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Tu hijo: Si tu no lo bautizas no estás enseñándole nada, estás enseñándole a vivir sin Dios: Mons. Eugenio Coter

Mons. Eugenio Coter realiza su visita pastoral al Vicariato Apostólico de Reyes en su calidad de Administrador Apostólico. La mañana de este domingo 8 de enero, Mons. Coter presidió la Santa Misa que se realizó en la capilla de las Hermanas del Carmelo. El Vicario Apostólico en su homilía abordó la temática del Bautizo haciendo referencia a que  Hemos sido sumergidos en la muerte del Señor y hemos surgido con Él a una vida nueva. Asimismo indicó que hemos crecido aprendiendo a descubrir lo que le bautismo ha llevado a nuestra vida y aseveró que En el bautismo, nuestra vida es puesta en las manos de Dios

Por otro lado Mons. Coter exhortó a los fieles sobre el bautismo de sus hijos: Si lo tu no lo bautizas no estás enseñándole nada, estás enseñandole a vivir sin Dios y les recordó que ser hijos de Dios significa que el mundo no ha empezado contigo, existía antes, y les reiteró que tu eres fruto de una historia hecha de padres, abuelos, tatarabuelos. Asimismo le recordó a todo aquel que se inventa reglas y valores que No eres lo absoluto, no eres tu el Dios, no eres la regla del mundo. Estás puesto y vives los valores de este mundo que vas más allá de ti. En ese contexto dijo que el regalo de ser hijos de Dios es reconocer que la historia, el mundo es más grande que nosotros, nosotros somos parte de esto. Si reconozco que hay un padre que me ama, entonces estoy llamado a vivir de esta relación y respetarla

Finalmente advirtió a los fieles a tener cuidado con el prójimo con el hermano, pues Cuando no te reconozco como hermano construyo confrontación, destrucción, competencia, imposición. En ese contexto exhortó a los fieles que todos estamos llamados a vivir la dimensión del bautismo como don y como gracia teniendo en cuenta que Dios me ha regalado con la vida a través de mis padres y padrinos el día del bautismo

Homilía de Mons. Eugenio Coter

Obispo del Vicariato Apostólico de Pando

Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación

Enero 8 de 2023

 Homilía de Mons. Eugenio Coter desde la capilla de las Hermanas del Carmelo en Reyes

Bautizo: Hemos sido sumergidos en la muerte del Señor y hemos surgido con Él a una vida nueva

En esta fiesta del bautismo de Jesús, hacemos memoria también de nuestro bautismo. Somos bautizados, dice la Palabra de Dios: Bautizados quiere decir que hemos sido sumergidos en la muerte del Señor y hemos surgido con Él a una vida nueva. Es verdad que nos han bautizados de pequeños y que no nos han preguntado si estamos de acuerdo, ciertamente. Pero cuando nos hacen un regalo, nos regalan, no nos preguntan si estamos de acuerdo. Nos regalan y quién nos regala algo nos regala convencido que lo que nos está regalando nos sirve. Entonces nos ha regalado el bautismo por que han pensado nuestros padres y nuestros padrinos, que nuestra vida iba a tener una fortaleza más a partir del bautismo que nos regalaron.

Hemos crecido aprendiendo a descubrir lo que le bautismo ha llevado a nuestra vida

Después hemos crecido aprendiendo a descubrir lo que el bautismo ha llevado a nuestra vida, yo espero a no olvidar lo que ha llegado a nuestra vida. Porque sino seríamos como personas que siguen rezando a Dios: Dios dóname un auto porque estoy cansado de caminar a pie. Y Dios te mete ahí el auto y tu sigues pidiéndole a Dios y caminas a pie. Y no subes al auto que Dios te ha dado.

En el bautismo, nuestra vida es puesta en las manos de Dios

La persona que olvida su bautismo pasa esto, está olvidando la fortaleza que tiene en su vida el bautismo. Es el regalo que hemos recibido y con este regalo, nuestros padres y padrinos han puesto nuestra vida en las manos de Dios. Jesús cuando se bautiza pone su vida en las manos de Dios, ahora déjame hacer esto porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo, le dice Jesús a Juan el Bautista, en el bautismo. Nuestra vida es puesta en las manos de Dios, es justo que recordemos, que nuestra vida es puesta en las manos de Dios.

Tu hijo: Si lo tu no lo bautizas no estás enseñándole nada, estás enseñandole a vivir sin Dios

Y eso es el regalo que nos hacen nuestros padres y padrinos. Aquí permítanme un paréntesis, por la estupidez, permítanme también la palabra de quién dice: yo no bautizo mi hijo, lo hará él, cuando sea grande decidirá él. Si tu lo bautizas estas condicionándolo y poniendo su vida en las manos de Dios, si tu no lo bautizas y le enseñas, no estás enseñándole nada, estás enseñando a vivir sin Dios, a vivir sin oración, a vivir sin evangelio, a vivir sin liturgia. Lo estás condicionando a vivir sin Dios, entonces no hay neutralidad. O lo metes en las manos de Dios o no lo metes en las manos de Dios, esto es la situación. Y a ver, si tenemos un hijo creo que todos gozaríamos que Dios esté en su vida y que su vida esté puesta en Dios.

¿Qué significa ser hijos? Significa que el mundo no ha empezado contigo, existía antes, tu eres fruto de una historia

Entonces no nos hagamos ilusión, todos nosotros somos hijos, aquí vengo al otro elemento que está en el evangelio, este es mi hijo muy querido. En el bautismo nuestra vida es puesta en la mano de Dios y estamos llamados a vivir en Dios, pero somos hijos y ¿qué significa ser hijos? Significa que el mundo no ha empezado contigo, el mundo existía antes, tu eres fruto de una historia que va caminando, de una historia hecha de tus padres, de tus abuelos, de tus tatarabuelos, no lo inventas tu el mundo, no das tu las reglas, tu estás adentro de esta historia y dentro de esta historia tu la asumes en su pasado, por todo lo que pueda condicionarte y darte de identidad y en el mismo tiempo, tu asumes las reglas que esta historia te consigna y revaloras que hacen a la vida de las personas donde está escrita tu historia.

No eres lo absoluto, no eres tu el Dios, no eres la regla del mundo. Estás puesto y vives los valores de este mundo que vas más allá de ti

Tus reglas no las inventas, tus valores no los inventas, tus valores los has recibido y los recibes dentro de esta historia concreta, no eres lo absoluto, no eres tu el Dios. Tu vida va más allá de ti mismo y está dentro de un mundo que va más allá de ti, que es más grande que vos, tu no eres la regla del mundo, tu estas puesto en el mundo y tu vives los valores de este mundo, ciertamente tienes una responsabilidad de vivir como hijo muy querido en el cual Dios ha puesto la predilección.

Esto es el regalo, ser hijos es reconocer que la historia, el mundo es más grande que nosotros, nosotros somos parte de esto

¿Por qué? Porque ha recibido todo esto entonces a ti está descubrir que todo esto es un don a tu vida, esto es el regalo, esto es ser hijos, esto es reconocer que la historia, el mundo, es más grande que nosotros, nosotros somos parte de esto, nosotros llevamos el rostro de alguien dentro de nuestros mismos, como físicamente hay un parecido a nuestros padres, a nuestro abuelo, también hay en esta humanidad que llevamos y que reconocemos está el rostro del creador. Está la presencia de este Dios que pide vivir en ti, porque en el momento que en el bautismo tu vida ha sido puesta en Dios, también en el bautismo Dios pone su predilección en ti. ¿Qué significa predilección? Quiere decir: pre Antes, dilección viene de amor. Entonces tu eres amado antes, tu eres amado antes de existir, tu eres elegido por Dios antes de existir.

Esto es el regalo que te han hecho y si tu lo reconoces, reconoces que tu vida es un don y si tu vida la reconoces como don, te haces capaz de amar.

Esta es la realidad, lo dicen los psicólogos, quién no reconoce que su vida es un don, quien ha experimentado el abandono de pequeño es que lo arrastra toda la vida y se vuelve con mucha dificultad el amar. Y tendrá miedo de amar, porque ha experimentado el abandono y sabe que ligado al amor puede haber sufrimiento y entonces tiene miedo de amar y se vuelve incapaz de amar al punto de llegar a destruir las personas que lo aman por tenerla distante por no permitirle amarse y por evitar que sean ellos que lo abandonan, prefieren provocar el abandono. ¿Por qué? Porque ha experimentado su situación de persona abandonada, no amada, esto lo arrastrará siempre.

Si reconozco que hay un padre que me ama, entonces estoy llamado a vivir de esta relación y respetarla

Del bautismo nosotros somos amados y se nos recuerda que somos amados por Dios, esta es la experiencia bautismal y entonces voy a la vida con esta consciencia de ser amado, con los valores que me sobrepasan y aporto y construyo a partir de este valor con humildad porque si reconozco que hay un padre que me ama, entonces estoy llamado a vivir de esta relación y a respetar esta relación, a respetarla en mi relación con Dios que me ama y a respetarla en mi relación con los demás que por ser amados por el mismo padre, les reconozco como hermanos.

Cuando no te reconozco como hermano construyo confrontación, destrucción, competencia, imposición

Y entonces te reconozco como hermano, vivo esta relación de respeto, de amor, de justicia, de colaboración, de camino hasta de perdón. Cuando no reconozco esto, construyo la confrontación la destrucción, la competencia, el pisotearlo, el avanzar a codazos para ganar encima de los demás y algo de la competencia o de la imposición o del poder que sobrepasa hasta las normas de vida, los valores y las leyes, hago la regla de mi vida, porque me creo un absoluto. Y absoluto no soy, soy un hijo.

Estamos llamados a vivir la dimensión del bautismo como don y como gracia

Esta es la historia que nos recuerda este domingo de Bautismo y estamos llamados a vivir esta dimensión de bautismo como don y como gracia en la cual refleja la capacidad de vivir todos estos valores. Esto es vivir el bautismo, esto es recordar nuestro bautismo.

Dios me ha regalado con la vida a través de mis padres y padrinos el día del bautismo

Que el Señor nos ayude a no olvidarlo nunca y a meter este pedacito de absoluto que es Dios dentro la pequeñez de nuestra historia, una historia pequeña pero siempre historia de hijo amado, de hijo predilecto. Entonces dentro de esta historia pongo estos grandes valores que Dios me regala, me ha regalado con la vida a través de mis padres y padrinos el día del bautismo y hago de la historia de todos los días la vivencia de mi bautismo.

¿Podemos vivirlo así? Espero que sí.

Les deseo esto.