Hoy, 20 de enero, memoria del mártir San Sebastián, Mons. Oscar Aparicio cumple un año de servicio como pastor de la Iglesia en Cochabamba.
Tras la abdicación de Mons. Tito Solari, al cumplir la edad para dejar el pastoreo de la Iglesia Cochabambina; la Santa Sede nombró como arzobispo de esa jurisdicción eclesial a Mons. Oscar Omar Aparicio Céspedes, quien fuese obispo de la diócesis Castrense.
Fue una celebración muy especial, pues también se vivía la fiesta del patrono de la Arquidiócesis, San Sebastián. Contó con la presencia de los Obispos de Bolivia, el clero diocesano y paceño, religiosos religiosas y fieles de las comunidades locales y paceñas.
Mons. Oscar se encontró con una Iglesia Joven, puesto que incluso el clero es de una edad relativamente lozana. Así como los consagrados y consagradas, y no cabe duda la feligresía. También presentó diversos desafíos puesto que muchas obras sociales tuvieron que cerrarse ante la crisis económica que afecta a las instituciones eclesiales de ayuda a los necesitados, es el caso del Hospital Cushieri.
Él expresa que existe mucho trabajo por hacer, especialmente, coadyuvar en el crecimiento de vocaciones para el sacerdocio y la vida consagrada, pues existe una crisis de jóvenes que quieran decirle Sí al señor, no solo en Cochabamba. Un aspecto que marcó el corazón de mons. Aparicio y es una de sus preocupaciones es la zona sur de la ciudad pues es donde se presentan muchos casos de crisis familiares.
Mons. Oscar tiene el objetivo de hacer que la Iglesia de Cochabamba siga caminando más unida y en mayor relación con su pastor, que se busque el bien común y no el interés de particulares.
Deseamos a Mons. Oscar Aparicio los mayores éxitos como pastor de la Iglesia Cochabambina y siga siendo ese pastor con olor a oveja.


