InicioDestacadasSer luz o ser obstáculo: Mons. René Leigue interpela la coherencia cristiana.

Ser luz o ser obstáculo: Mons. René Leigue interpela la coherencia cristiana.

Homilía de Mons. René Leigue Cesarí.

Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra.

Durante la misa dominical, el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. René Leigue Cesari, exhortó a los fieles a asumir con coherencia su bautismo, recordando que Jesús, el Cordero de Dios, libera del pecado y llama a los cristianos a ser luz en un tiempo marcado por la incertidumbre y la búsqueda del bien común.

Jesús, Cordero de Dios desarma la lógica del poder y del pecado.

Al reflexionar sobre el Evangelio, Mons. Leigue destacó el testimonio de Juan Bautista: “Yo lo he visto. Yo doy testimonio” (Jn 1,32–34), quien presenta a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Subrayó que esta expresión, presente en la liturgia, tiene un profundo fundamento bíblico y revela la misión de Cristo de entregar su vida por la humanidad y permanecer como alimento espiritual: “Él quita el pecado del mundo y se queda como alimento” (Jn 6,51).

El Bautismo, una igualdad radical que cuestiona privilegios y exclusiones.

El Arzobispo recordó que el Bautismo de Jesús marca el inicio de una vida nueva y transformadora: “Él se puso en la fila de los pecadores para decirnos así, de esta manera hay que empezar una vida nueva” (Mt 3,13–17). Este sacramento iguala a todos como hijos de Dios y nos invita a vivir según la voluntad del Padre, sin que nadie quede abandonado en el sufrimiento.

Llamados a ser luz para los demás.

Mons. Leigue enfatizó que, así como Cristo es luz, los bautizados están llamados a reflejar esa luz en su vida cotidiana: “Si él es luz para nosotros, nosotros también debemos ser luz” (Mt 5,14–16). Invitó a examinar si nuestras acciones iluminan el camino de otros o, por el contrario, generan oscuridad y obstáculo en la vida de los demás.

Cuando el bien común se ve amenazado por intereses particulares.

Al referirse al contexto actual, el Arzobispo señaló: “No podemos vivir del pasado… busquemos caminos nuevos que nos ayuden a superar nuestras dificultades” (Is 43,18–19). Resaltó que la superación de los momentos difíciles requiere buscar el bien común y evitar acciones que perjudiquen a los más vulnerables: “Esperemos que se busque el bienestar de todos, el bien común” (Flp 2,4).

La fe pierde fuerza cuando no se traduce en obras.

Finalmente, Mons. Leigue llamó a ser firmes en la fe: “Problemas no faltarán, pero sí la fe que nos desfallezca. Ahí tenemos que ser firmes para dar testimonio” (St 2,17). Subrayó que solo quienes viven la fe de manera coherente pueden convertirse en verdaderos signos de luz para los demás, evitando caer en las tinieblas por incoherencia o indiferencia.

Seguir a Cristo implica romper con el egoísmo y la indiferencia al prójimo.

El Arzobispo invitó a todos a seguir a Cristo: “Yo soy la luz para ustedes. Si me siguen, irán por el camino correcto” (Jn 8,12). Caminar en la luz implica dejar de lado el egoísmo, el pecado y la indiferencia hacia las necesidades del prójimo, actuando con solidaridad y fraternidad.

Una espiritualidad que exige compromiso y transformación.

Mons. Leigue concluyó recordando: “Que el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo nos acompañe siempre, nos alimente y encuentre espacio en nuestra vida, para que caminemos como hijos de la luz” (Ap 5,12).

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