La Catequesis desempeña un papel fundamental para hacer resonar continuamente en el corazón de cada hombre el anuncio de Cristo, para que su vida sea transformada, ofreciendo un camino para que las personas profundicen su madurez, comprensión y relación con Dios. A lo largo de generaciones, ha sido una piedra angular en la formación de innumerables cristianos, transformando y llevando los corazones en el camino del Evangelio. Sin embargo, al igual que otros ámbitos educativos y formativos, la Catequesis, puede -lamentablemente- ser un espacio donde se dan situaciones de abuso, particularmente dada la relación de confianza inherente entre Catequista y catecúmeno/catequizando. Estos abusos, sean de poder, conciencia o sexuales, no sólo causan daños profundos e irreparables en las personas, sino que ofenden a Nuestro Señor, y erosionan la misión – credibilidad de la Iglesia en su conjunto. Por ello, es esencial abordar proactivamente estos riesgos, estableciendo medidas y estrategias robustas para garantizar un ambiente de Catequesis seguro, respetuoso, verdaderamente edificante; pero, sin antes mencionar y describir el camino – acciones que la Iglesia ofrece, para proteger a los más vulnerables y preservar la santidad e integridad del proceso catequético -catequístico, apuntando a posesionarse como prioridad indiscutible para toda la comunidad eclesial.
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Revista Medellín Vol. 49 Núm. 186 (2023)


