Santa Cruz

Samaipata, ciudad del Valle de la Purificación de la Santísima Virgen cumple 398 años

Conocida como Castilla en la época de la Colonia, Samaipata fue fundada en cercanías del fuerte que lleva el mismo nombre por el capitán español Pedro Lucio Escalante y Mendoza el 30 de mayo de 1618, con el nombre de Ciudad del Valle de la Purificación de la Santísima Virgen. Precisamente hoy, después de 398 años, cumple un nuevo aniversario entre la tradición, la modernidad y el progreso.

Previo al asentamiento español fue un sitio religioso precolombino, construido por la cultura Chané, aunque existen también vestigios de una ciudad incaica. De hecho, Samaipata significa en quechua, el idioma del gran Imperio de los Andes sudamericanos, “descanso en las alturas”. Y eso es lo que es.

De clima templado subtropical, es parte del paisaje de la Serranía Volcanes, una cordillera montañosa de origen volcánico con caídas de agua y pozos de agua naturales, entre ellas La Pajcha, una caída de agua de aproximadamente 20 metros de altura. Pero pese a estar humedecida por el fluido natural, Samaipata tiene serios problemas con la dotación de agua potable

El municipio samaipateño basa su economía en la agricultura y la ganadería, sus campos poseen excelentes cosechas y sus pobladores incursionaron en la industrialización de derivados de la carne porcina. También ofrece una excelente infraestructura hotelera y restaurantes, brindando al visitante todas las comodidades y servicios de primera calidad.

Entre sus atractivos turísticos de gran valor cultural y ecológico figuran El Fuerte y el Parque Nacional Amboró, este último declarado en 1973 reserva de vida silvestre. “Hay muchas cuevas por donde sale el agua dulce. Pero el objetivo no es solo entregar agua por tubo, se trata de una visión más integral.

Sin bosque no hay agua, y sin agua no hay biodiversidad”, explica Gregorio con una mirada más mística sobre su entorno de naturaleza viva. A decir de Gregorio, el sistema cooperativo nació por la necesidad, allá en la década de los 80, que imperaba por dotar de los servicios básicos a las viviendas de la creciente mancha urbana cruceña.