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Ser libre es tomar en cuenta también al otro, pero respetando su espacio: Mons. René Leigue

Tenemos que ser tolerantes, no podemos responder al mal con el mal

 

No puede ser que dentro del templo seamos personas de fe y saliendo nos transformemos

 

El Señor quiere que lo sigamos en libertad, Él nos ha creado libres

 

Ser libre es tomar en cuenta también al otro, pero respetando su espacio

 

Siéntete libre para hacer lo que te corresponde como persona, no lo que te parece o conviene solamente

 

Mirarnos solamente a nosotros mismos, es ir contra aquel que no piense igual que yo
 
Homilía de Mons. René Leigue
Arzobispo de Santa Cruz, Bolivia
Primera Misa dominical de su Arzobispado
Domingo 26 de junio de 2022

Te seguiré a donde vayas

Te Seguiré a donde vayas, hemos escuchado esta frase en el Evangelio, tengan buen día especialmente a los hermanos que nos siguen por los medios de comunicación, especialmente a los enfermos, las personas que no pueden salir de casa, para ellos el saludo y seguro que están atentos para escuchar lo que el Señor les dice.

Queremos a veces pagar mal por mal

Creo que el Señor cuando nos dice algo, es porque él siente, que es algo que nos tiene que llamar la atención a todos nosotros, hemos escuchado el Evangelio, Jesús  camino a Jerusalén y en ese camino a Jerusalén manda a sus discípulos para que le preparen la bienvenida, pero en Samaria  encontraron que no podían hospedar a Jesús, pero como cualquier reacción de cualquier persona, al no haber un  espacio para Jesús, imagínense era Jesús que quería alojarse en algún lugar. Pero que hacen los discípulos, esa reacción, ¡quieres que hagamos caer fuego sobre ellos!, creo que esta es la reacción de nosotros también, frente a algunas cosas que no nos cae bien, reaccionamos también de esa manera, queremos a veces pagar mal por mal, si hicieron esto, que también sufran los mismo.

No se solucionan los problemas haciendo lo mismo

Y cuántas veces escuchamos también esto, cuando hay problemas, dificultades y como no también cuando hay alguna muerte de un familiar, la reacción de familiar es lo mismo, “que paguen igual, que hagan lo mismo con ellos”, son reacciones humanas. ¿Pero que hizo Jesús aquí con sus discípulos? Jesús los reprendió diciendo, no se solucionan los problemas haciendo lo mismo, o respondiendo de la misma manera, cargando con lo que quieren hacer contigo.

Tenemos que ser tolerantes, no podemos responder al mal con el mal

Esa frase de Jesús con que la reprendió a sus discípulos nos hace ver también a nosotros que tenemos que ser tolerantes, no podemos nosotros responder de la misma manera con aquellos que reaccionan así tan fuerte, donde no se ve el respeto a la persona como tal. Y de esa realidad vivimos muchas de esas realidades.

El Señor nos guía para afrontar una situación o realidad negativa

Cuando hablamos de la palabra del Señor, hablamos de que es Él, el que nos está indicando qué tenemos que hacer, de qué manera manejar la situación, de qué manera afrontar una realidad negativa, y cuanto más, si somos nosotros discípulos, “si quieren ser mis discípulos, o son mis discípulos, entonces compórtense como tal…”. Nosotros somos los discípulos del Señor, y a nosotros nos está diciendo el Señor, hay muchas cosas que ustedes están viviendo, hay mucha tensión entre ustedes y a veces la impotencia nos hace reaccionar de alguna manera para decir; “hay que hacer lo mismo, si ellos se han comportado así, hay que castigarlos igual”, el Señor nos  dice ¡no!, hay que mostrarle la otra parte, de  que si ellos se comportan así hay que decirle que no es la manera de hacerlo.

Es la palabra del Señor, la que nos indica qué hay que hacer, escuchémosle

Tengamos en cuenta esa enseñanza del Señor y pongámoslo en práctica, cuántas veces el Señor nos habla, hay que comportarse de tal manera, hay que hacer el bien y nosotros a veces reaccionamos de otra manera, por eso es que decimos, es esta la palabra del Señor es Él, el que nos habla, es Él, el que nos indica qué hay que hacer, escuchémosle.

El que sigue al Señor está comprometido a ser coherente entre la fe y la vida

El Señor también en el Evangelio nos dice, aquel que le sigue, o aquel que tiene esa decisión de seguirle, pues hay que seguir adelante, no hay que mirar atrás, porque el que sigue al Señor sabe que se va comprometer a algo serio, y sabe que está comprometido a ser coherente entre la fe y la vida.

No puede ser que dentro del templo seamos personas de fe y saliendo nos transformemos

No podemos ser esas personas que aquí dentro del templo seamos personas de fe y saliendo de aquí nos transformemos. El Señor dice ¡no!, quiero coherencia y aquel que me sigue no tiene que mirar atrás, porque el que mira atrás va a tener otra manera de pensar y va a cambiar su compromiso, y esa persona que mira atrás y cambia su compromiso, no es digno del Reino de Dios.

El Señor quiere que lo sigamos en libertad, Él nos ha creado libres

El Señor es exigente con nosotros, el Señor quiere que, si le seguimos vamos adelante. Dificultades no van a faltar, eso mismo nos dice: “Quien me sigue tendrá dificultades, pero sean perseverantes, hay que ir adelante porque yo estoy con ustedes”. En ese seguimiento del Señor, Él nos quiere que lo sigamos, pero no que los sigamos obligados o que hagamos las cosas por tradición que eso también es otra cosa que nos impide ser esa persona decidida a seguir al Señor, Él quiere que lo hagamos en libertad, Él nos ha creado libres y esa libertad Él quiere que lo sigamos y de esa libertad nos habla aquí San Pablo, le dice a la comunidad de Galacia que ellos se sientan libres para hacer las cosas, “manténganse libres ustedes han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esa libertad no sea un pretexto para satisfacer sus necesidades”.

Ser libre es tomar en cuenta también al otro, pero respetando su espacio

Cuantas veces nosotros hablamos de libertad, pero cuando hablamos de libertad queremos hacer lo que nos parece y esa no es la libertad que el Señor quiere. Cuando hablamos de esa libertad “y yo soy libre para decir las cosas y a mi nadie me va a decir lo contrario porque yo quiero hacer lo que yo quiero”, cuántas veces escuchamos esas frases. Aquí San Pablo dice ¡no!, la libertad no va por ahí. Ser libre es tomar en cuenta también al otro, no puedo yo invadir la libertad del otro, yo tengo mi espacio, soy libre puedo decir las cosas pero no puedo entrar en el espacio del otro.

Siéntete libre para hacer lo que te corresponde como persona, no lo que te parece o conviene solamente

Entonces en esa libertad es que nos llama el Señor y esa libertad que el Señor nos da también con la cual nos ha creado, como dice la lectura también, es para amar al prójimo, en esa libertad que tu tienes, ama a tu prójimo y ámalo como es. No solamente tienes que amarlo y tenerlo en cuenta de acuerdo con lo que tu ves, a tu conveniencia. “Como es de mi grupo entonces lo tengo en cuenta…”, “Como habla lo que yo quiero escuchar, es parte de mi grupo…”, y aquellos que no hablan lo mismo, aquellos que no son del grupo ¿qué son? ¿No son hermanos? ¿No son hermanas? Entonces Dios también nos llama a eso, siéntete libre para hacer realmente lo que te corresponde como persona, pero todos merecemos respeto en esa libertad que el Señor nos ha creado, no para hacer lo que nos parece, no para hacer lo que nos conviene solamente.

Mirarnos solamente a nosotros mismos, es ir contra aquel que no piense igual que yo

San Pablo dice en esta comunidad y nos dice también a nosotros: “Yo les exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios y así no serán arrastrados por los deseos de la carne”. Déjese guiar por el Espíritu de Dios, déjese conducir por el Espíritu de Dios, porque la carne desea contra el Espíritu y ambos no son compatibles. Eso es la carne, solamente mirarnos a nosotros mismos y es ir contra aquel que no piense igual que yo, porque me estoy mirando a mi mismo.

Si nos dejamos guiar por el Espíritu se manifestarán los frutos: Amor, comprensión, solidaridad, respeto

Cuando nos dejamos guiar por el Espíritu, San Pablo también dice, si nos dejamos guiar por el Espíritu, entonces los frutos del Espíritu es el amor, es la comprensión, es la solidaridad, es el respeto al otro, ahí se manifiesta y por eso dice “Es en esa libertad que hay que amar al prójimo como a ti mismo…”. Si de verdad dejamos actuar al Espíritu y hacemos que dé frutos y frutos verdaderos en nosotros, entonces seguro que miramos a la otra persona no con esa ansia a lo mejor de siempre tener ese deseo de hacerle el mal, siempre miraremos sus necesidades y haremos que, así como tiene sentimientos la otra persona, también yo los tengo, así como a mí no me gusta que me digan algo negativo, también al otro es lo mismo… Entonces el Señor, desde San Pablo nos pide eso: “Déjese guiar por el Espíritu”.

Seamos cristianos verdaderos y sinceros con nosotros mismos y con Dios

Que el Señor nos acompañe y que de verdad podamos hoy reflexionar talvez sobre la propuesta que nos da el Señor: “El que me sigue va adelante y no tiene que mirar atrás porque de lo contrario no es digno del Reino de Dios”.

Que el Señor nos acompañe y que el Espíritu nos dé esa fortaleza para ser esos Cristianos verdaderos y sinceros con nosotros mismos y con Dios.

Que así sea