Homilía del Arzobispo de Santa Cruz Mons. Sergio Gualberti pronunciada este 24 de septiembre en
Señor Gobernador, Señor Alcalde, Señor Presidente de
Con gozo estamos celebrado 203 años de de la gesta patriótica cívica de Santa Cruz, y lo hacemos en esta hermosa catedral, símbolo muy elocuente de nuestra identidad y raíces históricas culturales, antropológicas y religiosas.
En estos días se realizan muchos actos conmemorativos en la ciudad y en el departamento. Como Iglesia lo vivimos con agrado y lo hacemos con lo que nos es propio, con la oración.
Hemos escuchado en la primera lectura las palabras de San Pablo al Obispo Timoteo: “Ante todo te encomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres”. En las primeras comunidades cristianas, la oración ocupaba un lugar importante, lo debería ser también hoy día, y como lo vemos, lo hacían de distintas e intensas maneras: peticiones, intercesiones, súplicas y acciones de gracias. Todos estos aspectos están presentes también en el Tedeum, este canto y oración que vamos a proclamar y cantar en unos momentos, agradeciendo de manera particular a Dios por los bienes dados a nuestro pueblo en este año.
Lo que me llama la atención es que la oración de esas pequeñas comunidades, no conocía fronteras, es una oración abierta sobre todo el mundo, se ora por todos. Nosotros lo hacemos hoy por todos los habitantes de nuestra ciudad, de nuestro departamento, también por nuestro país y por todo el mundo.
Hace tan solo 15 días que el Papa Francisco convocó a una jornada de oración y ayuno por la paz en todo el mundo especialmente en Siria, donde la guerra está sembrando mucho dolor y muerte de civiles indefensos y niños inocentes, Se estaba a unas horas de una intervención militar, pero poco a poco se ha abierto un atisbo de esperanza de que se logre desmantelar los depósitos de armas químicas, sin recurrir a la fuerza, hecho que podría acarrear consecuencias incalculables.
Se puede pensar que este resultado ha sido fruto de la diplomacia, personalmente estoy convencido de que las negociaciones, que han sido necesarias, han tenido éxito gracias también a las oraciones elevadas en todo el mundo. En la misma Siria por gente que era musulmana y por distintos grupos religiosos. Hemos escuchado también que Pablo dice a Timoteo de orar por una categoría particular: por los soberanos y por todas las autoridades. Al orar por las autoridades, queda en claro que todos los creyentes se están interesando por la política y que nadie puede quedarse al márgen de la misma. Según la doctrina social de
Esperamos que la sociedad pueda ver su oficio con espíritu de servicio en bien del todo el pueblo con particular atención a los más pobres y marginados. Esta actitud de servicio debe caracterizar a toda autoridad como hemos escuchado por las palabras de Jesús en el Evangelio. Es un episodio interesante, la madre de los apóstoles se acerca a Jesús para pedirle que sus dos hijos sean los ministros más importantes en el reino que según ellos instauraría Jesús a su llegada inminente a Jerusalem. La respuesta de Jesús hemos escuchado, es contundente, les dice “ustedes no han entendido el sentido de mi misión, ya que he sido enviado a instaurar el reino del Padre, no para dominar peor explotar a la gente como muchas veces pasaba en ese momento en el imperio y en tantos reinos, sino para liberar a las personas de toda clase de esclavitud haciendome servidor de todos, y además les pide, ustedes si son mis apóstoles y discípulos, hagan lo mismo”. Y sabemos que Jesús realizó este servicio con humildad y amor, elementos que deberían caracterizar a todos aquellos que gobiernan.
Quién gobierna, afirmó esta semana el Papa Francisco, debe amar a su pueblo, porque . Al máximo podrá disciplinar, poner un poco de orden, pero no gobernar. La finalidad de todo gobierno es que todos los pobladores puedan y hemos escuchado siempre de las palabras de Pablo, disfrutar de paz y de tranquilidad y llevar una vida piadosa y digna. La paz y tranquilidad de todos se puede lograr si se instaura una política cimentada sobre los pilares de
Otro elemento indispensable para lograr la paz es el bien común como mayor referencial de la convivencia social. La implementación del bien común es una tarea de todos en la búsqueda constante del bien ajeno como si fuera el propio, claro que aquí todo el interés personal pasa a último lugar, y dado que el bien de la paz está estrechamente unido al desarrollo de un pueblo, en el esfuerzo de construir una sociedad justa, equitativa y fraterna, es indispensable tener en cuenta el principio del destino universal de los bienes de la tierra, principio que debe motivar un compromiso radical para la justicia y un esfuerzo de solidaridad más atento y determinado.
Este es el bien que podrá vencer el mal del hambre y de la pobreza. Lamentablemente nos falta bastante para que esto se haga realidad en nuestro departamento y país a pesar del período de bonanza macroeconómica que estamos viviendo, sigue habiendo demasiado pobres y parece que se va ampliando la brecha entre la mayoría de pobres y unos pocos privilegiados que se están enriqueciendo a desmesura. Y esto lo sabemos bien, es un peligro para la democracia, ya que las desigualdades y las injusticias generan resentimientos, odio, violencia y enfrentamientos.
Tarea de los gobernantes es velar y actuar para que estas situaciones se vayan superando tomando todas las medidas legales y políticas necesarias que garanticen más equidad y justicia para todos, sin favoritismos ni exclusiones.
No obstante los esfuerzos hechos, sigue tambien habiendo una gran deuda social, la tragedia de Palmasola entre otras enseñanzas ha desnudado una fuerte carencia de inversión en lo social, para prevenir, no solo hechos similares sino también que tantos niños vivan en las calles y el proliferar de pandillas juveniles y de tantos otros males, hace falta priorizar con urgencia la inversión en la educación, la cultura, salud, hogares, servicios básicos y distintas obras sociales al servicio de la vida y de las personas y quiero ser franco a veces se tiene la impresión que se prioriza la inversión en obras no tan necesarias e incluso superfluas por el hecho que dan un rédito político electoral, rédito que no dan esas categorías marginadas.
Otro elemento indispensable para la convivencia pacífica, es el crecimiento en los valores de la convivencia ciudadana, valores humanos y cristianos que son parte de nuestro pueblo y de nuestra tierra y de nuestra historia como el amor a la libertad, esto estamos celebrando en estos días, el respeto de los derechos y dignidad de las personas, la solidaridad, la honestidad y transparencia en el manejo de la cosa pública, el cuidado de la ciudad y del medio ambiente.
Aún con distintos grados de responsabilidad, estamos todos, ciudadanos y gobernantes ante el gran compromiso de asumir esos retos en vista de un futuro más esperanzador, por eso lo mejor que podemos ofrecer a ustedes gobernantes esta mañana y no solo esta mañana porque todos los domingos en
Y termino nuevamente con las palabras de Pablo a Timoteo, “esto es bueno y agradable a Dios nuestro salvador, porque Él quiere que todos se salven” es decir que todos tengan la plenitud de la vida y lleguen al conocimiento de la verdad.
Amén


