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Pueblo boliviano, gobernantes y gobernados, hacemos un llamado al diálogo sincero y fraterno, depongamos intereses ocultos e irracionales: Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M.

Toda obra humana que se base en el egoísmo,
la injusticia, la soberbia, el deseo de poder, se destruirá

 

Si servimos al mal, a la injusticia, a la mentira,
nuestra vida no alcanzará nunca su verdadera meta

 

Si te niegas a la violencia, tendrás problemas por Cristo.
Si dices no a la mentira, tendrás problemas por Cristo

 

 Decimos ser cristianos, pero somos violentos,
intolerantes; nos olvidamos de los pobres
 
HOMILIA DE MONS. AURELIO PESOA, O.F.M.
XXXIII DOMINGO ORDINARIO (C)
Catedral San Sebastián
JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES
Cochabamba, 13.11.2022

 

Toda obra humana que se base en el egoísmo, la injusticia, la soberbia, el deseo de poder, se destruirá

 

1.- El templo de Jerusalén, una obra impresionante, inmensa; el pueblo judío se sentía orgulloso de Él.  Cualquiera que hubiese escuchado a Jesús decir: “de todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido”, hubiese dicho que Jesús había perdido la cabeza.

 

Pero la verdad es que todo lo que contemplamos más tarde que temprano desaparece. Todo lo que vemos, la obra humana y este mundo, se terminará. Lo único que se conservará será lo bueno que hayamos sembrado en este mundo.

 

Toda obra humana que se base en el egoísmo, la injusticia, la soberbia, el deseo de poder, se destruirá: “Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja; el Día que llega los consumirá, dice el Señor”.  “Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillará el sol de justicia”, nos dice hoy Dios por medio del profeta Malaquías.

 

Si servimos al mal, a la injusticia, a la mentira, nuestra vida no alcanzará nunca su verdadera meta

2.- Hermanos en esta vida tenemos que saber elegir bien a quién servimos. Servir a Dios, sabemos que nuestra vida alcanzará su sentido, aquello para lo que fue hecha la vida; si servimos al mal, a la injusticia, a la mentira, nuestra vida no alcanzará nunca su verdadera meta. Quedará frustrada y encerrada en una vida sin salida y sin sentido.  Qué importante es trabajar para lograr cosas buenas y útiles, para el bien de los demás y no dedicarse a hacer el mal que lastima.

 

San Pablo en la segunda carta a los Tesalonicenses 3,6-12 nos llama a no vivir ociosos: “algunos de ustedes viven ociosamente, no haciendo nada y entrometiéndose en todo” Quien no tiene nada que hacer será propenso a dedicarse a todo, pero no siempre es al bien. Mucha gente no tiene nada que hacer y acepta ir a enfrentarse con otros, no por convicción, sino por dinero.

 

Si te niegas a la violencia, tendrás problemas por Cristo. Si dices no a la mentira, tendrás problemas por Cristo

3.- San Lucas, en el evangelio de hoy nos narra acerca del fin del mundo, la respuesta es que: no se sabe cuándo vendrá el fin, porque situaciones de conflicto, guerras, desastres naturales, ha habido siempre. Por ello invita a no hacer fácilmente caso a los que llegan diciendo: “Yo soy” o “el tiempo está cerca”. Lucas 21,5-19

 

Lo que sí nos asegura el evangelio de hoy es que: los cristianos de verdad, los que siguen y son fieles a Cristo, serán perseguidos, serán rechazados. No lo tendrán fácil.  Si tomas en serio tu vida cristiana, si no te escondes, si no te avergüenzas de decir que eres católico, pasarás muchas pruebas o serás perseguido.

 

Pero si eliges a Jesucristo, de verdad. Si le amas, si quieres vivir una vida coherente, si quieres serle fiel, serás perseguido, no lo dudes, tendrás problemas por tu fe. Incluso con los más cercanos: “Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos”

 

Si estos días, en medio de la violencia y el odio por los conflictos que estamos viviendo, tú anuncias que todos somos hermanos y te plantas frente al odio de las calles y respondes con amor, tendrás problemas por Cristo. Si te niegas a la violencia, tendrás problemas por Cristo. Si dices no a la mentira, tendrás problemas por Cristo.

 

Si respondes con honestidad a la búsqueda de intereses de grupo y de partidos serás perseguido.  Si defiendes la verdad con objetividad sin dejarte llevar por ideologías que dividen y nos enfrentan, serás rechazado como Cristo.

 

Pueblo boliviano, gobernantes y gobernados, hacemos un llamado al diálogo sincero y fraterno, depongamos intereses ocultos e irracionales

4.- Los Obispos de Bolivia, reunidos en su centésima décimo primera Asamblea hacemos hoy un llamado a todo el pueblo boliviano, gobernantes y gobernados, frente a todo lo que estamos viviendo, frente al conflicto que nos amenaza a todos con un desenlace cada vez más complicado, frente al odio, resentimiento e intolerancia que crece y que se apodera de nuestras calles.  Hacemos un llamado a la cordura y a un diálogo sincero y fraterno en el que depongamos intereses ocultos e irracionales y nos sentemos con verdadero y sincero deseo de resolver los problemas en espíritu de paz, de entendimiento y de serena fraternidad.

 

La dureza de corazón y la cerrazón en los propios intereses e ideas no logrará que resolvamos nuestros conflictos. Solo el verdadero amor en medio de esta situación de violencia, el mirarnos como hermanos y no como enemigos, logrará un desenlace pacífico del conflicto que nos aflige a todos.

 

Decimos ser cristianos, pero somos violentos, intolerantes; nos olvidamos de los pobres

5.- Estamos celebrando hoy la Jornada Mundial de los Pobres. A veces la vida cristiana no se nos nota nada porque decimos ser cristianos, pero somos violentos, intolerantes; nos olvidamos de los pobres, tenemos dinero para otras tantas cosas, pero para ayudar a una persona necesitada no tenemos.

 

Vivimos en un mundo de enormes desigualdades que nos olvidamos de los pobres, no los tenemos en cuenta, los descartamos, como el Papa Francisco nos enseña; no nos duelen los pobres. Vivimos de espaldas a los más pobres, a veces incluso, los de nuestro entorno más cercano con una vida cristiana débil, poco comprometida, sin vivir lo que Cristo nos enseña, evidentemente, no vamos a tener persecuciones.

 

En la ya cercana Navidad, el Señor que vendrá a juzgar al mundo nos ayude a estar a la altura de nuestra vocación cristiana de verdaderos hijos de Dios.  Amén.