Análisis

SISMÓLOGO Y CHISMÓLOGO

Cuando vi que la lámpara de mi living se balanceaba y que la fotografía del presidente Evo Morales se desprendía de la pared donde se hallaba colgada, corrí instintivamente hacia mi comadre cochabambina para abrazarme de ella lanzando gritos angustiosos de “¡socorro mamita, la tierra está temblando y pronto moriremos!”, mientras mi serena pariente espiritual me tomaba en sus brazos y me sacaba a la calle.

Después de algunos segundos que vivimos presas del terror y al comprobar que mi casa permanecía en pie, volvimos a mi vivienda comprobando que la lámpara permanecía quieta en su sitio y que el único daño material que sufrimos fue la destrucción de la fotografía del presidente Evo que presidía mi living, preciosamente enmarcada tras un fino cristal.

Ya tranquilizados, comenzamos a conversar sobre el sismo, confesándome la cochabambina que éste fue el primer movimiento sísmico que había experimentado en su vida y que al sentir los primeros temblores pensó que éstos se debían a unos porotos que acababa de servirse en mi casa y a los cuales ella no se encontraba acostumbrada a comer.

Como ella piensa que yo lo sé todo por el hecho de haber estudiado en el colegio San Calixto dirigido por los Padres Jesuitas, me preguntó si conocía el Observatorio más famoso de Bolivia donde se registran todos los movimientos sísmicos.

Para salir del paso le dije que yo sabía mucho de Física Cósmica y que fui amigo íntimo del padre Cabré, ya finado, pero que de acuerdo con mis conocimientos este movimiento telúrico, cuyo epicentro estuvo en territorio beniano, yo lo presentí con anticipación de algunos días.

La cholita de Quillacollo quedó estupefacta al escuchar mis palabras y me preguntó por qué no se lo había dicho siendo ella mi comadre y mi benefactora principal.

Ensayé una disculpa pero ésta resultó insuficiente, viéndome obligado a explicarle los increíbles parecidos entre los movimientos sísmicos y los movimientos políticos, obligándome Macacha a desembuchar todo lo que yo sabía.

El movimiento sísmico tuvo su epicentro en el Beni, región boliviana que empezó a convulsionarse hace varios meses con la marcha del Tipnis que duró y aún dura hasta el presente, porque el presidente Evo sigue empeñado en la construcción del camino Cochabamba-Beni cuyo objetivo principal es la ampliación de los cocales que sirven para fabricar cocaína.

Macacha me preguntó: “¿Cómo supo usted, compadre, que se produciría el movimiento sísmico cuyo epicentro fue el Beni?” Respondiéndole: “Pues días antes del sismo los indígenas y pueblos del Oriente, del Chaco y la Amazonia (Cidob) declararon al Presidente indígena enemigo de los indígenas. ¿Acaso tal anuncio no es el aviso de un terremoto?”

La cholita cochabambina me dijo humildemente: “Es usted, compadrituy, un buen sismólogo” y un buen chismólogo.