Análisis

Paulovich: La sordera del monarca

La voz del Papa Francisco se escuchó en todo el mundo menos Timbuctú, Conecticú y algunas poblaciones africanas gobernadas durante decenios por algún jefe tribal cargado de medallas y entorchados. Como soy un cholo boliviano presumido me dije: “Menos mal que aquí tenemos un satélite propio que nos conecta con toda la humanidad y hemos escuchado al Pontífice Francisco decir que los líderes que se atornillan en el Poder se convierten en tiranos”.

Al verme tan ufano, mi corresponsal en el Palacio del Sillpanchu -como le llamamos quienes no somos cortesanos ni hacemos venias a ningún mandatario “quedadizo”- se sintió contrariada, recalcándome que es actualmente monárquica, como que en el Palacio donde desarrolla su labor periodística la suelen llamar Lady Macacha, aunque siga luciendo sus polleras, su manta y su sombrero Borsalino.

Después de medir fuerzas mentalmente, pregunté a la sagaz periodista cochabambina cuál fue la reacción de nuestro monarca Evo, al conocer la declaración del Pontífice Francisco acerca de los líderes nacionales que no fueron capaces de formar otros líderes y se han convertido en mandatarios totalitarios por períodos indefinidos.

La respuesta de la bambina cochabambina fue: “Debo comunicarle, jefecito, que nuestro monarca Evo no ha oído las declaraciones del Papa Francisco, porque se encuentra sordo”.

Como hace 88 años que dejé de ser una guagua, sonreí ante la declaración de mi comadre y le aseguré en voz alta y clara que no creo en la sordera de nuestro monarca ni en la sordera colectiva de sus ministros y viceministros, ahora convertidos en Caballeros de la Corte.

Fiel a su nuevo status de monárquica, la cholita cochabambina nacida en Quillacollo me juró y rejuró que la población palaciega sufre de sordera y ningún funcionario ha escuchado la voz condenatoria del Papa Francisco denunciando a todos aquellos gobernantes que prolongan sus mandatos per sécula seculorum, convirtiéndose en mandatarios totalitarios.

Mi reportera cholita volvió a jurarme que hay sordera general en el Palacio de Gobierno y que ha sido el propio mandatario del Estado Plurinacional y Folclórico quien le confesó su sordera, recordando claramente la frase que ahora se ha convertido en consigna palaciega: “No se oye, mamitay, o no se oye, tatituy”, cuando alguien groseramente pregunta si han escuchado la voz del Papa Francisco denunciado de totalitarios a todos los mandatarios que se aferran al Poder, obligándonos a imaginar a Evo, el señor Correa, el ecuatoriano; al cubano señor Castro y al venezolano señor Maduro.

Qué le vamos a hacer: no se oye, tatay.