Santa Cruz

“Te Deum” por las Fiestas Patrias de Bolivia – 193 años de independencia

El obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco Mons. Roberto Flok comparte en este dia especial para los bolivianos, la reflexión, por las Fiestas Patrias  conmemorando 193 años de independencia de Bolivia.

A continuación la reglexión:

Las fiestas patrias de Bolivia,  coinciden con una importante fiesta del Calendario Litúrgico: “La Transfiguración del Señor”. Acabamos de escuchar el Evangelio correspondiente.

Poco antes, Jesús había anunciado su pasión y cruz a los discípulos, pero ellos no quisieron escuchar semejante mensaje. Ellos creían qui iban a Jerusalén a derrocar a Pontio Pilato, y a liberar a su pueblo del Imperio Romano a fuerza de armas con la multitud que admiraba a Jesús por sus enseñanzas y sus milagros.

Entonces, la escena de la Transfiguración de Jesús fue una experiencia impactante y cargada de simbolismo para ayudarles a entender la misión de Jesús e insistir que le hicieran caso. Nada menos que Dios Padre les habla del cielo diciendo: «Este es mi Hijo amado, escúchenlo».

Jesús no iba a cumplir las expectativas de su pueblo derramado sangre, como había hecho siglo y medio antes el gran guerrero Judas Maccabeo, alias, “el martillo”, cuya revolución logró un siglo de independencia para Israel, después de cinco siglos de dominio extranjero. Jesús iba a derramar sólo su propia sangre, como Hijo encarnado de Dios, para liberar a toda la humanidad de su esclavitud al pecado, que es la causa raíz de todas las demás esclavitudes e injusticias perpetradas por personas y por pueblos. Pero como su mensaje pareció un escándalo y una locura, pues ni siquiera sus más cercanos discípulos querían aceptar lo que decía. Por eso llevó a Pedro, Santiago y Juan a la montaña.

Hoy celebramos 193 años de vida independiente de Bolivia, años marcados, sin embargo, por guerras con todos los países vecinos, graves etapas de desigualdad y pobreza, un récord mundial de golpes de estado, y otros conflictos internos entre razas, regiones y fuerzas políticas. Actualmente hay sombras y amenazas de nuevos choques sangrientos entre hermanos bolivianos, para mantener o cambiar las esferas de poder. Aunque nos identificamos como pueblo cristiano, devoto a nuestro Señor Jesucristo, e invocando permanentemente la protección de su madre María, ¡cuánto nos cuesta escuchar a Jesús, quien ya murió y resucitó para que superemos todo eso! Volvemos, una y otra vez, a lo que realmente es una locura y un escándalo: optamos por un discurso que nos divide, nos calificamos a nosotros como caballero en armadura blanca brillante y al otro como enemigo y terrorista, y derramamos su sangre; robamos su vida.

Rogamos hoy al Señor, para que esto no suceda en esta sagrada patria. Pues, pedir la bendición de Dios es al mismo tiempo comprometernos a obedecer sus mandatos y escuchar su palabra. Dejemosnos guiar por Jesucristo, camino, verdad y vida, para transformar esta tierra y su pueblo en reflejo de la gloria de Dios.