La Paz

“Sembremos y Cultivemos el Bien”, Mons. Giovani a los Colaboradores de la CEB

En la Capilla de Pastoral Social Cáritas, los colaboradores de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), celebraron este Miércoles de Ceniza la Eucaristía presidida por Mons. Giovani Arana, Secretario General de la CEB, quien en su reflexión enfatizó sobre la misericordia de Dios para con todos los peregrinos en esta tierra, remarcando que la Cuaresma es el tiempo favorable para que desde donde uno se encuentre haga el compromiso de sembrar el bien para que, con paciencia sea posible cosechar el bien.

 

HOMILÍA

Miércoles de Ceniza

2 de marzo del 2022

“Señor, tú eres misericordioso con todos…” son las primeras de la antífona de entrada con las que el Misal Romano nos introduce en la Eucaristía de hoy Miércoles de Ceniza, esta es una de las verdades que nunca debemos olvidar nosotros que somos peregrinos en esta tierra, nuestra condición frágil frente al pecado nos hace experimentar más de una vez la dolorosa realidad de nuestras faltas ante Dios y ante la comunidad por eso es que desde su sabiduría la Iglesia ha instituido un tiempo lo suficientemente lago, 40 días para que como discípulos de Cristo camino a la santidad podamos purificar nuestro interior y podamos experimentar la misericordia de Dios que es bueno con todos. La Cuaresma que iniciamos hoy tiene esta intención.

En este sentido, la primera lectura tomada del libro del profeta Joel, nos recuerda lo que el Señor nos dice “Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad”. Dios lo que quiere es tenernos siempre en su presencia, por eso nos llama a la conversión, nos llama a que volvamos hacia él, cierto que este proceso lo debemos acompañar de actitudes concretas, pero que al final deben terminar cambiando nuestro corazón, recodemos lo que Jesús en una oportunidad decía en el evangelio de Mt 15,19 “Del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, inmoralidad sexual, robos mentiras, chismes”, a veces podemos tener la idea equivocada de pensar que es nuestro entorno, lo demás lo que esta fuera de nosotros los que nos llevan a hacer el mal, pero no, somos nosotros , no culpemos a otro de nuestros pecados, más bien iniciemos ese camino interior nuestro, ese camino para reconocer y cambiar lo malo, la Cuaresma tiene esa intención.

Que importante es tener conciencia de nuestros pecados, el saber reconocerlos y hacernos cargo de cada uno de ellos, aquí la justificaciones, las excusas no nos ayudan en nada, es el testimonio que encontramos en el salmo responsorial se nos presenta un verdadero acto de contrición es el rey David que reconoce su pecado y dice “yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos” debemos tener conciencia de que pecados queremos cambiar, por eso les invito que pensemos un poco ¿de qué pecado quiero ser perdonado? ¿Cuáles son las faltas que he cometido?.

Solo si damos este primer paso de reconocer nuestros pecados podremos entender lo que san Pablo nos dice en tono de súplica y nos ayuda para esta Cuaresma “Déjense reconciliar con Dios”, sólo si nos reconocemos pecadores podremos experimentar el ser reconciliador ese es el gran misterio que el Señor nos invita a que podamos experimentar no por nada en la Gran Vigilia de resurrección se canta el pregón Pascual “oh feliz culpa, que mereció tan grande Redentor”

Este año el papa Francisco nos anima en su Mensaje de Cuaresma a que podamos convertirnos en cultivadores del bien ha querido animarnos con un texto de san pablo a los Gálatas “No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todo” es evidente que la Cuaresma es el “tiempo favorable” para que desde donde se encuentren la familia, el trabajo hagamos compromisos concretos de sembrar bien.

Quiero subrayar las tres invitaciones que el Papa Francisco nos hace en su Mensaje para Cuaresma de este año, nos invita a Sembrar y cosechar, a no cansarnos de hacer el bien y por ultimo a no desfallecer ya que a su tiempo cosecharemos, la imagen del sembrador es interesante, pues es la imagen de quién por una lado sabe lo que tiene que hacer, pero sabe que la cosecha no depende solo de él, sino q de la bondad del clima, de la benignidad del terreno. Ser

Sembradores significa reconocer que en nuestra vida estamos llamados a dar frutos y frutos buenos, eso necesita primero de una predisposición interior de abrirse a Dios para que Él por medio de la acción del Espíritu Santo vaya obrando por medio de nosotros, cuidando con caer en la arrogancia de pensar que hacemos el bien solamente por buena intención nuestra, es Dios quien es fuente de todo bien, nosotros ayudamos a que esa semilla del bien caiga en buen terreno y después pueda dar fruto y venga la cosecha, preguntemos: ¿nuestro corazón es buen terreno para sembrar el bien? ¿Qué fruto es bueno estoy llamado a dar?.

La otra invitación es a no cansarse de hacer el bien, vivimos en un mundo donde a diario somos testigos de cómo el mal se hace presente en varias realidades, estos días quien no se ha indignado por la invasión de Ucrania o sin ir muy lejos, somos testigos del incremento de violencia e inseguridad y podemos ir así enumerando una serie de hechos malos que nos rodean o fijémonos en nuestro entorno más cercano, el trabajo, acaso no se hacen presentes los chismes, el pensar y hablar mal de otro. Frente a esto uno puede creer que las acciones buenas que hace caen en saco roto y así se cansa de hacer el bien y se deja llevar por la indiferencia y la pasividad, y cruzando las manos vemos como el mal va creciendo. Pero no, la invitación para esta Cuaresma es el de no cansarnos de hacer el bien, aun cuando aparentemente pensemos que el mal va triunfando, a esta tarea nos ayudará el no cansarse de orar dice el Evangelio al respecto “cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu padre que está en lo secreto: y tu Padre, que ve en lo secreto te recompensará” así debemos evitar que nuestra oración sea pura apariencia externa, ya que como dijimos la Cuaresma es un camino a nuestra interioridad, es desde esta interioridad y frente a Dios que ayudados de nuestra oración podemos experimentar una autentica conversión.

Y por último el Papa en su Mensaje nos invita a no desfallecer ya que a su tiempo cosecharemos, la perseverancia es un don que debemos cultivarlo en todo, no desanimarse en el camino de la vida cristiana, no desanimarse en la búsqueda de la santidad, no desanimarse en hacer el bien, debemos imitar la paciencia del sembrador, que sin prisa espera para que la semilla germine y de fruto a su tiempo, la impaciencia nos puede sumergir en la desesperanza y eso a su vez nos provoca desilusión, lo que importa es sembrar el bien la veces que sea necesario y con paciencia esperar que de frutos. La experiencia de la Cuaresma es esa, celebrarla cada año demuestra la gran paciencia que Dios nos tiene, que nos regala año tras año la oportunidad para que podamos convertirnos.

Concluyo esta reflexión animando a que en este camino cuaresmal que iniciamos hoy, hagamos uso de todo lo que la Palabra de Dios nos pide, lo que la Iglesia nos ofrece en sus prácticas propias de Cuaresma, pero no olvidemos que todo eso debe ayudarnos, a que seamos siempre y en todo momento cultivadores del bien. Que María nuestra madre que ha sabido ser buen terreno llevando el su seno a Jesús origen de todo bien, interceda por nosotros en esta Cuaresma, para que de verdad, de todo corazón entremos en un verdadero camino de conversión.

Fuente: Iglesia Viva