Análisis

REJUVENECER EL MUNDO

En tiempos turbulentos y confusos, la humanidad y muy especialmente la floreciente juventud necesita nuevos bríos, ilusión y fuerza en este mundo envejecido o desviado por falsas ilusiones.   Este ha sido  el propósito de las Jornadas Mundiales de la Juventud, “cascada de luz que da visibilidad a la fe” que reunió a jóvenes de los cinco continentes. .  La edición de este año se realizó en Madrid  los días 18 al 21 de este mes bajo la inspiración sabia y venerable del Papa  Benedicto XVI.  El gran encuentro de jóvenes de todo el mundo, fue continuación del gran arranque dado por el Papa Juan Pablo II, creador de estas magnas reuniones, cuyas primera palabras de aliento fueron una exhortación  “a que no tengáis miedo en confesar que sois creyentes.”  Trataré en estas cortas líneas, de recoger algunos mensajes que considero fundamentales extractados de los nueve discursos del teólogo y humanista Ratzinger.  No tienen pérdida.

El sumo pontífice advirtió que el mundo de hoy está enfermo de “superficialidad, consumismo y hedonismo imperantes”.  Padece “una amnesia, una especie de eclipse de Dios”.   Y  “Sabemos que cuando la sola ciencia y el pragmatismo inmediato se erigen como criterio principal las pérdidas pueden ser dramáticas,  desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se reaviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mismo cálculo de poder”.   ”Sí, hay muchos que creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos”, afirmó el Papa.

Criticó  la educación que privilegia la “mera capacidad técnica” Confirmó que la actual civilización ha querido prescindir de Dios.  Y que la crisis económica y financiera no es sólo un juego de números fabulosos sino que,  en el fondo hay una “cuestión ética” que se contrapone a la codicia de quienes son responsables del manejo financiero.  Y precisó Ratzinger, “No se trata exclusivamente de aumentar el beneficios sino de buscar el bien común y la ayuda a los demás”.

Habló también de la “genuina universidad, que encarna un ideal que no debe confundirse  por ideologías contrarias al diálogo racional ni por servilismos a la lógica utilitaria del simple mercado que ve al hombre como un consumidor” En una reunión con 2.300 religiosas jóvenes,  reivindicó “la radicalidad evangélica, frente al relativismo y la mediocridad de la sociedad actual”.

Con el propósito de ensombrecer la resplandeciente claridad del acercamiento  pontificio a la juventud mundial, un nutrido grupo de ateos militantes, otros autocalificados católicos de base, probablemente desengañados de la propia fe en la que fueron bautizaos, y ota gente predispuesta a estar en contra de las causas limpias, gente fácil  a pronuncias palabras soeces,  se enfrentaron con las fuerzas del orden a botellazos.  Triste práctica de la libertad de expresión.

Ninguna de las manifestaciones contra el papa, incluidas la de algún periódico de la cáscara amarga, lograron eclipsar la  sabiduría y oportunidad de las  palabras del pontífice ni la reconfortante alegría de los miles de jóvenes reunidos en Madrid.

Post data. El lector