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“Por el poder se es capaz de realizar la guerra, de matar al hermano” Mons. Oscar Aparicio

Domingo I de Cuaresma, el Arzobispo de Cochabamba, reflexionó entorno a las tentaciones, destacando que cayendo en la tentación del poder y la fama se causa sufrimiento y muerte. Con ello, animó a no caer en las provocaciones del mal, pues solamente en Dios debe estar puesta la confianza y a quien únicamente se dé adoración.

Monseñor señaló que este tiempo de cuaresma es un llamado a trabajar personalmente. Las tentaciones que Jesús venció es una muestra que también cada uno puede vencerlas, poniendo a Dios por sobre todo, renunciando a uno mismo: “Que esta Cuaresma sea para nosotros un momento de tiempo, de gracia, de oración, de abstinencia, de penitencia. Que sea un tiempo de incrementar nuestra fe y apoyarnos más en el Señor, de que, si entramos en sufrimientos y en soledad, sea también para aferrarnos más del Señor y ser iluminados en nuestra propia vida y en nuestra existencia”.

Homilía de Mons. Oscar Aparicio

Hemos iniciado nuestro camino de la Cuaresma de preparación hacia la Pascua del Señor. Lo hemos iniciado el Miércoles de Ceniza, con esta actitud concreta de reconocer que somos limitados, frágiles, del polvo venimos y al polvo retornamos. Pero también con esta llamada tan fuerte y tan profunda de convertirnos y creer en el Evangelio. Y, además, le hemos iniciado también con esta actitud concreta de ayuno, oración y de pedir profundamente a través de estas actitudes la paz en el mundo. En concreto por Ucrania, así como la Iglesia universal no lo está pidiendo.

Son 40 días, cuaresma, 40 días de la gracia de Dios, 40 días en la que nosotros también queremos entrar en esta misma actitud de encontrarnos con el Señor, encontrarnos con nosotros mismos, encontrarnos con nuestro Dios y conocernos a nosotros mismos. Por tanto, cuarenta días son cuarenta, no sólo de preparación hacia la Pascua, sino un momento de ayudados de algunas actitudes concretas, de ir entrando en la intimidad con el Señor, conocer al Señor.

Y por eso hoy, domingo, llamado a salir de las tentaciones del Señor, son una iluminación para nosotros mismos y para cómo actuar en estos días y en este tiempo, conociendo al Señor, pero también sacando la fuerza para vencer las tentaciones. Estas tentaciones que sufre Jesús son la tentación de todo ser humano. Por tanto, de nosotros y de todos aquellos que componemos la humanidad entera; sometidos también entonces a estas tentaciones. Cuidado, hay que entender bien que la tentación no es todavía el pecado, es una actitud, es una situación a la que estamos todos, todos sometidos, y que si la vencemos no caemos en pecado, no caemos en tentación. Por tanto, es una realidad la de Jesús, también la nuestra.

Vean que Jesús está tentado en el desierto cuarenta días y cuarenta noches. Deberá pasar en la intimidad con el Señor en ayuno, abstinencia y oración. Oración, sobre todo es escuchar a Dios. Es por el espíritu que es mandado al desierto. Y además menciona así el Evangelio dice: Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán. Ha sido bautizado. Reconocido como Hijo de Dios, y ha sido conducido por este mismo Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante 40 días.

Hermanos míos, si esto es lo que acontece con Jesús, es también para mostrar que con nosotros sucederá también lo mismo, sometidos a tentación. Por eso necesitamos la oración, el ayuno, la abstinencia. Por eso necesitamos este tiempo de gracia para tener la intimidad con el Señor y a través de Él o con Él descubrir también nuestras debilidades y dónde y cómo podemos también vencer estas tentaciones a la que estamos también sometidos nosotros.

De hecho, ya como primera cosa aparece el tema de la soledad. Todos tenemos miedo a la soledad. Pero es fundamentalmente importante entrar en soledad, en silencio, en desierto, para encontrar la fuerza de Dios. Por eso, qué bello es el salmo cuando dice Y hemos todos proclamado: En el peligro Señor, estás conmigo. En todo tiempo estás conmigo. Tu espíritu nos acompaña o me acompaña, en el peligro, en las buenas y en las malas estás conmigo, Señor. Se trata entonces también en este tiempo, renovar nuestra fe y que nos ilumine, Señor, a vencer las tentaciones.

Veamos una a una estas tentaciones que, repito, son la síntesis de toda tentación humana y de toda tentación, pequeñas o grandes, a las cuales también nosotros estamos sometidos. Jesús. No comió nada durante esos días y al cabo de ellos tuvo hambre, tuvo hambre. Es lo que nos pasa a nosotros, hambrientos, sedientos. El demonio le dijo entonces si tú eres hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan. El demonio utiliza la gran mentira utilizando también de alguna manera la palabra de Dios engañosa, lo religioso. Si tú eres hijo de Dios, si Dios es tu Padre que te ama profundamente, cómo te va a hacer pasar hambre. Cómo te va a hacer pasar sed. Cómo te va a hacer pasar necesidades, sufrimiento si estás enfermo, si estás mal, si estás en la soledad, si estás aquejado de tantos riesgos, cómo Dios te va a hacer pasar hambre, si eres hijo de Dios di que esta piedra se convierta en pan. Vean que toca la relación más grande del ser humano, que es con Dios mismo. Cómo responde Jesús, también con la Escritura: El hombre no sólo vive de pan.

¿Dónde está depositada la vida? ¿De dónde nos viene la vida? ¿De dónde nos viene el gozo? Solo del pan, o más bien de toda palabra que sale de la boca de Dios. Nuestra vida, ¿dónde tiene su base? En Dios, no en las necesidades. Y Dios procura también las necesidades. Es reconocer, por tanto, de que Dios es Dios y nosotros somos creaturas.

Y el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá. ¿Es el poder lo que da gozo, felicidad y garantía de vida eterna? Es el engaño del demonio. ¿Será tu fuerza, será tu poder, será tu economía, será tu grande personaje, que te va a garantizar la vida eterna?

Hermanos míos, cuánto nos engañamos y en el mundo tenemos miles, miles de ejemplos y espero que también nosotros lo podamos descubrir en nuestra propia vida. Cuando a veces se va detrás del poder, de la fama, del prestigio. El ejemplo más claro es lo que hoy está pasando, por el poder se es capaz de realizar la guerra, de matar al hermano. Por el poder, se es capaz de muchísimas cosas. Emborracharse de poder es lo más grave que le puede acontecer al ser humano, creyendo que este poder va a perdurar y va a perdurar en la eternidad. Es el gran engaño. Hermano, todos los imperios han caído, todos los poderes humanos han caído. Todo el poder humano dura poco. Nuestro mismo poder. Si nos inclinamos al poder o a los vicios, o al dinero o a los bienes, dura poco. Dura mientras vivamos en este mundo y pronto se acabará. Por más que vivamos cien años definitivamente, sabiendo que no somos poderosos, se nos acabará.

Jesús cómo responde: Está escrito Adorarás al Señor tu Dios y a Él solo rendirás culto De dónde puede venir el poder De dónde vienen los bienes De dónde viene la economía definitivamente que podamos tener, no del poder de nuestras fuerzas. Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo rendirás culto.

Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí hacia abajo, porque está escrito, Él dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden, y también ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra. Utiliza la Escritura, recurre a esto. Tu misión debe estar puesta en esta confianza, en la fama que puedes tener, en el prestigio que puedes dar. Hermanos míos, ¿cuánto corremos detrás del prestigio? Cuánto corremos detrás de aquello que lo que somos nosotros: me ha dicho que soy así, me han hablado mal. Hermanos míos, definitivamente tenemos un miedo enorme a perder la cara. Cómo pueden tocar mi fama. La gran tentación es creer que a través de esto nos viene el gozo y la alegría. Jesús responde: No tentarás al Señor tu Dios.

Jesús tiene. Dos caminos para realizar su misión: de mesianismo triunfante, o de un mesianismo en la cruz. Elige el mesianismo en la cruz. Tú no salvas a nadie, ni aquellos grandes que quieren salvar Bolivia o quieren salvar cualquier otra situación, y los países y los demás no salvan a nadie. Tu prestigio, tu fama, tu mesianismo o tu misión está más bien radicada en otra cosa, en no tentar a tu Dios.

Y por último, hermanos, agotadas estas tentaciones, porque Jesús vence estas tentaciones, el demonio se aleja de Él hasta el momento oportuno. Quiere decir que Jesús seguirá siendo tentado.

Queridos hermanos y hermanas, acojamos esta palabra que ilumine nuestra vida e ilumine también cómo conducirnos frente a las tentaciones aferrados del Espíritu de Dios. Si hemos iniciado un camino, un itinerario para celebrar la Pascua, hemos iniciado Cuaresma. Que esta Cuaresma sea para nosotros un momento de tiempo, de gracia, de oración, de abstinencia, de penitencia. Que sea un tiempo de incrementar nuestra fe y apoyarnos más en el Señor, de que, si entramos en sufrimientos y en soledad, sea también para aferrarnos más del Señor y ser iluminados en nuestra propia vida y en nuestra existencia. Amén.

Fuente: Iglesia Cochabamba

Franchesco
Franchescohttp://www.infodecom.net
Franchesco (Franz) Lopez, joven boliviano, formado en Comercio Internacional, y periodismo digital. Actualmente reside en São Paulo, Brasil. Email: franchesco.lopez.100@gmail.com
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