prioridad.
La Iglesia Católica declaró al 2025 el año del “Jubileo de la Esperanza”. En esta circunstancia, Bolivia necesita una reflexión honesta sobre la pobreza y un compromiso colectivo para superarla. No bastan las cifras, también hay que reconocer el sufrimiento real detrás de los datos y colocar al ser humano en el centro de toda política pública.
Como señaló el Papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti (Hermanos Todos), la política debe ser una forma elevada de caridad, al servicio del bien común. Superar la pobreza implica propuestas claras y sostenibles que reconozcan a los pobres no como beneficiarios, sino como protagonistas del desarrollo.
Mayo 2025


