Bajo la premisa de que el ser humano fue creado «a imagen de Dios», la comunicación divina alcanza su plenitud en la voz y el rostro de Jesucristo. Por ello, el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2026 subraya una tesis fundamental: la comunicación auténtica nace de la dignidad humana. En la era de la inteligencia artificial y las plataformas digitales, el desafío no es solo tecnológico, sino ético: preservar los rostros y voces que portan la «marca» del amor divino y mantener un pensamiento crítico innegociable.
Este tema fue el eje de la jornada académica virtual coordinada por diferentes instituciones de la Iglesia católica en el país: la Conferencia Episcopal Boliviana, la Arquidiócesis de Nuestra Señora de La Paz, la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” a través del SECRAD, las Hijas de San Pablo, la REPAM Bolivia, el CEPROLAI y Radio María Bolivia.
El rostro y la voz son únicos
La bienvenida al evento estuvo a cargo del Rector Nacional de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, José Fuentes Cano, quien destacó la importancia de la Ascensión de Jesús como el inicio del tiempo de la Iglesia y de la evangelización. En este marco, recordó que la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales nos evoca que el rostro y la voz son rasgos únicos, distintivos y sagrados de cada ser humano, otorgados por Dios al llamarlo a la vida. Asimismo, señaló que el mensaje de este año alerta sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial, específicamente el de sustituir y anular a la persona. Al respecto, enfatizó que el ser humano se realiza en su relación con los demás, por lo que instó a no despersonalizar la comunicación. Finalmente, concluyó que, si bien la IA puede apoyar la tarea comunicativa, jamás podrá reemplazarla, siendo fundamental cultivar el pensamiento crítico y propio para discernir qué uso de estas herramientas fomenta el diálogo y cuál lo destruye.
Camino histórico de las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales
A su turno, el padre Iván Bravo, director espiritual de Radio María Bolivia (regional La Paz), sostuvo que el “camino histórico” de los mensajes de las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales, hoy denominadas Jornadas Mundiales de la Comunicación, puede leerse como una búsqueda progresiva de cómo servir a la verdad, a la comunión y al anuncio del Evangelio a medida que cambian los medios. En las fuentes disponibles se perciben claramente tres etapas: las raíces conciliares, la consolidación del eje verdad y servicio y el ajuste pastoral al mundo digital.
Cambio de época
Posteriormente, el Secretario del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, Monseñor Lucio Adrián Ruiz, presentó el Mensaje Mundial de las Comunicaciones Sociales. Durante su ponencia, subrayó que la Inteligencia Artificial plantea una revolución cultural y antropológica, coincidiendo con la visión papal de que “no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época”.
El prelado desglosó su elocución en tres ejes esenciales para la misión comunicacional actual:
En primer lugar, exhortó a custodiar las voces y los rostros humanos. Explicó que el rostro y la voz no son datos fríos, sino la manifestación de la presencia donde cada uno se revela como un ser único. Custodiar la identidad implica entender que detrás de cada perfil hay historias, heridas y búsquedas reales, por lo que las personas no pueden ser reducidas a algoritmos ni expuestas a la manipulación.
Como segundo eje, definió la comunicación como un acto ético y relacional. Advirtió que la palabra tiene poder: puede destruir o construir puentes. Por lo tanto, cuando el acto comunicativo se arraiga en la verdad y en el reconocimiento del otro, se transforma en un vehículo de humanización, escucha y paz.
Finalmente, señaló que el desafío de fondo es antropológico y no meramente técnico. El cuestionamiento clave para la Iglesia no es el alcance o la capacidad de las nuevas herramientas tecnológicas, sino la concepción del ser humano que se está modelando a través de ellas.
Inteligencia Artificial y fe
Posteriormente, el profesor Giovanni Tridente, docente de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y periodista italiano especializado en el Vaticano, desarrolló la ponencia “Inteligencia Artificial y fe: nuevos caminos para anunciar el Evangelio”. El especialista afirmó que hablar de IA no es hablar de tecnología, sino de cómo mantener nuestra humanidad en una época de comunicación sintética y evasiva. Al analizar las plataformas y contenidos idóneos para llegar a los jóvenes, Tridente lanzó un cuestionamiento medular: ¿Qué le ocurre al anuncio del Evangelio en un ecosistema automatizado, algorítmico y artificialmente persuasivo?
Para evitar los riesgos de confundir la comunicación con la mera producción o la personalización con una relación real, el ponente trazó seis vías de acción: la formación para el discernimiento, la recuperación de la responsabilidad humana, una comunicación eclesial más accesible, la primacía de la escucha sobre el habla, la creación con profundidad y belleza, donde la verdad prime sobre el impacto, y el testimonio como eje de autenticidad. En conclusión, subrayó que el aporte más propio del ser humano es custodiar la autoría de la palabra, pues las palabras tienen rostro, la proximidad no se simula y existe una distancia insalvable entre generar un mensaje automatizado y hacerse responsable de él.
El cierre del evento estuvo a cargo del Arzobispo de La Paz, Monseñor Percy Galván, quien agradeció formalmente al comité organizador y destacó la solvencia de las ponencias al desglosar el mensaje papal. En sus palabras de clausura, Monseñor Galván enfatizó de manera contundente que la Inteligencia Artificial, por más desarrollada que se presente, nunca podrá sustituir el testimonio vivo de la experiencia cristiana.


