Análisis

PARADA MILITAR EN TRINIDAD

Se celebró el Día de las Fuerzas Armadas y tradicionalmente se festeja con una Parada Militar en la que intervienen desfilando todos los hombres y también mujeres que conforman nuestros ejércitos de aire, mar y tierra en un espectáculo que gusta y emociona a nuestro pueblo.

Pensando en ese gran día, mi pariente espiritual, descendiente directa de las Heroínas de la Coronilla, se presentó en mi casa y me saludó militarmente con estas palabras “Buenos días, mi General, se presenta la heroína cochabambina Macacha Gandarillas viuda de Racacha y solicita su permiso para ingresar en su Cuartel General” Sorprendido, le respondí: “Entre nomás comadre y explíqueme lo que sucede”.

Ya en mi gran cuartel me mostró el uniforme que su difunto esposo había usado en la Guerra del Chaco, las condecoraciones que él había ganado en dicha campaña y un diente de oro que había usado hasta su muerte, ordenándome que me los pusiera en recuerdo del héroe.

Naturalmente, me negué a lucir en mi cuerpo el uniforme del guerrero, no porque despreciara al exsoldado sino porque me quedaba grande, conservando sus condecoraciones y el diente de oro.

Algo contrariada, la brava cochabambina me preguntó si se realizó algún desfile militar en el Campo de Marte, situado en la Plaza Villarroel y la avenida Busch, dándole la mala noticia que no hubo Parada Militar en La Paz porque ésta se efectuó en Trinidad, la capital beniana, por instrucciones de los estrategas militares del actual Gobierno y del propio capitán general de las Fuerzas Armadas Plurinacionales, Evo Morales Ayma.

Al saber que el Campo de Marte había sido trasladado a la pacífica ciudad “en cuyas playas habita el terrible caimán”, la inteligente cochabambina me dijo algo acerca de la extraña coincidencia de fechas entre la Parada Militar que se celebró y la consulta in artículo mortis sobre la carretera que se construirá en tierras del Tipnis, las que seguramente temblarán al paso de las escuadras bolivianas que marcharon “a paso de parada” aterrorizando a sus sencillos y pacíficos pobladores, a las vacas y toros que pastan en sus haciendas y praderas.

Al escuchar la interpretación de mi comadre bajé la cabeza en señal de aprobación, reconociendo su inteligencia superior que también me hizo notar que el Día de la Patria, el Gobierno no se reunió en Sucre porque la Casa de la Libertad se hallaba cerrada por “cambio de dueños” y que el mensaje – informe del presidente Morales era más conveniente decirlo en la llamada Capital Folklórica de Bolivia, culminando tan acertadas medidas con la Gran Parada Militar, el día de las Fuerzas Armadas que se realizó en la Capital Ganadera de Bolivia.