Análisis

Paulovich: Agua bendita al Palacio

Muy emocionada mi reportera me informó de los preparativos que se realizan en el Palacio de Gobierno para la audiencia que concederá el Supremo Jefe de los bolivianos al papa Francisco el próximo mes de julio.

Al verla tan conmovida quise invitarle un vaso de agua pero ella lo rechazó, explicándome que el presidente Evo ha ordenado que a partir de la fecha sólo se consumirá agua bendita en las dependencias palaciegas para purificar las almas de quienes viven y trabajan en el mencionado palacio.

Esa noticia me conmovió y casi lloré al conocerla pues en mi memoria aún pervive el retiro de una imagen del Sagrado Corazón de Jesús que presidía una de las escalinatas y fue suprimido el ítem del Capellán del Palacio por ser innecesario.

Cuando le comuniqué esos recuerdos de hechos sucedidos hace una década, la cholita cochabambina se mostró sorprendida pues ahora –por instrucciones de San Evito– todos los funcionarios palaciegos pasarán a ser hijos de Dios y Hermanos en Cristo, hasta que el Santo Padre abandone el territorio boliviano.

Mi Pariente Espiritual que hoy observaba todo lo que sucede en el interior palaciego, me contó que algunos funcionarios se mostraron muy sorprendidos al conocer la orden presidencial de encontrar un enorme retrato de Santa Teresita del Niño Jesús para colocarlo en el despacho presidencial encima del retrato del guerrillero cubano-argentino Che Guevera que preside el despacho del Presidente Vitalicio del Estado Plurinacional y Folklórico.

Según averiguaciones de la infatigable cholita periodista si los palaciegos no pudieran hallar un cuadro de Santa Teresita del Niño Jesús podría colocarse en el despacho del Hermano en Cristo Evo un retrato gigantesco de la Madre Teresa de Calcuta, lo cual me llenó de cristiana emoción.

Si bien tales transformaciones palaciegas son importantes, pregunté a mi comadrita qué cambios había dispuesto el Hermano en Cristo Evo en la transformación temporal de sus Ministros y otros altos funcionarios que le colaboran. “Cuando llegue el papa Francisco todos sus Ministros y altos colaboradores dejarán de ser “camaradas” entre ellos debiendo sustituir ese tratamiento por el de “Hermano en Cristo”, no debiendo alzar sus puños cerrados para nada, siendo su saludo obligado entre ellos el de un beso en la mejilla y sin lengua.”