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Seamos testigos de la esperanza, reconciliación y paz en nuestra sociedad tan dividida y conflictuada: Mons. Gualberti

La fe obediente de José y María son ejemplos para creer, confiar y cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida

 

Jesús significa “El señor salva” y camina a nuestro lado día a día hasta el final de la historia

 

José, ante la amenaza de muerte al niño Jesús de parte de Herodes, no duda en dejar su tierra junto a María

 

El Señor respeta nuestra libertad y no actúa sin nuestra adhesión voluntaria

 

Cuando Dios se hace presente en la vida de una persona no es para sembrar miedo sino serenidad y paz

 

Este último domingo de Adviento previo a la Navidad vemos a San José, que vivió en primera persona ese misterio

 

Homilía de Mons. Sergio Gualberti Calandrina

Arzobispo Emérito de Santa Cruz de la Sierra

Diciembre 18 de 2022

 

Este último domingo de Adviento previo a la Navidad vemos a San José, que vivió en primera persona ese misterio

Durante estas semanas de Adviento la Virgen María, San Juan Bautista y el profeta Isaías nos han ayudado a prepararnos para acoger al Hijo de Dios que vuelve a nacer para nosotros. En este último domingo de Adviento y próximos a la Navidad, la palabra de Dios nos presenta a San José, otra figura que vivió en primera persona ese misterio.

Por el embarazo de María, José se encuentra ante el dilema de qué hacer: denunciarla o repudiarla en público

Como hemos escuchado en el evangelio, José está comprometido con María y piensa poder casarse a la brevedad con su amada. Pero de pronto y antes de la convivencia, su lindo sueño se viene abajo ya que se encuentra con la sorpresa de que María está esperando familia. Ahora él se encuentra ante el dilema de qué hacer. Según la ley judía él puede escoger entre dos alternativas: denunciar a María o repudiarla en público. Con ambas decisiones, María, como adúltera, arriesga la vida y de, todos modos, queda expuesta de por vida a la ignominia y a la marginación de la comunidad.

José piensa abandonar a María en secreto, pero deja esta situación en manos de Dios

José, que la ama, no busca su mal ni retorsiones en contra de ella, Él solo quiere protegerla. Por eso piensa abandonarla en secreto, dejando esa situación en manos de Dios. Y mientras está por dar ese paso, acontece otro imprevisto; una noche, en el sueño se le aparece un ángel que le dice: “No temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo”.

Cuando Dios se hace presente en la vida de una persona no es para sembrar miedo sino serenidad y paz

“No temas” estas palabras animan a José a vencer su temor y dudas, además le aclaran que lo que está pasando con María es por intervención de Dios, el autor de la vida y la felicidad, quien, cuando se hace presente en la vida de una persona, no es para sembrar miedo sino serenidad y paz. A continuación, el ángel hace conocer a José el misterio maravilloso del origen de Jesús: “lo que ha sido engendrado en María proviene del Espíritu Santo… y ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de todos sus pecados”.

Dios pide a José que asuma el rol del padre del Hijo de Dios y esposo castísimo de la Virgen María

Ese niño que se está gestando en las entrañas de María, es obra del Espíritu Santo y no del hombre, es el Mesías que el pueblo de Israel ha esperado por largos siglos, es el Salvador de la humanidad que lleva a cumplimiento el plan de salvación de Dios.  A primera vista, parecería que la intervención de Dios en la vida de José, anula su sueño de formar una familia, pero no es así; solo trasforma su plan en una misión mucho más grande y desafiante. Dios pide que José asuma el rol de padre del Hijo de Dios y esposo castísimo de la Virgen María. José cree a las palabras del Ángel y cumple lo que Dios le pide: “Al despertar, José… llevó a María a su casa“.

El Señor respeta nuestra libertad y no actúa sin nuestra adhesión voluntaria

Como lo fue para José, también para nosotros no es nada fácil descubrir la voluntad de Dios y cumplirla, especialmente cuando Él cambia nuestros planes y cuando nos parece que no respeta nuestra libertad. Sin embargo, el Señor respeta nuestra libertad y no actúa sin nuestra adhesión voluntaria, porque Él nos quiere a su lado como cooperadores de su plan de salvación y no como súbditos.

José al obedecer con sencillez y humildad a Dios cumplió un rol primordial en el plan de salvación

José en ese momento tan difícil, gracias a su fe en Dios, logra superar sus dudas y cumplir la voluntad del Señor, que se le manifestó de esa manera tan inusual. José, al igual que la Virgen María, al obedecer con sencillez y humildad a Dios, cumplió un rol primordial en el plan de salvación.  Ellos son un ejemplo patente de cómo también nosotros, al creer en Dios y acoger con total disponibilidad su voluntad, nos volvemos colaboradores de la instauración del Reino de Dios.

José reconoce que se debe en todo a Dios y es fiel y dócil a su palabra

Es muy significativo que el evangelio presente a José como el “hombre justo“; justo delante de Dios, porque cree y confía en Dios como lo primero en su vida, porque reconoce su situación de criatura y que se debe en todo a Dios y porque es fiel y dócil a su palabra.

José es un varón de fe auténtica, cumple la voluntad de Dios en silencio y con humildad

José es un varón de fe auténtica que antepone la voluntad de Dios a sus propios planes y que cumple su voluntad en silencio y con humildad. Esta actitud queda bien reflejada en el hecho que en los cuatro Evangelios no se encuentra ni una sola palabra de José, por él hablan sus actitudes y sus obras.

José, ante la amenaza de muerte al niño Jesús de parte de Herodes, no duda en dejar su tierra junto a María

Pero José es también hombre justo delante de los hombres: no expone María denunciándola en público, es un sencillo aldeano, un carpintero que sustenta su familia con el fruto de su trabajo honesto y es un dedicado padre de familia que, ante la amenaza de muerte al niño Jesús de parte de Herodes, no duda en dejar su tierra y llevarlo hasta Egipto, junto a María, cruzando los peligros del desierto.

José le pone nombre al hijo de Dios, de esa manera se vuelve el padre legal de Jesús ante la sociedad Judía

A este hombre justo, humilde y prudente, y no a uno poderoso y rico, Dios confía la tarea de ser padre terrenal de su Hijo y le pide que él ponga el nombre al recién nacido: “le pondrás por nombre Jesús”, de esta manera, se vuelve el padre legal de Jesús delante de la sociedad judía.

Jesús significa “El señor salva” y camina a nuestro lado día a día hasta el final de la historia

El nombre “Jesús” significa el Señor salva”, y justamente el Hijo de Dios vino a salvar de las esclavitudes del mal y de los pecados no solo al pueblo de Israel sino a la humanidad entera.  Jesús se ha hecho el Emmanuel – el Dios con nosotros” anunciado por Isaías, el que desde ese momento está entre nosotros y camina a nuestro lado día a día hasta el final de la historia. El evangelista San Mateo expresa de una manera muy clara esta realidad, presentando, ya al inicio de su evangelio, al futuro Mesías como el “Dios que está con nosotros” y terminando su obra con las palabras mismas de Cristo Resucitado que nos asegura: Yo estaré con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos”.

 

Esta es una verdad fundamental de nuestra fe: Dios en Jesús se ha hecho presente en el mundo y “está en medio de nosotrospara quedarse por siempre con nosotros, para darnos luz y fortaleza, aunque no logremos descubrirlo y reconocerlo.

 

Esta certeza nos debería animar en cada instante de nuestra existencia, en particular en los momentos de dolor, de duda, de desorientación y desánimo.

La fe obediente de José y María son ejemplos para creer, confiar y cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida

La fe obediente de José y de María, encabezan el desfile de tantos hermanos y hermanas, justos y humildes, que nos han precedido en la fe y que han acogido y cumplido la palabra del Señor y que ahora gozan de la gloria del Señor para siempre. Ellos nos han testimoniado que la fe es el don de Dios, un don que involucra nuestra manera de ser, de pensar y de actuar. Que sus ejemplos, nos animen a dar los mismos pasos, a creer, a confiar en Dios y a cumplir su voluntad en nuestra vida de cada día.

 

La fe, así entendida, nos impulsa a amar a Dios, a entregar nuestra vida por Él y por su reinado de amor, justicia y paz, donde todos, en especial por los pobres, los abandonados y los marginados, sean reconocidos como personas y en su dignidad y derechos.

Seamos testigos de la esperanza, reconciliación y paz en nuestra sociedad tan dividida y conflictuada

A este compromiso nos llama, de manera especial, el Niño Dios, humilde y pobre envuelto en pañales en el umbral de Belén. Seamos testigos de la esperanza, la reconciliación y la paz en nuestra sociedad tan dividida y conflictuada, con la certeza que contamos con su presencia y su ayuda. Este es el mensaje consolador de San Pablo en la carta a los Romanos: “A todos Uds.… amados de Dios, llamados a ser santos, lleguen la gracia y la paz, que proceden de Dios, nuestro Padre, y de Cristo el Señor”. Amén