Sucre

Pueblo católico de Sucre acompaña a la “Gualala” a la Catedral

EL ARZOBISPO INVITÓ A PARTICIPAR DE LAS EUCARISTÍAS Y NOVENAS. 

Bajo un cielo gris, con amenaza de lluvia, la imagen de la Virgen de Guadalupe fue trasladada en procesión desde su capilla hasta la Catedral Metropolitana donde permanecerá hasta el 8 de septiembre para que el pueblo católico le demuestre su devoción.

Decenas de feligreses participaron de la procesión con la imagen de la Virgen de Guadalupe que partió desde su capilla, ubicada en la calle Nicolás Ortiz, recorrió algunas calles del centro de Sucre, incluyendo la Plaza 25 de Mayo, y terminó dentro de la Catedral donde se celebró una eucaristía, y la lluvia cayó con fuerza.

La caravana de fieles, algunos de los cuales se mostraron conmovidos, estuvo encabezada por el arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Juárez, quien invitó a la población a participar de las eucaristías y de la novena en honor a la “Gualala”.

Dentro de las actividades de celebración se destaca que por la noche, entre las 18:00 y las 21:00, durante los nueve días, se realizará el rezo del rosario y canto de coplas.

El próximo domingo a las 18:00, en la Catedral, se realizará la entrada de velas, luego la serenata en la esquina de la Catedral. Al día siguiente, a las 5:00 está programada el Alba y a las 10:00 la misa en la plaza 25 de Mayo. La celebración de la festividad de la Virgen de Guadalupe concluirá con la procesión por las calles del centro acompañada de los cargamentos preparados por los fieles, especialmente de los sindicatos de gremialistas.

SU HISTORIA

La capilla, situada junto a la Catedral, fue construida por orden de Fray Jerónimo Méndez de la Piedra, en las primeras décadas del siglo XVII. El obispo de Charcas Alonso Ramírez de Vergara, natural de Extremadura, España, tenía una especial devoción a la Virgen María, patrona de su región. En una ocasión, cuando se encontraba de visita en Potosí, conoció a Fray Diego de Ocaña, que en esos días estaba terminando de pintar una Virgen de Guadalupe para el convento de San Francisco. Lo comprometió para que pintara otra imagen similar para la capilla que haría construir en Chuquisaca, según describe Roberto Querejazu, en su obra “Historia de Chuquisaca”.